Cómo hablar con él acerca de su relación

El falso profeta: el cuerpo gobernante

2020.11.16 21:50 Existing-Sand El falso profeta: el cuerpo gobernante

Traducido del inglés: https://4womaninthewilderness.blogspot.com/2019/07/the-beast-and-image.html
En Apocalipsis 13:15 se lee; "A la segunda bestia se le dio poder para dar aliento a la imagen de la primera bestia, de modo que la imagen pudiera hablar y hacer que todos los que se negaran a adorar la imagen fueran asesinados".
Apocalipsis 13: 8 nos dice que toda la tierra adora a esta bestia (no a su imagen).
¿Cómo se logra esa idolatría a través de los eventos de Apocalipsis 13:15? Vemos una relación muy interesante, entre la Bestia real y su propia imagen ... y el efecto y resultado, para aquellos que adoran. Primero, el falso profeta usa el poder que le fue dado (Apocalipsis 9: 1) (Estrella Caída), para darle a la Bestia una imagen de inspiración espiritual, https://4womaninthewilderness.blogspot.com/2018/02/who-is-false-prophet-who-gives-breath.html para que PUEDA hablar y condenar a muerte. ¿Cómo puede un simple ídolo hacer tales cosas? (Salmo 115: 4-8; Isaías 44: 10,17-18,20)
Permítanme ilustrar: Imagina que respetas las leyes del país y deseas obedecer la autoridad y el poder de la policía. Si un hombre se te acerca y te muestra su placa de policía, cumplirás con todas sus exigencias. Pero suponga que un hombre diferente se le acerca y no tiene placa ni es representante de la policía.
¿Sigues cumpliendo con todas sus exigencias? Esencialmente, no hay diferencia entre los dos hombres humanos. La única diferencia entre ellos es que uno de ellos representa una identidad que respetas para tener el poder y la autoridad para dirigir tu comportamiento. El oficial de policía es el representante tangible de esa imagen de autoridad y poder. Lo mismo ocurre con la bestia y su imagen.
Una vez que el falso profeta le da a la Imagen de las Bestias una apariencia de inspiración divina; la bestia tangible (como la manifestación física de su propia imagen), está facultada con la autoridad para juzgar y matar ... dando así a este ídolo único, la capacidad de hablar, a través de sus 'representantes tangibles. Esto hace que la bestia misma sea adorada, porque representa su propia imagen.
Espero que el cumplimiento actual de este escenario se perciba en la mente de los lectores.
Conozco esta explicación, suena complicada. Pero este es el mayor y último esfuerzo y maquinación de Satanás, llevar cautivos a los restantes de la simiente de la mujer. Él es la serpiente tortuosa y torcida, y el mismísimo padre de los engaños. En el tiempo del fin, Satanás finalmente crea un ídolo que puede hablar. Hay dos publicaciones aquí, que contienen un poco más sobre este tema. Se encuentran en estos enlaces de resultados de búsqueda:
https://4womaninthewilderness.blogspot.com/search?q=Image+elders+living+representatives+speak
https://4womaninthewilderness.blogspot.com/search?q=beast+image
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2020.11.11 03:32 Otro_engranaje ¿Es libre la libertad?

¡Hola comunidad! En esta ocasión traigo (como suelen ser mis publicaciones en este tablón) un breve ensayo hablando sobre un tema que he notado muy seguido por estas huestes: "La libertad", un problema que me pareció apasionante, pero que obviamente no abordo de manera definitiva (es arduo extenso) en pos de revelar una nueva verdad, sino que adopto una posición con respecto al tema e intento dar un panorama más amplio de la idea de Libertad.
Les dejo un link a mi blog, como siempre, dónde esta subido el breve ensayo, y se los adjunto aquí mismo también. Saludos:
¿Es libre la libertad?
Introducción.
Libertad. Una palabra poderosa y polémica; una virtud o un vicio; un valor o un eslogan. La palabra libertad, en el uso común, parece definirse de manera obvia: la entendemos, en general, como la “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”[1].
Lo cierto es que, si bien la cuestión parece sencilla a simple vista, profundizar en el término nos conduciría a un debate, considero yo, espinoso, donde se juega uno de los valores (¿valor, cualidad, don?) de la humanidad. Algunas preguntas disparadoras podrían ser las siguientes: ¿Es el hombre[2] libre por naturaleza?, ¿el hombre siempre elige de acuerdo a su voluntad?, si la voluntad existe, ¿de dónde sale, es decir, responde a leyes de causa-efecto, o no lo hace?, si hablamos de causalidad en la voluntad, ¿podemos hablar de libertad, o el hombre estaría sujeto a un determinismo del que no puede escapar?
En el presente breve-ensayo, vamos a encarar la cuestión de la libertad analizando fragmentos de la novela Robinson Crusoe, de Daniel Defoe, la historia de aquel joven ingles que, durante el siglo XVII, rompe con la voluntad de sus padres de tener una vida “normal” para arrojarse a la aventura marítima, donde le esperan una serie de infortunios. Repararemos sobre la noción de libertad que nos ofrece la novela, y contrastaremos con diferentes concepciones del término desarrolladas desde la filosofía y la antropología filosófica, puntualmente. Lo que se intenta es ampliar nuestra idea sobre la libertad, entender cómo opera y saber si la libertad, como concepto, está libre de determinaciones, no lo está o si acaso la cuestión es más compleja. Siéntanse libres de continuar la lectura.
El fatal aventurero que no quería ser abogado.
En la ficción, al parecer inspirada en hechos reales (Defoe habría conocido la historia de un hombre cuyos infortunios lo habrían alentado a hacer su obra)[3], Robinson narra su vida. En uno de los primeros párrafos, iniciándose la novela, leemos:
Siendo el tercer hijo de la familia y no habiendo aprendido ningún oficio, mi mente comenzó muy pronto a llenarse de proyectos aventureros. Mi padre, que era ya muy viejo, había procurado dotarme de una buena instrucción, en la medida que las enseñanzas hogareñas y las de una escuela pública provincial pueden generalmente procurar, y me había preparado para la carrera de leyes. Pero yo no podía resignarme a seguir otra carrera que la del mar, y esta carrera era completamente opuesta a la voluntad, mejor, a las órdenes de mi padre, y también contraria a todas las súplicas e intentos de persuasión de mi madre y de mis amigos, de tal suerte que parecía haber algo fatal en la inclinación natural que me impelía directamente hacia la vida de miseria que me esperaba. [negritas mías] (1969: p.15).
Este párrafo, que permite anticipar ciertamente de qué va la obra, nos cuenta mucho más que el simple contenido de una novela literaria. Aquí podemos observar una concepción del personaje (y del autor) a cerca de la voluntad de elección que poseería un individuo, a cerca de la condición de la libertad (o no) del hombre para obrar de una manera o de otra.
Robinson, a unos pasos de la adultez, sabía que su voluntad era contraria a la voluntad de su padre y a la de su madre. Él no deseaba que su vida sea, tal y como se la proponía su padre, dedicada a las leyes y situado en la “clase media” que, según su padre, era la “mejor situación del mundo” (1969: p.16). Pero luego leemos lo siguiente: “parecía haber algo fatal en la inclinación natural que me impelía directamente hacia la vida de miseria que me esperaba”. Si en un principio pensábamos que el joven Crusoe hacía uso de su condición de hombre libre para oponer su voluntad a la de su familia, estas líneas nos ponen de manifiesto otra cuestión. Su inclinación no sería causa de su más libre voluntad, sino que sería “natural”, y no solo eso, algo “fatal” dentro de esta misma naturaleza lo empujaba al (¿inevitable?) destino que le esperaba.
Evitando entrar en trampas del lenguaje, consideremos lo siguiente en el marco del párrafo anterior. Robinson claramente tiene sus deseos, su “inclinación natural”. Suponiendo que es natural, podríamos pensar que él no la eligió, sino que simplemente vino con él. Pero aun así podría haber declinado ante la insistencia de su padre, y no lo hizo, eligiendo arrojarse a la mar. Por otro lado, también se alude a algo “fatal” dentro de la inclinación de Robinson por hacerse un navegante, en otras palabras, algo que necesariamente lo determinaba a padecer, como dice, sus futuras miserias. Y aquí se nos presenta un primer problema. No podemos negar que Robinson Crusoe elige, ciertamente, lo que hará. Pero, ¿acaso elige él su “inclinación natural”? De momento parece que no, que hay algo que lo excede.
Robinson se aventura, entonces, en un primer viaje un día que se cruza un compañero suyo, quien lo invita gratis a tripular en el barco de su padre con destino a Londres. En síntesis, la cosa va muy mal, durante el trayecto la embarcación sufre dos tempestades y, en la segunda, el barco zozobra. Nuestro desafortunado protagonista nos dice que bien podría haber tomado aquello como advertencia, pero….
No sé cómo explicarlo, pero parece existir un secreto destino que nos precipita a convertirnos en instrumentos de nuestra propia destrucción a pesar de que nos demos cuenta de ello y avancemos hacia el futuro con los ojos abiertos. Evidentemente, solo un decreto fatal, al que me era imposible escapar, podía hacerme desoír las razones juiciosas […]. [negritas mías] (1969: p.23).
Parecería aquí como que Robinson se entiende títere de su propio destino. Como si una mano invisible encauzara nuestro rumbo, como si independientemente de nuestra voluntad, nuestra suerte ya estuviese echada. De hecho, la idea de la “Providencia” es muy recurrente en la trama, y Robinson (que en el desarrollo de la novela abraza fuertemente la religión cristiana y al Dios cristiano) interpreta sus infortunios como consecuencia de la “Divina Providencia” por haber ignorado las advertencias de su padre. Entonces, si Robinson elige no seguir las órdenes de su padre, pero aun así existe una “mano invisible” que determina su propia suerte, ¿podemos decir que el hombre, bajo esta concepción, es libre?, ¿acaso todo está escrito?
Providencia o libertad.
Repasemos el problema que se nos disparó anteriormente: Si acaso existe una divinidad, una “providencia”, que de algún modo sella nuestro porvenir; es decir, si ya nuestro destino estuviese “escrito”, ¿acaso existe la libertad?
Este problema estaría aparentemente “resuelto” por San Agustín (354-430 d.C.), quien en su obra La ciudad de Dios encararía la cuestión de la libertad y del libre albedrío. En el capítulo noveno del quinto libro, San Agustín, pensador cristiano, crítica la idea de Cicerón (antiguo político romano) de la ausencia de una “presciencia de lo futuro”. Este último pensaba que, si acaso existiese una presciencia (es decir, un conocimiento de las cosas futuras), esto querría decir que existe una especie de divinidad que rige la vida de las personas, de manera que las distintas voluntades del hombre serían causa de una fatal decisión del destino, no existiendo lugar para la libertad de decisión. Cicerón rechaza de plano, entonces, la existencia de una presciencia del futuro y de un “hado”, porque el libre albedrío (o libre voluntad) debería de existir y, de no ser así, serían absurdas todo tipo de leyes, castigos o premiaciones. Pero San Agustín no está de acuerdo con aquello.
Existe presciencia, dice, y existe libre voluntad:
[…], nosotros, así como confesamos que hay un sumo y verdadero Dios, así también confesamos su voluntad divina, sumo poder y presciencia; y no por eso tememos que hacemos involuntariamente lo que practicamos con libre voluntad, porque sabía ya que lo habíamos de ejecutar Aquél cuya presciencia es infalible.[4]
Aparentemente, que exista una divina Providencia no implica necesariamente que no esté a nuestra disposición, como humanos, la libertad de elección, la “libre determinación” o el “libre albedrío”. Suponiendo que Dios existe, y que conoce todo a cerca de nosotros, incluso nuestro futuro, no quiere decir que nosotros no elijamos libremente una cosa u otra, actuar de tal o cual manera.
Si tomamos esto por seguro el problema de nuestro amigo Robinson acerca de si es o no libre quedaría resuelto. Robinson no sería como él pensó un “instrumento” de su destino, sino que, a pesar de existir una presciencia y una divina providencia, queda claro que nuestro hombre eligió de acuerdo a su voluntad. Pero, ¿por qué? Es decir, ¿por qué Robinson cree que “solo un decreto fatal”, al que le era imposible escapar, podía hacerle desoír las razones juiciosas de su familia?, ¿por qué eligió lo que eligió, y no eligió otra cosa?
Libre albedrío, ¿determinismo?
La pregunta con la que cerramos el apartado anterior, para quien se haya fatigado de darle vueltas al asunto (que en realidad es la búsqueda de una respuesta convincente al mismo) puede parecer agobiante, y podría contestarla simplemente de este modo: “eligió lo que eligió porque él es libre de hacer su voluntad”. Pero este “ser libre” explica y no explica del todo por qué eligió aquella cosa y no otra.
Volvamos a la experiencia de nuestro desafortunado aventurero. Dijimos que había desobedecido la voluntad de su padre, y que por una inclinación propia un día se hizo a la mar con un conocido suyo. En este viaje habría sufrido dos tempestades, una peor que la otra, que, si bien asustaron al joven Crusoe, y casi lo hacen desistir de sus deseos de convertirse en un navegante, al final este no claudica. Pero sí se debate, en su vuelta por tierra a Londres, sobre lo que hará en la posterioridad:
En cuanto a mí, como que tenía un dinero en el bolsillo, hice el viaje a Londres, por tierra; y allí, como en el camino**, tuve varias luchas conmigo mismo respecto a cuál iba a ser el curso que daría mi vida y qué decisión debía tomar**, si volverme a casa o embarcarme.
En cuanto a regresar a casa, la vergüenza motivaba la mayor oposición a esa idea; e inmediatamente me figuraba cuál sería la chunga de los vecinos, y me sentía humillado no solamente ante mis padres, sino ante todos los demás […].
Una aversión irresistible continuaba impidiéndome volver a casa; y, como tardé algún tiempo en decidir, el recuerdo de los apuros que había pasado se desvaneció. [negritas mías] (Defoe: 1969: p.24)
Robinson se debate, analiza, delibera sobre cuál sería la mejor decisión. Y aquí podemos observar, primero, cómo recobra su voluntad y cómo contrasta la misma con la “voluntad divina”; segundo, el proceso por el cuál analiza las consecuencias de sus decisiones, y las causas que lo motivan a rechazar una y elegir otra opción.
Es Thomas Hobbes (durante siglo XVII) quien, con su filosofía determinista, nos da una pista de por qué nuestro desventurado compañero elige lo que elige y no otra cosa. Para Hobbes, en el marco de la realidad y del accionar humano, “todo cuanto se produce, se produce necesariamente, pues todo cuanto se produce ha tenido una causa suficiente para producirlo”[5]. ¿Pero cómo se da esto en el orden de la voluntad? Para Hobbes, son las acciones voluntarias aquellas que se siguen a un último apetito (por ejemplo, si tenemos miedo, pensaremos en fugarnos o escondernos de aquello que nos genera el miedo) o son producto de una opinión deliberada que considera las consecuencias de determinada acción. De manera que el humano, primero delibera y luego, su acción se desprende de su voluntad o de su pensamiento más inmediato sobre si las consecuencias de su acción serán buenas o malas para él. Hobbes no habla de agentes libres (pues estos serían los que aún no han deliberado), sino de agentes voluntarios, puesto que su acción procede de una elección deliberada.
Si acatamos las ideas de Hobbes y reparamos en la experiencia del joven Crusoe, este delibera (“tuve varias luchas conmigo mismo respecto a cuál iba a ser el curso que daría mi vida y qué decisión debía tomar”) y, de acuerdo a sus últimos apetitos, evalúa las posibles consecuencias de sus actos (“En cuanto a regresar a casa, la vergüenza motivaba la mayor oposición a esa idea; e inmediatamente me figuraba cuál sería la chunga de los vecinos…”). A Robinson le da vergüenza regresar con sus deseos frustrados a la casa paterna, y es este sentimiento el que lo condiciona a no volver, y a probar suerte en otros viajes. ¿Pero esta voluntad realizada, se puede decir libre o, como bien dice Hobbes, es “necesaria” ?, ¿nuestro amigo, en esta instancia, necesariamente debía repeler la idea de volver a casa de sus padres?
De la “libertad fundamental” y del problema de los determinismos.
A. El problema de los determinismos.
Aquí nos atraviesa un problema filosófico que, más que preocuparnos por nuestro amigo, se trata de una cuestión con la que convivimos a diario, y es el problema de los determinismos. Si todo fenómeno de la realidad y todo comportamiento es necesario, es muy difícil que haya espacio para la libertad. No seríamos “libres” en el sentido que conocemos de la palabra, porque lo que elegimos, lo que hacemos, cómo actuamos… todo eso está determinado en un orden causa-efecto, que incluso llegaría a medirse, sino absolutamente, al menos probablemente.
¿Qué tan profundo es el problema de los determinismos? Para ello citaremos a Jacinto Choza, que en su Manual de Antropología filosófica trata en detalle el problema de la libertad en el ser humano:
En la filosofía medieval el problema de la determinación de la elección por una realidad ajena a la voluntad electiva, preocupaba fundamentalmente en relación con Dios; en la filosofía moderna preocupaba en relación con el mundo físico, y en la filosofía contemporánea preocupa fundamentalmente en relación con los procesos biopsicológicos y socioculturales. Se trata del problema de los determinismos: determinismo teológico, cosmológico, físico-mecanicista, biológico, psicológico y sociológico (económico y culturales en general). (1988: p.383)
Tres períodos de pensamiento distintos, y tres maneras diferentes en que el problema de los determinismos se plantea. Podemos decir que la primera determinación (en relación con Dios), ya la hemos tratado brevemente con San Agustín, sin agotar la temática de más esta decir. El problema del mundo físico es, ciertamente, el que nos plantea Hobbes. Recapitulando brevemente, las deliberaciones de nuestro amigo Robinson y la vergüenza que le provocaba el volver a su casa le impedían, naturalmente y por leyes necesarias, desistir de su arrojo hacia la aventura. ¿Quién nos salva aquí?
Es Kant, posterior a Hobbes, quien en el siglo XVIII con su obra Fundamentación para una Metafísica de las costumbres parece darle cierta vuelta a la situación. En el capítulo tercero, (subapartado: “De los extremos de toda filosofía práctica”), el filosofó enseña que, de hecho, la libertad no es un concepto de experiencia, puesto que en la realidad empírica las cosas suceden de manera necesaria, determinado por leyes naturales. Pero, por otro lado, la libertad existe como idea de nuestra razón. Esta contradicción que se da muestra, según Kant, que desde el punto de vista “especulativo”, la necesidad natural es más practicable que la libertad. Pero, por otro lado, desde el punto de vista práctico (de la razón práctica, orientada a la acción) “es el sendero de la libertad el único por el cuál es posible hacer uso de la razón en nuestras acciones y omisiones”.[6] La razón es independiente de toda causa exterior a ella, por la cuál las leyes naturales de necesidad y causalidad no impedirían su libertad. Para Kant no hay contradicción, y tranquilamente un sujeto “como cosa en el fenómeno” puede estar determinado por estas leyes naturales, pero como “cosa en sí” es independiente a tales leyes. La libertad se une a la voluntad, y es así como el hombre puede actuar sin estar determinado necesariamente por leyes de causalidad.
Con lo anterior, ¿podemos decir que nuestro amigo Robinson delibera con la razón? Sí. Podemos ciertamente afirmar que lo que Robinson elige hacer, lo hace por medio de la razón, y a través de ella ordena a su voluntad para actuar tal como actúa. Pero prestando más atención a los dos párrafos citados en el apartado anterior (Libre albedrío, ¿determinismo?), podemos leer lo siguiente: “Una aversión irresistible continuaba impidiéndome volver a casa; […]” (Defoe: 1969: p.24). ¿No vuelve a su casa porque no quiere, porque no le place? Si tomamos lo anterior al pie de la letra, él no vuelve a su casa porque una “aversión irresistible” se lo impedía. Una especie de sentimiento de vergüenza; un sentirse expuesto a la burla, a la humillación… miedo a aquello. Y aquí cabe hacer espacio al tercer problema de los determinismos, el que alude a los procesos “bio-psicológicos” y “socioculturales”.
Si vamos hacia atrás, podemos dar cuenta de otros fragmentos que nos permiten dar cuenta de estos posibles determinismos sociales y culturales que habrían marcado al joven Crusoe, como que vivía en la Gran Bretaña del siglo XVII y había sido educado en una “escuela pública provincial” y por las “enseñanzas hogareñas”, en un contexto de auge del comercio y el colonialismo (de cuyos principios Robinson da cátedra en su estancia en la isla “desierta”, aunque esto se puede discutir). Tal como menciona Choza distintas ciencias humanas y sociales, como la psicología, la fisiología o la sociología:
…han puesto suficientemente de relieve hasta qué punto las tendencias, impulsos, esquemas de comportamiento, escalas de valores, estilos de pensar, formas motivacionales, códigos morales, etc., dependen del código genético, del sistema nervioso, de los sistemas de condicionamientos complejos que constituyen el aprendizaje durante la primera y la segunda infancia, de las frustraciones recibidas, del ambiente familiar, del medio geográfico, de la clase social y el sistema económico, etc. (1988: p.385).
Lo anterior parece ya encerrarnos en un callejón sin salida. Si las ciencias del comportamiento pueden predecir nuestra conducta no solo como sociedad, sino como individuos singulares, ¿qué queda de nuestra libre voluntad?
B. De la “Libertad Fundamental”.
Robinson nos metió en un dilema, del que Choza, de la mano con Kierkegaard, posiblemente nos tire una cuerda para que nos sostengamos con fuerza. Y es que la noción de la “libertad fundamental” es clave para argumentar que realmente hay cierto grado de libertad en el hombre o en la mujer, y en los personajes como Robinson Crusoe o en los autores que están detrás de ellos.
En línea con lo que nos dice Jacinto Choza, entonces, la libertad fundamental es el “fundamento o la condición de posibilidad de todas las otras formas de libertad”. También la denomina como libertad de apertura, pues está abierta a un número indefinido de fines, “a tantos cuantos el sujeto se proponga a sí mismo como fines”.[7] Aquí el autor señala la importancia del análisis de Kierkegaard a este respecto. En su obra El concepto de la angustia, el filósofo danés da a entender que el sentimiento de la angustia es la experiencia de la “libertad fundamental”. La angustia es la experiencia de estar en manos de uno mismo, de elegir ser o no ser uno mismo, y esa situación es la libertad, la nada. El sujeto en manos de sí mismo es nada, pero es pura libertad, y esta libertad angustia, y ante esta angustia se debe elegir. Así el hombre aparece, en su ser más profundo, como “pura posibilidad”. Y aquí una cita directa de un fragmento para detenerse atentamente:
Por supuesto, también se puede decir que esa posibilidad-capacidad no es tan genérica, puesto que en ella están ya una multitud de determinaciones biopsicológicas (…) y socioculturales (educación, principios morales y religiosos, recursos económicos, etc.), es decir, puesto que el sujeto está ya constituido precisamente en términos de lo que se ha llamado síntesis pasiva. Pero también esta objeción deja intacto el planteamiento de Kierkegaard: yo puedo ser de constitución asténica, introvertido, afable, con buenas aptitudes para el deporte, español, cristiano, de clase media, etc., y todavía eso no significa que sea yo mismo en el sentido de que puedo ser todas esas cosas tanto siendo yo mismo como sin serlo. (1988: p.376)
¿Qué podríamos decir de Robinson en este sentido?, pues creo que mucho: “tuve varias luchas conmigo mismo respecto a cuál iba a ser el curso que daría mi vida y qué decisión debía tomar”, decía el Crusoe maduro. En ese momento él estaba en manos de sí mismo. Esta lucha consigo mismo, representa esta angustia existencialista, en la que el sujeto se reconoce como pura posibilidad. Pero hay que elegir, y el puede elegirse para después actuar consecuentemente, o puede no elegirse y ver que pasa con lo que el “mundo” hace de él. Ahí esta el fundamento de toda libertad posterior, pero siempre dentro de un marco de elección. Los agentes que nos condicionan externa e internamente, nos brindan un horizonte de acción, pero nosotros nos elegimos y luego decidimos. Y no son elecciones fáciles, este es el problema.
Conclusión.
Hasta aquí, hemos abordado la cuestión desde algunas perspectivas de las más “icónicas” podría decirse. Por un lado, el problema de la providencia y el libre albedrío, con la mirada de San Agustín; el determinismo naturalista de Thomas Hobbes, con su idea mecanicista de la necesidad natural; Kant, con la diferenciación entre el plano de los fenómenos y el plano de lo racional, salvando una vez más la libertad y, por último, los distintos problemas de los determinismos, con una mirada desde la antropología filosófica bastante escueta sobre el amplio trabajo de Jacinto Choza.
Podríamos decir que, efectivamente, Robinson Crusoe era un hombre libre, porque podía elegir, pero diferentes cuestiones de la realidad en la que estaba arrojado lo hacían tener ciertas predilecciones tanto en el ámbito de la moral como en el de lo psicológico. Pero él se sabía libre, se eligió y, a pesar de la culpa que sentía producto de los valores inculcados, decidió seguir sus inclinaciones, inclinaciones que eligió dentro de un marco en el cuál se presentaban como posibilidad, pero que elige al fin y al cabo entre tantas otras.
¿La libertad es libre? Es una pregunta difícil y que en este trabajo no llegamos a contestar, pues hemos hecho un esbozo general de una cuestión demasiado amplia (y de la que el lector dispone de las fuentes en las notas utilizadas en la presente redacción). Me atrevo a decir que no. Que la libertad esta obligada elegir, esto es, o es o no es. Y, por lo tanto, no se trata de una facultad sencilla de utilizar, sino que por el contrario la libertad implica responsabilidad, y la responsabilidad se debe sostener, aunque no se logre el propósito dentro de un determinado contexto. El humano elige constantemente, o no elige, y ahí la libertad fundamental ya se ve implicada. Esto dentro de un marco dinámico, esto es, nunca elegimos en un mundo materialmente idéntico, sino que este mundo cambia y nosotros cambiamos con él.
[1] RAE (2019) Diccionario de la lengua española. En línea: https://dle.rae.es/libertad

[2] Por una cuestión práctica, cuando hable de hombre en el presente breve-ensayo me referiré a toda la especie humana, al género humano.

[3] Defoe, D.: Robinson Crusoe. Salvat Editores. España (1969). En el Prólogo por Juan Perucho, podemos leer: “[…], Defoe se dedicó con mayor regularidad a la literatura y al periodismo, pero siempre con sobresaltos y alternando con la sociedad más heterogénea de Londres, hasta que en 1718, en ocasión de reeditarse el Diario del capitán de navío de Woodes Rogers, conoció la historia y aventuras de un marinero escocés llamado Alexander Selkirk […]. Tal como se consignaba en el Diario, Selkirk había permanecido en la isla desierta (…), durante cuatro años y cuatro meses, con el único bagaje de un fusil, municiones y unas pocas herramientas.
La historia impresionó vivamente a Daniel Defoe […]”

[4] San Agustín La ciudad de Dios. Libro V, capítulo 9. En línea: http://www.iglesiareformada.com/Agustin_Ciudad_5.html

[5] Hobbes, T.: “Mi opinión sobre la libertad y la necesidad”, En Libertad y Necesidad, y otros escritos. Traducción de Bartomeu Forteza Pujol, Barcelona, Nexos, 1991, pp. 164-167.

[6] Kant, I.: “Último paso de la metafísica de las costumbres a la crítica de la razón pura práctica”, en Fundamentación para una Metafísica de las costumbres. Espasa-Calpe, Madrid, 1980. En línea: http://www.cervantesvirtual.com/buscado?q=metaf%C3%ADsica+de+las+costumbres

[7] Choza, J.: Manual de Antropología Filosófica. Ediciones Rialp, Madrid, 1988. (p.375)
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2020.11.07 04:19 dgamez07 Hasta nunca Angela!

Hace un tiempo publiqué la historia de mi relación con Ángela en un, “preguntas y respuestas”. Bueno, esta es la historia de nuestro reencuentro.
Antes de comenzar, un detalle omitido en la historia de nuestra relación, que es importante en esta historia, es que Angela era una persona muy astuta, pero muy poco culta. Tenía poco interés en aprender cosas que le presentaban una cierta dificultad. Por otra parte, tenía una memoria bastante mala. Debía guardar su propio número en el móvil en caso de que alguien le pidiese anotarlo, y escribía la contraseña de cuatro dígitos en sus tarjetas de banco para no olvidarlas al ir al cajero.
Bien, el día en cuestión, estaba demasiado triste. Acababa de descubrir que mi novia, con quien tuve una discusión que escaló a niveles críticos, me había bloqueado en todas sus redes. Estaba recostado en mi cama, tratando de distraer la mente, cuando recibí el mensaje de Ángela a través de Facebook.
“Hola. ¡Cuánto tiempo! ¿Cómo has estado?”
Dejé el mensaje por un par de horas sin responder. Me había tomado por sorpresa y no sabía qué decir, pero habiendo pensado en la respuesta, le dije:
“Hola, estoy bien. ¿Y tú cómo has estado?”
Ella me respondió en pocos minutos e iniciamos una conversación, actualizando lo que había sido de nuestras vidas luego de casi siete años.
Ángela me contó algo emocionada que, luego de nuestra ruptura, se dedicó a cuidar niños para pagar sus estudios de enfermería, de lo cual se acababa de graduar y además se había entregado de lleno a su iglesia, una secta un poco extraña, y que recientemente su novio, un predicador de esa iglesia, le había propuesto matrimonio, y ella había aceptado, pero tenía algunas dudas. Le dije que me alegraba por ella, y esperaba que tomara la mejor decisión y que le fuera muy bien. Entonces, preguntó cómo me iba en el amor.
Le conté que mi novia y yo habíamos tenido una fuerte discusión, debido a que algunas semanas atrás, hice un comentario acerca del comportamiento de su hermana en la mesa, quien se ponía a revisar su teléfono sin participar de la conversación familiar, a lo que ella tomó la defensiva y criticó el que mi hermana viviera con su novio sin estar casados, lo cual luego se sucedió en una batalla de ofensas sin que ninguno de los dos cediera. Ella me pidió perdón un par de días después, pero fui lo bastante estúpido para portarme orgulloso y volver a ofenderla a ella y su familia, con lo cual, terminamos por cortar el contacto… Y ahora estaba arrepentido, tratando de encontrarla para resolver la situación.
Desde ese momento, Ángela comenzó a actuar como mi confidente. Me daba consejos, me permitía desahogarme en nuestras conversaciones y entonces, decidimos vernos para compartir un café y conversar en persona después de todo este tiempo.
Aquel día, al despedirnos, le pedí perdón por todo lo que había sido nuestra relación, por los errores que cometí y las veces que pude herirla. Ella hizo lo mismo, así que, aparentemente, quedamos en paz. También, ese mismo día, ella me dio una brillante sugerencia, ¿qué tal si le mandaba un correo electrónico? Quizá no me había bloqueado en su email.
Lo hice esa misma noche, pero mi novia no respondió.
Ángela y yo, continuamos conversando y nos vimos un par de veces más. Una noche, me escribió diciendo que estaban festejando el cumpleaños de una compañera en su trabajo y que había quedado un buen pedazo de pastel, el cual deseaba llevarme para que me sintiera mejor. Me pidió la dirección de mi casa y se la di.
Llegó algunos minutos después, con el pastel en un envase plástico. Le pedí que me esperase en la puerta para poner el pastel en otro recipiente, lavarlo y devolverlo, pero ella me dijo que podía hacerlo por mí.
“Mmm. Quizá no sea muy apropiado. Estás comprometida, y yo tengo novia, bueno, creo que aún la tengo…” Le dije.
“¡Por favor! No seas anticuado. Somos amigos, sólo eso. ¡Aquí no pasa nada!”
Y entonces la dejé pasar.
En mi departamento, me preparó una taza de café y me sirvió el pastel, y nos pusimos a platicar por algunas horas hasta que se hizo tarde. Fui a lavar el recipiente y se lo entregué.
Cuando quise darle el beso en la mejilla para despedirnos, ella me dio un beso en la boca, pero me aparté de prisa.
“Perdón, me dice, quería saber qué se sentía después de tanto tiempo. Te prometo que no vuelve a ocurrir”. Y se fue.
Algunos días después, llegó la respuesta esperada. ¡Mi novia contestó a mi correo! Se lo conté a Angela.
¿Qué es lo que dice? Pregunta ella.
Dice que también lamenta lo que ha ocurrido, y que admite haber tenido parte de la culpa. Que sí me ama, pero que piensa que debemos hablar muy seriamente sobre lo nuestro antes de tomar alguna decisión, y que me desbloqueará de sus redes para que pueda escribirle.
¡Qué bien! Me alegro por ti. Dijo ella.
Entonces, escribí a mi novia y acordamos vernos al día siguiente para tener nuestra conversación.
También, se lo conté a Angela. Ella me pidió que le reenviara el correo que mi novia me mandó, y lo hice. Entonces, ella responde, “Por sus palabras, sé que ustedes volverán a estar juntos, y yo estaré muy feliz por ti… Pero quiero que sepas que, si algo no sale bien, yo estaré aquí para ti”.
Le dije en chat que se lo agradecía, que había sido un gran apoyo en todo ese tiempo, y ella responde:
“No, en serio. Yo estaré aquí para ti. Si algo sale mal, me gustaría que te volvieras a dar una oportunidad conmigo… Nunca he podido olvidarte, y es por eso que he estado indecisa en casarme o no, aunque he tenido varias propuestas…”
Quedé pasmado con esa declaración, y estúpidamente, le die que, si algo salía mal, me gustaría mantener el contacto con ella, como amigos y quizá, quien sabe si algo podría surgir.
Llegó el día siguiente, y compré unas flores y escribí una tarjeta de disculpas para entregarle a mi novia. Ella llegó como veinte minutos tarde, visiblemente molesta.
Nos dirigimos a un café, ordenamos un par de bebidas sin que ella dijera ninguna palabra. Sólo una mirada fría y vacía.
“Te he extrañado”, le dije, para romper el hielo, y le ofrecí las flores.
“¿En serio?”, me dice ella, sin quitar la expresión de su rostro. “Alguien me escribió” Toma una hoja doblada del bolsillo y la tira sobre la mesa. Extiendo el papel, y era un correo electrónico impreso de un remitente con un nombre claramente inventado, que decía:
“No seas tonta, tu ex y mi ex se han estado viendo en su departamento en la dirección (mi dirección) y los días (los días que me vi con Angela) y además fueron a estos lugares (los lugares donde conversé con Angela)”. Además de todo esto, el correo contenía algunos datos sobre mí, fotos del interior de mi departamento y algunas capturas de pantalla de fragmentos vagos de conversaciones que parecían insinuar algo incriminante. Y también el detalle de “nuestro” beso…
Traté de explicarle sobre Angela, que era una ex novia y que nos habíamos visto casualmente, y nuestro único tema de conversación era la discusión que habíamos tenido, pero no me creyó. Incluso le ofrecí revisar las conversaciones que tuve con ella en mi teléfono, pero no quiso hacerlo.
“De seguro ya borraste las conversaciones”. Entonces se fue, maldiciéndome y diciendo que no quería volver a verme.
Llegué a mi casa en estado de shock. Estaba sorprendido de lo que había pasado… Estaba devastado. “Increíble”, me decía una y otra vez.
“¿Cómo te fue? ¿Ya volvieron?” Me escribe Angela como a media noche.
“Tú debes saberlo”, le dije.
“Ah… ¿Volvieron? ¿Te perdonó, entonces?”
Alguien le escribió, diciendo que me he estado encontrando con la ex de alguien más…
“No… No me digas. ¿Qué hiciste? ¿Quién fue?”.
“Sé que has sido tú… Sólo tú tenías su correo electrónico cuando te reenvié el mensaje que ella me mandó”.
“¿Qué? No, no fui yo… Espera, ¿tal vez mi novio? Voy a llamarle”.
Minutos después, me escribe, y me dice, “No me responde, no puede ser… Debió ser él, suele revisar mi teléfono… ¿Qué hicimos?”
No respondí a ese mensaje. Sabía que era un teatro bastante estúpido. El correo contenía detalles que sólo había conversado en persona con Angela. Era imposible que su novio los conociera… Sabía que era ella quien mandó ese correo.
Corté el contacto con ella, dejando de responder a sus mensajes y traté de resignarme a la vida con la lección aprendida… Pero entonces, un mensaje que me hirvió la sangre llegó.
“Sé que me culpas por algo que no hice, pero tú crees que sí. Sólo quisiera decirte que doy gracias a Dios el que nos hayamos vuelto a encontrar. Habría deseado que las cosas entre nosotros pudieran volver a surgir, pero mañana es mi boda. Me gustaría que pudieras asistir, si deseas… “
Quise ignorar el mensaje, pero de verdad, me invadió la ira más profunda. No podía creer en toda la hipocresía contenida en ese mensaje y respondí.
“No creo que fuiste tú, estoy seguro que sí. Puedo haber sido ingenuo, pero no soy un estúpido. Espero que seas feliz, que seas tan feliz, que tengas la mejor de las vidas, y que luego, si existe un infierno, que te consumas en él eternamente, que es lo que mereces, ¡maldita zorra!”.
Respondió lamentando mis palabras y enviando las mayores bendiciones para mi vida, y deseando que sea feliz.
Algunas semanas más tarde, vi que había cambiado su foto de perfil por una de su boda, y decidí que era momento de vengarme…
Conocía su correo, y sólo por curiosidad, hice el intento de ingresar en su cuenta de Facebook… ¿Y saben qué? Lo logré al primer intento. No, no soy un hacker, ni contraté algún experto ni nada… ¿Quién puede ser tan estúpido para colocar como contraseña su propio número de celular?
Una vez dentro, sentí la tentación de colocar alguna publicación ofensiva en su muro, tal vez algo contra su religión, algo sutil contra sí misma, o algo estúpido, pero preferí contenerme e investigar un poco.
Curioseando entre sus conversaciones, vi que flirteaba con al menos tres hombres más, con quienes cotilleaba acerca de su esposo. Hablando de lo aburrido que era, de que lamentaba haberse casado con él y que sólo lo hizo por la presión social.
Pero entonces encontré el talón de Aquiles. Pocas semanas antes de su boda, Angela tenía una conversación en la que acordaba una cita en un motel con un muchacho que claramente se veía mucho menor que ella.
Entre otras cosas, la conversación decía que extrañarían sus encuentros románticos, que lastimosamente ya no los podrían repetir ahora que ella iba a estar casada y viviendo con otra persona. El día después de su encuentro, decían que la habían pasado bien y no deseaban dejar de verse, pero debían ser cuidadosos…
El material de mi venganza estaba servido en charola de plata, pero decidí esperar un poco más. De seguro ellos acordarían un nuevo encuentro y ese sería el momento de saldar las cuentas.
Y el día llegó. Iniciaron los coqueteos, y fueron escalando a una conversación atrevida para terminar programando un nuevo encuentro dentro de dos días… ¡Era el momento!
Ya tenía lista una cuenta falsa de Facebook desde donde escribí al esposo de Angela, adjuntando las capturas de pantalla de las conversaciones y el texto de, “velo por ti mismo, correo: [email protected]; contraseña: #####”.
A partir de ese momento, él se haría cargo.
Sólo puedo deducir lo ocurrido, ya que no volví a entrar en la cuenta de Angela por mi seguridad, y me limité a visitar su muro público de vez en cuando para saber qué estaba ocurriendo.
Dos días después, en el muro de Ángela estaban publicadas las capturas de pantalla de sus conversaciones pecaminosas, en las que etiquetaba a toda su familia y amigos más cercanos.
Al día siguiente, todas las fotos en su perfil fueron borradas y más tarde, fue dado de baja. Me quedé con la curiosidad de saber lo que había ocurrido, pero conocía alguien que de seguro estaría al tanto.
Entre las conversaciones que leí, una amiga en común a la que yo perdí el contacto le contaba que había conseguido trabajo como mesera en un restaurante del centro, de modo que fui para allá a comer como una hora antes de la salida, tomé asiento, me trajeron la carta y la vi pasar. Me reconoció y pasó a saludarme y la invité a tomar algo cuando terminara su turno para poder conversar… Pero no esperaba que ella lo soltara todo.
Bueno, esto fue lo que ocurrió. El esposo de Angela, aguantando la ira, esperó a que los amantes acordaran el lugar y la hora del encuentro. Era una plaza, desde donde luego se dirigirían al motel que al parecer solían frecuentar. Había pedido la ayuda a un amigo que los vigilaría sin ser visto y le informaría de los pasos de ambos. Entonces, en cuanto los vio abordar un taxi, llamó al esposo para informarle el color, modelo y placa del taxi.
Él estaba esperando cerca del ingreso al motel, y en cuanto los vio entrando a pedir una habitación se acercó con el celular en la mano a grabarla mientras increpaba a la pareja de amantes. Las cosas se salieron de control, ocurre que el muchacho con el que tenía estos encuentros era el hijo de un miembro prominente de su iglesia al que solía cuidar junto a sus hermanos hace algunos años, cuando él era adolescente, poco después de que ella y yo rompiéramos. Sus padres se enteraron de todo el asunto y la policía se involucró para iniciar una investigación y determinar si la relación se había iniciado en una edad legal para el consentimiento, por lo que Angela estaba en un gran riesgo de caer en prisión.
Como es obvio, su esposo la echó de casa, fue repudiada por todos en su iglesia y su comunidad, fue suspendida en su trabajo, por lo que tuvo que retirarse a vivir temporalmente en la pequeña casa de su hermana menor.
No supe más de ella, hasta que algunos años más tarde vi que tenía un mensaje filtrado en mi bandeja de spam que había recibido hace algunos meses. Era un contacto desconocido, con un nombre árabe o hebreo, con una foto de perfil genérica, y decía:
“Lo siento mucho, ahora sé que el karma existe y espero que me perdones por haberte hecho daño. Quisiera poder hacer algo para remediarlo, porque de verdad lo he pagado como no te imaginas”.
Sonreí y borré el mensaje.
¡Hasta nunca, Angela!
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2020.11.04 09:15 kong-dao El camino del Zen (Alan Watts) (1957)

Para nosotros el conocimiento humano es lo que un taoísta llamaría conocimiento convencional (...) Semejante conocimiento se llama convencional porque es cosa de acuerdo social acerca de los códigos de comunicación (...) valoración de los actos y las cosas. Así, la tarea de la educación consiste en hacer que los niños se tornen capaces de vivir en una sociedad persuadiéndolos a aprender y a aceptar sus códigos: las reglas y convenciones de comunicación por las cuales la sociedad se mantiene unida. Cuando nos volvemos hacia la antigua sociedad china encontramos dos tradiciones «filosóficas» que desempeñan papeles complementarios: el Confucianismo y el Taoísmo. En general, el primero se ocupa de las convenciones lingüísticas, éticas, jurídicas y rituales que proporcionan a la sociedad un sistema de comunicación. En otras palabras, el Confucianismo se preocupa del lenguaje convencional y bajo sus auspicios se educa a los niños de modo que sus naturalezas originalmente díscolas y caprichosas se ven obligadas a ajustarse al lecho procústeo del orden social. El individuo se define a sí mismo y a su puesto en la sociedad según fórmulas confucianas. (...) el Taoísmo se interesa por el conocimiento no convencional, por comprender la vida directamente, en lugar de prestar atención a los términos lineales y abstractos del pensamiento representativo. En ciertas naturalezas el conflicto entre la convención social y la espontaneidad reprimida es tan violento que se manifiesta en crímenes, demencias y neurosis que son el precio que pagamos por los beneficios del orden, que nadie pone en duda. Tanto en el pensamiento taoísta como confucianista es fundamental confiar en el hombre natural, y desde el punto de vista de esas escuelas la desconfianza occidental en la naturaleza humana —por razones teológicas o tecnológicas— parece ser una especie de esquizofrenia.

según tanto el Taoísmo como el Zen, el centro de la actividad de la mente no reside en el proceso del pensar consciente, en el ego. Cuando un hombre ha aprendido a dejar quieta su mente de modo que funcione de la manera integral y espontánea que le es natural, comienza a mostrar esa especial «virtud» o «poder» llamado te (Nota propia: Virtud) (...) Te es, además, la virtud espontánea y sin afectación que no puede ser cultivada o imitada por ningún método deliberado (...) te es el ingenio impensable, el poder creador de las funciones espontáneas y naturales del hombre, poder que queda bloqueado cuando tratamos de dominarlo mediante métodos y técnicas formales.

Razonable, humanista, nada fanático, el Confucianismo es uno de los sistemas de convención social más viables que el mundo haya conocido.

Los hombres razonables —es decir, los que se comportan como verdaderos seres humanos— serán siempre capaces de llegar a un compromiso, pero los hombres que se han deshumanizado convirtiéndose en ciegos adoradores de una idea o de un ideal son fanáticos cuya devoción por las abstracciones los convierte en enemigos de la vida.

Nada en el universo puede existir por sí mismo —ninguna cosa, ningún hecho, ningún ser, ningún suceso— y por esta razón es absurdo separar algo como ideal que alcanzar, pues lo apartado existe sólo en relación a su opuesto, ya que lo que es se define por lo que no es: el placer se define por el dolor, la vida por la muerte y el movimiento por el reposo.

Desde cierto punto de vista la misma relatividad existe entre nirvana y samsara, bodhi (despertar) y klesa (contaminación). Es decir, la búsqueda del nirvana implica la existencia y el problema del samsara, y la búsqueda del despertar implica que estamos contaminados por un estado ilusorio. Para decirlo de otro modo: tan pronto como se convierte al nirvana en objeto de deseo, se torna elemento de samsara. El verdadero nirvana no puede ser deseado porque no puede ser concebido. Pero la ecuación «nirvana es samsara» es verdadera también en otro sentido, pues lo que nos parece ser samsara es realmente nirvana, y lo que nos parece ser el mundo de la forma (rupa) es realmente el vacío (sunya). Con todo, el Mahayana tiene otro término para designar la realidad, que es quizá mejor que sunya, el vacío. Tal es la palabra tathata, que podemos traducir como «ser tal», «ser así» o «ser eso». La palabra sánscrita tat (de donde viene la voz inglesa that, «eso») probablemente se basa en los primeros esfuerzos del niño que comienza a hablar y señala algo diciendo «Ta» o «Da». (Lo que induce a los padres de habla inglesa a creer que el niño los llama por su nombre: «Dada» o «Daddy»). Pero acaso el niño sólo expresa su reconocimiento de la existencia del mundo y dice: «¡Eso!». Cuando no decimos más que «Eso». o «Así» señalamos el reino de la experiencia no verbal, a la realidad tal como la percibimos directamente, porque tratamos de indicar lo que vemos o sentimos más bien que lo que pensamos o decimos. Tathata, por tanto, indica el mundo tal como es, sin cubiertas ni divisiones de símbolos y definiciones del pensamiento. (...) Tathagata es el verdadero estado de un Buddha y de todos los seres en general, también se dice que es nuestra verdadera y original naturaleza, y, por tanto, nuestra «naturaleza búdica».

Una de las doctrinas cardinales del Mahayana sostiene que todos los seres están dotados de naturaleza búdica, y que por ende tienen la posibilidad de convertirse en Buddhas. Debido a que la naturaleza búdica es idéntica a tathata, el término Buddha se emplea a menudo para designar la realidad misma y no sólo la del hombre que ha despertado. Así ocurre que en el Mahayana a menudo se considera que un Buddha es una personificación de la realidad, y constituye la base de esos cultos populares en los cuales los Buddhas parecen ser personificados como dioses.

(...) la escuela Sukhavati o de la Tierra Pura, que sostiene que todos los esfuerzos por llegar a ser Buddha no son más que el falso orgullo del ego. (...) Hasta Nagarjuna sentía simpatía por esta doctrina, porque evidentemente es una manera popular y más gráfica de decir que puesto que nuestra propia naturaleza es ya la naturaleza búdica, no tenemos nada que hacer para convertirla en ella. Por el contrario, tratar de convertirse en Buddha es negar que uno ya lo es, y únicamente sobre esta base podemos alcanzar el conocimiento búdico.

El Budismo de la Tierra Pura es evidentemente un fruto de la doctrina bodhisattva, según la cual la tarea propia del hombre liberado es liberar a todos los demás seres mediante upaya o los «medios hábiles». Mediante prajna o la sabiduría intuitiva percibe el interior de la naturaleza de la realidad, lo cual a su vez despierta karuna o compasión por todos los que aún están encadenados por la ignorancia. (...) prajna consiste en ver que «la forma es vacío», karuna consiste en ver que «el vacío es forma». Debido a karuna el Budismo mahayana se convirtió en la principal inspiración del arte chino durante las dinastías Sung y Yuan, arte que acentuaba las formas naturales más bien que los símbolos religiosos.

En este nivel se ve a cada «cosa-suceso» como determinada y engendrada por sí misma, es decir, como espontánea, porque ser muy naturalmente lo que es, ser tatha —justamente «así»—, es estar libre y sin obstrucción.

Los comentaristas chinos desarrollaron una cuádruple clasificación del Dharmadhatu que cobró gran importancia para el Zen en los últimos años de la dinastía T’ang. Esa clasificación de los «Cuatro reinos de Dharma» b era así: Shih c, las «cosas-sucesos» únicas, individuales, de que está compuesto el universo. Li d, el «principio» o realidad última en la que se basa la multiplicidad de las cosas. Li shi wu ai e, «no hay obstrucción entre el principio y la cosa», es decir, que no hay incompatibilidad entre nirvana y samsara, el vacío y la forma. Alcanzar uno no implica aniquilar el otro. Shih shih wu ai f, «entre cosa y cosa no hay obstrucción», es decir, que cada «cosa-suceso» implica todas las demás, y que la intuición más alta consiste simplemente en percibirlas en su natural «ser tales».

La base de la doctrina dharmadhatu («reino de Dharma»), que encontramos en el enorme Avatamsaka Sutra, es la percepción de que cada forma singular, tal como es, es el vacío, y que, además, la peculiaridad de cada forma surge del hecho de que existe en relación con todas las demás formas.

La doctrina dharmadhatu dice aproximadamente que la adecuada armonía del universo se realiza cuando a cada «cosa-suceso» se le permite ser libre y espontáneamente lo que ella misma es, sin interferencias.

Una manera simplificada y algo tosca de expresar la diferencia sería decir que los idealistas occidentales comenzaron a filosofar partiendo de un mundo compuesto de mente (o espíritu), forma y materia, mientras que los budistas comenzaron a filosofar a partir de un mundo de mente y forma (...) En consecuencia no contienen ninguna dualidad, porque la dualidad surge solamente cuando clasificamos, cuando distribuimos nuestras experiencias en cajas mentales, pues toda caja tiene un interior y un exterior. (...) Desde el punto de vista lógico la proposición «Todo es mente» no dice más que la que afirma que todo es todo. Porque si no hay nada que no sea mente, esta palabra no pertenece a ninguna clase y carece de límites, es decir, no se la puede definir. Con el mismo derecho podríamos decir ¡Bah!, y esto es casi exactamente lo que hace el Budismo al utilizar la palabra sin sentido tathata. La función de estos términos sin sentido es llamar la atención sobre el hecho de que la lógica y el sentido, con su inherente dualidad, son propiedades del pensamiento y del lenguaje pero no del mundo real. El mundo concreto, no verbal, no contiene clases ni símbolos que signifiquen o quieran decir otra cosa que sí mismos.

Todo lo que está unido por la necesidad causal pertenece al mundo de maya, y no está más allá de él. Para decirlo figurativamente: la ilusión cósmica procede del Gran Vacío sin razón ni finalidad alguna, y sólo porque no hay necesidad de que así ocurra. Pues la «actividad» del Vacío es lúdica (vikridita) porque no es acción (karma) motivada. (...) El yoga budista consiste, por tanto, en invertir el proceso, en aquietar la actividad discriminadora de la mente, y en dejar que las categorías de maya vuelvan a estar en potencia de modo que el mundo pueda ser visto en su «ser tal» no clasificado (...) que la proyección resurja, habiéndose identificado conscientemente con el carácter lúdico y ateleológico del Vacío.

Tampoco es peculiar del Zen el hecho de «no tener nada que decir», el hacer hincapié en que la verdad no puede expresarse en palabras, porque eso mismo es lo que enseña el Madhyamika y también Lao-tzu. Quienes saben no hablan; quienes hablan no saben.

(...) parecería que para el Zen no fuera necesaria la práctica de la meditación formal. Tampoco es peculiar del Zen el hecho de «no tener nada que decir», el hacer hincapié en que la verdad no puede expresarse en palabras, porque eso mismo es lo que enseña el Madhyamika y también Lao-tzu. Quienes saben no hablan; quienes hablan no saben (...) La creación del Zen puede explicarse suficientemente por el contacto de taoístas y confucianistas con los principios fundamentales del Budismo mahayana (...) Esto ocurrió gracias a la obra del gran monje y erudito indio Kumarajiva, que tradujo las sutras en Ku-tsang y Ch’ang-an entre los años 384 y 413, cuando uno de sus más destacados discípulos era el joven monje Seng-chao (384-414), que había comenzado como copista de los textos confucianos y taoístas.

El acento que ponía el Confucianismo sobre la importancia de la vida familiar no simpatizaba fácilmente con un Budismo de tipo rigurosamente monástico. Aunque los maestros budistas chinos eran generalmente monjes, tenían gran número de estudiantes avanzados seglares, y el Zen en particular siempre ha dado gran importancia a la expresión del Budismo en términos formalmente seglares: en artes de todo tipo, en trabajos manuales, y en la apreciación del universo natural. Tanto los confucianos como los taoístas estarían muy de acuerdo con la idea de un despertar que no implicara el exterminio de las pasiones humanas, expresión que también puede utilizarse para traducir el término klesa. Ya hemos observado que estas dos filosofías profesaban una peculiar confianza en la naturaleza humana. Sin embargo, no exterminar las pasiones no significa permitirles florecer indómitas. Significa abandonarlas más bien que luchar contra ellas, sin reprimirlas ni complacerse en ellas. El taoísta no es nunca violento, pues alcanza sus fines por medio de la no interferencia (wu-wei)

Los escritos de Seng-chao, así como su comentario al Vimalakirti Sutra, están llenos de citas y frases taoístas, pues parece que seguía el ejemplo de monjes menos importantes aunque más antiguos, como Hui-yüan (334-416) y Tao-an (312-385) al utilizar la «extensión de la idea» (ko-i c) para explicar el Budismo mediante paralelos taoístas.

Seng-chao trató también la aparente paradoja de que prajna es una especie de ignorancia. Como la realidad última carece de cualidades y no es una cosa, no puede convertirse en objeto de conocimiento. Por tanto prajna, la visión directa, conoce la verdad mediante el no saber. Este es uno de los principales eslabones entre el Taoísmo y Zen, pues el estilo y la terminología del Libro de Chao es completamente taoísta, aunque el tema es budista. Los dichos de los primeros maestros zen, tales como Hui-neng, Shen-hui, y Huang-po, abundan en estas mismas ideas: que conocer verdaderamente es no conocer, que la mente despierta responde de inmediato, sin calcular, y que no hay incompatibilidad entre el conocimiento búdico y la vida del mundo cotidiano.

Aún más próximo al punto de vista del Zen estaba Taosheng (360-434), compañero de estudios de Seng-chao, que fue el primer e inequívoco expositor de la teoría del despertar instantáneo.Si al nirvana no se lo puede hallar aferrándose, no puede hablarse siquiera de aproximarse a él gradualmente, por el lento proceso de acumular conocimientos. Hay que tomar conciencia de él mediante un solo relámpago intuitivo, que se llama tun wu o, en japonés, satori, que es el término zen corriente para designar el súbito despertar.

Ling-yün[53] al tratar la doctrina de Tao-sheng llega a sugerir que el despertar instantáneo es más apropiado a la mentalidad china que a la de la India, y habla en favor de la calificación de Suzuki que dijo que el Zen era una revolución china contra el Budismo indio.

Vuelve a ser mencionada más de un siglo después en una obra de Hui-yüan (523592), que asimismo la relaciona con el maestro Hui-tan, que vivió hasta aproximadamente 627.

Una de las razones para sospechar de la historia de Bodhidharma es que el Zen es tan chino por su estilo que parece improbable que tenga origen indio. Sin embargo, el muy taoísta Seng-chao fue discípulo de Kumarajiva, copio lo fue Tao-sheng, y los escritos atribuidos a Bodhidharma y a sus sucesores hasta Hui-neng (638-713) muestran la clara transición de una concepción india a una concepción china de dhyana (...) La ausencia de toda huella de una Escuela dhyana en la literatura budista india, o de Bodhidharma en relación con ella, se debe quizá al hecho de que nunca hubo una Escuela dhyana o zen ni siquiera en China hasta unos doscientos años después de la época de Bodhidharma.

Hui-neng (637-713), cuya vida y enseñanzas marcan el comienzo definitivo de un verdadero Zen chino, del Zen tal como floreció durante lo que luego se denominó «la época de la actividad zen», que abarca los últimos dos siglos de la dinastía T’ang, desde cerca del 700 al 906.

Si se toman literalmente, muchos textos budistas y taoístas confirmarán esta opinión de que el supremo estado de conciencia es una conciencia vacía de todo contenido, de toda clase de ideas, sentimientos y aun sensaciones(...) Evidentemente esto es la filosofía taoísta de la naturalidad, según la cual una persona no es genuinamente libre, desapegada, o pura, cuando su estado de ánimo resulta de una disciplina artificial.

Si al interrogarte al interrogarte alguien pregunta por el ser contéstale con el no ser. Si pregunta por el no ser contéstale con el ser. Si pregunta por el hombre corriente contesta hablándole del sabio. Si pregunta por el sabio contesta hablándole del hombre corriente. Con este método de opuestos en relación recíproca se produce la comprensión del Camino Intermedio. A cada pregunta que te haga contesta hablándole de su opuesto.

Ma-tsu tuvo otro notable discípulo en Po-chang (720-814), que se dice había organizado la primera comunidad de monjes puramente zen, y establecido sus reglas basándose en el principio de que «día sin trabajo, día sin comida». Desde entonces las comunidades zen se caracterizan por la importancia que conceden al trabajo manual y a cierto grado de autarquía económica.

Cuando el cuerpo y la mente logran la espontaneidad, se llega al Tao y se comprende la mente universal.

En 845 el emperador taoísta Wu-tsung persiguió al Budismo durante breve tiempo pero con energía. Templos y monasterios fueron destruidos, sus tierras confiscadas, y los monjes obligados a volver a la vida laica. Afortunadamente su entusiasmo por la alquimia taoísta pronto lo absorbió en experimentos con el «Elixir de la Inmortalidad» que, después de probarlo, le produjo la muerte.

El monje T’ien-t’ai, en japonés llamado Eisai (1141-1215), que estableció monasterios en Kioto y Kamakura bajo patronato imperial, introdujo en Japón en 1190 la Escuela rinzai del Zen. La Escuela soto fue introducida en 1227 por el extraordinario genio de Dogen (1200-1253), que estableció el gran monasterio de Eiheiji, rehusando, sin embargo, aceptar favores imperiales. Hay que observar que el Zen llegó al Japón poco después de iniciarse la era Kamakura, cuando el dictador militar Yoritomo y sus samurai arrebataron el poder que estaba en manos de la nobleza decadente. Esta coincidencia histórica proporcionó a la clase militar de los samurai un tipo de Budismo que les resultaba muy atractivo por sus cualidades prácticas y terrenales, y también por su modalidad sencilla y directa. Así surgió la peculiar forma de vida llamada bushido, el Tao del guerrero, que consiste esencialmente en la aplicación del Zen a las artes de la guerra (...) La asociación de la doctrina pacifista del Buddha con las artes militares siempre ha sido un enigma para los budistas de las demás escuelas. Parece implicar un completo divorcio entre el despertar y la moralidad. Pero hay que hacer comprender que, en su esencia, la experiencia budista consiste en liberarse de toda clase de convenciones, inclusive de las convenciones morales. Por otra parte, el Budismo no es una rebelión contra la convención. En sociedades en las que la casta militar es parte integrante de la estructura convencional y se acepta el papel del guerrero como una necesidad, el Budismo hará posible que el guerrero cumpla su papel como budista. No menos enigmático debería ser para un cristiano pacifista el culto medieval de la caballería. (...) La contribución del Zen a la cultura japonesa no se limita de ningún modo al bushido. Ha ingresado en casi todos los aspectos de la vida del pueblo: en su arquitectura, poesía, pintura, jardinería, juegos atléticos, oficios y profesiones; ha penetrado en el habla y el pensamiento cotidianos de la gente más ordinaria.

Aun en el Zen japonés encontramos a veces una práctica zen que no concede especial importancia a za-zen, sino que más bien subraya la utilización de nuestro trabajo habitual como medio de meditación. Este fue sin duda el caso de Bankei[93], y en este principio se basa la aplicación corriente de artes tales como «la ceremonia del té», el tocar la flauta, el dibujo a pincel, la ballestería, la esgrima y el ju-jutsu como métodos de practicar el Zen.

Elegir es absurdo porque no hay elección. Por consiguiente, a la mentalidad dualista le parecerá que el punto de vista del Zen es el del fatalismo que se opone al de la libre elección (...) Pero este punto de vista no es fatalista. No (...) Someterse al destino implica la existencia de alguien que se somete, alguien que es inerme títere de las circunstancias; mas para el Zen no hay tal persona. Considera que la dualidad de sujeto y objeto, del cognoscente y de lo conocido es tan relativa, recíproca y separable como cualquier otra (...) La experiencia humana está determinada tanto por la naturaleza de la mente y la estructura de sus sentidos como por los objetos externos cuya presencia la mente revela. Los hombres se creen víctimas o títeres de su experiencia porque se separan a «sí mismos» de sus mentes, pensando que la naturaleza del compuesto mente-cuerpo es algo que involuntariamente «ellos» han recibido desde fuera (...) Piensan que no pidieron nacer, que no pidieron se les «diera» un organismo sensorial para sufrir las alternativas del placer y del dolor. Pero el Zen nos pide que encontremos «quién» es el que «tiene» esta mente, y «quién» fue el que no pidió nacer antes que nuestros padres nos concibieran. Entonces resulta que todo el sentimiento de aislamiento subjetivo, de ser alguien a quien le ha sido «dada» una mente y a quien le ocurren experiencias es una ilusión producida por un error.

Nuestro problema surge del hecho de que el poder del pensamiento nos permite construir símbolos de cosas separados de las cosas mismas. Así, podemos hacer un símbolo, una idea de nosotros mismos aparte de nosotros mismos. Como la idea es mucho más comprensible que la realidad, y el símbolo mucho más estable que el hecho, aprendemos a identificarnos con nuestra idea de nosotros mismos. De aquí nace el sentimiento subjetivo de un «yo» que «tiene» una mente, de un sujeto interiormente aislado a quien le ocurren involuntariamente las experiencias. (...) Cuando ya no nos identificamos con la idea de nosotros mismos, toda la relación entre el sujeto y el objeto, el cognoscente y lo conocido, sufre un cambio repentino y revolucionario. Se convierte en una relación real, una reciprocidad en la que el sujeto crea al objeto tanto como el objeto crea al sujeto. Con su característico acento en lo concreto, el Zen señala que nuestro precioso «yo» no es más que una idea, útil y legítima si se la toma por lo que es, pero desastrosa si se la identifica con nuestra naturaleza real.

Tenemos la impresión de que nuestros actos son voluntarios cuando vienen después de una decisión, e involuntarios cuando ocurren sin decisión (...) Decidimos sin tener la más mínima idea de cómo lo hacemos. En realidad, la decisión no es ni voluntaria ni involuntaria. «Tener la sensación» de esta relatividad es sufrir otra extraordinaria transformación de nuestra experiencia en conjunto, lo cual puede describirse de dos maneras. Tengo la sensación de que estoy decidiendo todo cuanto ocurre, o, por el contrario, siento que todo, inclusive mis decisiones, ocurre espontáneamente.

La convención social estimula la fijeza de la idea porque la utilidad misma de los símbolos depende de su estabilidad. Por tanto, la convención lo alienta a asociar su idea de sí mismo con papeles simbólicos y estereotipados, igualmente abstractos, puesto que así podrá formarse una idea de sí mismo bien definida e inteligible. Pero en la medida en que se identifica con la idea fija, se da cuenta de que la «vida» es algo que corre a su lado y lo deja atrás, cada vez más rápidamente a medida que se hace más viejo, a medida que su idea se hace más rígida, más cargada de recuerdos. Mientras más trata de apresar el mundo, más lo siente como un proceso en movimiento.

No hace mucho la duración probable de la vida de un hombre corriente era cuarenta y cinco años. Hoy es de sesenta y cinco a setenta años, pero subjetivamente los años pasan más rápido, y la muerte, cuando llega, llega siempre demasiado pronto. (...) Por el contrario, medir el valor y el éxito en base al tiempo, y pedir con insistencia seguridades de un futuro promisorio, hacen imposible vivir libremente en el presente y en el futuro «promisorio» cuando este llega. Pues nunca hay otra cosa que el presente, y si no podemos vivir en él no podemos vivir en ninguna parte.

Tanto en la vida como en el arte las culturas del Lejano Oriente aprecian más que nada la espontaneidad o naturalidad (tzu-jan). (...) La ilusión de la división proviene de que la mente intenta ser a la vez mente e idea de la mente, debido a una fatal confusión entre hecho y símbolo. Para poner fin a la ilusión, la mente tiene que tratar de actuar sobre sí misma, sobre su corriente de experiencias, desde el punto de vista de la idea de sí misma que llamamos el ego. Esto se expresa en otro poema zenrin de la siguiente manera: Quietamente sentado, sin hacer nada, llega la primavera y crece la hierba sola.

En su acentuación de la naturalidad, el Zen es evidentemente el heredero del Taoísmo, y su concepción de la acción espontánea como «maravillosa actividad» (miao-yung d) es precisamente lo que los taoístas querían expresar con la palabra te: «virtud», que connota poder mágico (...) La cualidad «mágica» o «maravillosa» de la acción espontánea consiste, por el contrario, en ser perfectamente humana, y sin embargo no muestra signos de haber sido planeada.

El abad Kwaisen y sus monjes se dejaron quemar vivos por los soldados de Oda Nobunaga, tranquilamente sentados en la postura de la meditación.

es propio de la mente humana ponerse a la vera de la vida, por así decirlo, y reflexionar sobre ella, ser consciente de su propia existencia, y criticar sus propios procesos (...) Porque la mente tiene algo parecido a un sistema de «retroacción» (feed-back), término que se emplea en la ingeniería de las comunicaciones para designar uno de los principios fundamentales de la «automatización» que permite a las máquinas controlarse a sí mismas. La retroacción permite que una máquina conozca los efectos de su propia acción de tal modo que pueda corregirla. (...) El ajuste adecuado de un sistema de retroacción constituye siempre un complejo mecanismo psicológico (...) cuando los seres humanos piensan demasiado cuidadosa y minuciosamente acerca de los actos que realizar no pueden decidirse a tiempo para actuar. En otras palabras, no podemos corregir indefinidamente nuestros medios de autocorrección. (...) Todo sistema de retroacción tiene un margen de retraso o de error (...) efecto, cuando un ser humano es tan autoconsciente, tan autocontrolado que no puede «abandonarse», tiembla y oscila entre opuestos. Esto es precisamente lo que el Zen quiere decir cuando habla de seguir dando vueltas en la «rueda del nacer y el morir», pues el samsara budista es el prototipo de los círculos viciosos Ahora bien, la vida humana consiste primordial y originalmente en la acción: en vivir en el mundo concreto del «ser tal». Pero tenemos el poder de controlar la acción mediante la reflexión, es decir, por medio del pensamiento, comparando el mundo actual con recuerdos o «reflexiones». Los recuerdos se organizan a partir de imágenes más o menos abstractas: palabras, signos, formas simplificadas, y otros símbolos a los que podemos pasar rápida revista. Con esos recuerdos, reflexiones y símbolos la mente construye su idea de sí misma. (...) El compuesto de mente y cuerpo por supuesto tiene que confiar en esa información a fin de actuar, porque si tratamos de recordar y hemos recordado todo exactamente sobreviene la parálisis.

Pero a fin de poder seguir suministrando informes a la memoria, el compuesto de mente y cuerpo tiene que continuar actuando «por sí mismo», sin aferrarse demasiado a sus propios registros. Tiene que haber un cierto retraso o distancia entre la fuente de información y la fuente de acción. Esto no significa que la fuente de acción tenga que titubear antes de aceptar la información. (...) La identificación de la mente con su propia imagen es, por tanto, paralizante, porque la imagen queda fija: es algo pasado y concluido (...) Aferrarse a ella es, pues, estar en constante contradicción y conflicto (...) En otras palabras, la mente no puede actuar sin renunciar al imposible intento de controlarse a sí misma más allá de cierto punto. Tiene que abandonarse a sí misma, tanto en el sentido de confiar en su propia memoria y reflexión como en el de actuar espontáneamente, por sí misma, hacia lo desconocido. Por esta razón el Zen parece tomar partido a favor de la acción en contra de la reflexión, y se llama a sí mismo «sin mente» (wu-hsin) o «sin pensamiento» (wu-nien), y sus maestros demuestran el Zen dando a las preguntas respuestas instantáneas e impremeditadas.

Cuando un monje pregunta: «¿Qué es el Buddha?», el maestro quizá levanta el puño. Cuando le preguntan: «¿Cuál es la idea última del Budismo?», acaso exclama antes que se haya acabado de formular la interrogación: «Una rama florida del ciruelo», o «El ciprés que está en el patio». Lo importante es que la mente que responde no se «detiene» en ningún punto sino que contesta directamente sin pensar para nada en la propiedad de la respuesta. Esto es permitir que la mente actúe por sí misma. Pero la reflexión también es acción (...) En otras palabras, si vamos a reflexionar, reflexionemos simplemente sin reflexionar sobre la reflexión.Sin embargo, el Zen admitirá que la reflexión sobre la reflexión es también acción, siempre que hagamos justamente eso y no tendamos a deslizarnos en una infinita regresión de tratar siempre de estar por encima o fuera del nivel en que actuamos. De este modo el Zen constituye una liberación del dualismo del pensamiento y la acción, porque piensa como actúa: con la misma cualidad de abandono, entrega o fe. La actitud de wu-hsin no es de ningún modo una exclusión antiintelectualista del pensamiento. Wu-hsin es acción en cualquier nivel, físico o psíquico, que no trata al mismo tiempo de observar y controlar la acción desde fuera. Este intento de actuar y pensar en la acción simultáneamente es precisamente la identificación de la mente con su idea de sí misma. Implica la misma contradicción que el juicio que afirma algo acerca de sí mismo: «Este juicio es falso» Confiando en nuestros recuerdos o confiando en que nuestra mente actúe por sí misma, se llega a lo mismo: en última instancia tenemos que actuar y pensar, vivir y morir, desde una fuente que está más allá de todo «nuestro» conocimiento y control. Pero esta fuente somos nosotros mismos, y cuando comprendemos que es así ya no nos enfrenta como un objeto amenazante. Por más cuidado y titubeo que tengamos, por mucha que sea la introspección y la averiguación de los motivos, finalmente no habrá ninguna diferencia en el hecho de que la mente es

Para la mentalidad taoísta una vida vacía y sin finalidad no sugiere nada deprimente (...) Los filósofos no reconocen fácilmente que hay un punto en el cual el pensamiento, como todo proceso, debe detenerse. (...) Esto quiere decir simplemente que el Zen se halla más allá del punto de vista ético, cuyas sanciones hay que buscar no en la realidad misma, sino en el mutuo acuerdo de los seres humanos. Cuando intentamos universalizarlo o absolutilizarlo, el punto de vista ético torna imposible la existencia, porque no podemos vivir un solo día sin destruir la vida de alguna otra criatura (...) En la cultura del Lejano Oriente los problemas de las relaciones humanas pertenecen a la esfera del Confucianismo más bien que a la del Zen, pero desde la dinastía Sung (959-1278) el Zen ha fomentado continuamente al Confucianismo y fue el principal promotor de la introducción de sus principios en el Japón. Los partidarios del Zen comprendieron la importancia de los principios confucianos para crear un tipo de matriz cultural donde el Zen podía florecer sin entrar en conflicto con el orden social, porque la ética confuciana es declaradamente humana y relativa, no divina y absoluta.

El pensamiento consciente también se basa en todo su sistema de funciones espontáneas, por cuya razón no hay en realidad otra alternativa que confiar enteramente en su funcionamiento. Nosotros mismos somos su funcionamiento.

Cuando es hora de vestirse, ponte la ropa. Cuando debes caminar, camina. Cuando tienes que sentarte, siéntate. No tengas en tu mente ni un solo pensamiento acerca de buscar el conocimiento búdico. …Hablas de estar perfectamente disciplinado en tus seis sentidos y en todos tus actos, pero en mi opinión todo eso es producir karma. Buscar (la naturaleza del) Buddha y buscar el Dharma es al mismo tiempo producir el karma que conduce a los infiernos. Buscar (ser) Bodhisattvas es también producir karma, y lo mismo estudiar los sutras y los comentarios. Los Buddhas y los Patriarcas son gente sin esos artificios… Por todas partes se dice que hay un Tao que debe ser cultivado y un Dharma que hay que realizar. ¿Cuál es el Dharma que dices que debe ser cultivado y cuál el Tao que hay que cultivar? ¿Qué te falta en la forma en que estás funcionando ahora? ¿Qué vas a añadir a donde estás?

La importancia de za-zen se hace patente cuando recordamos que Zen es ver la realidad directamente, en su «ser así». Para ver el mundo tal como es concretamente, no dividido por categorías y abstracciones, hay que mirarlo con una mente que no piensa acerca de él, es decir, que no forja símbolos.

Los maestros zen son muy humanos. Se enferman y mueren; conocen alegrías y tristezas; tienen rabietas y otras pequeñas «debilidades» del carácter como cualquier otro, y no están libres de enamorarse y tener una relación plenamente humana con el sexo opuesto. La perfección del Zen consiste en ser perfecta y simplemente humano.

El Taoísmo, el Confucianismo y el Zen expresan una mentalidad que se encuentra en este universo como en su casa, y que considera al hombre como parte integrante de su ambiente.

La mentalidad taoísta no hace ni fuerza nada sino que «cultiva» o «deja crecer» todo.

Aunque pudiera parecer que las artes del Zen se limitan a las expresiones más refinadas de la cultura, debe recordarse que en el Japón casi toda profesión u oficio es un do, es decir, un Tao o Camino, análogo a lo que en Occidente solía llamarse un «misterio». En cierto modo, cada do fue una vez un método laico de aprender los principios encarnados en el Taoísmo, el Zen y el Confucianismo, casi como la moderna Masonería es una supervivencia de épocas en las que el oficio del albañil (mason) era un medio de iniciación en una tradición espiritual.

Sobre el río la luna brillante, en los pinos el viento que suspira; toda la noche tan tranquila: ¿por qué? Y ¿para quién?

Mucho antes de que se desarrollara el cha-no-yu los monjes zen usaban el té como estimulante de la meditación, y en esa circunstancia se bebía con ánimo de consciente falta de precipitación, lo cual naturalmente dio lugar a una acción de tipo ritual.

Pero si consideramos al hombre más bien como un proceso que como una entidad, como un ritmo más que como una estructura, es evidente que la respiración es algo que el hombre hace —y por tanto es— constantemente. Por tanto, tomar el aire con los pulmones es algo que acompaña en todo momento el acto de aferrarse a la vida.
Lo que se llama «respiración normal» es vacilante y ansiosa. Siempre se retiene un poco de aire porque el individuo parece incapaz de «dejarlo» que siga todo su curso por los pulmones. Parece respirar por obligación más bien que por gusto.
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2020.08.19 23:30 macana144 "La Historia Oculta de la Transición" sobre Rodolfo Stange

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LA GUERRA VERDE
General —le dice Luciano Fouillioux al director de Carabineros, Rodolfo Stange, mientras el helicóptero se desliza por la soleada mañana de la Sexta Región, en dirección al Cachapoal—, ya habrá visto que la prensa está anunciando que el fallo del ministro Milton Juica en el caso de los degollados está por salir. Aunque se trate de carabineros en retiro, sería bueno que nos reuniéramos para ver las posibles consecuencias de esto.

—Cómo no —dice el general—, me parece una buena idea.

Fouillioux lleva 14 días como subsecretario de Carabineros, un cargo al que llegó después de haber trabajado en la campaña de Eduardo Frei al lado de Edmundo Pérez Yoma, y todavía no imagina la crisis que está por desatarse. En realidad, nadie en el gobierno la vislumbra, aunque un manto de desconfianza ha comenzado a rodear las relaciones con el general Stange desde que los hombres de La Moneda creyeron sorprenderlo en una maniobra para mantener de facto a su subdirector, el general Alfredo Núñez.

En el intertanto, Fouillioux ha tratado de tender puentes hacia el mando de Carabineros para superar esa tensión inicial, y tal vez por eso esta mañana, la del 25 de marzo de 1994, el general Stange lo ha invitado a inaugurar el nuevo cuartel policial de Quinta de Tilcoco.

Y como a Stange le interesa la propuesta del subsecretario, en la mañana del lunes 28 lo recibe en su despacho de calle Zenteno. Pero ahora abundan las versiones acerca de que la resolución del ministro Juica involucrará también al general director en la sórdida trama de los crímenes ejecutados en 1985, que figuran entre los más despiadados de la historia.

—General —dice Fouillioux—, habrá visto lo que se dice ahora...

—Sí —dice Stange, con cierta desaprensión—, pero no hay nada de esto. No se preocupe, porque mis asesores ya me han dado las seguridades de que yo no vengo en las resoluciones del ministro.

La seguridad del general conduce el diálogo hacia el problema de qué hacer ante las probables condenas de los otros oficiales envueltos. Aunque ya están en retiro, Stange se muestra complicado por esas inculpaciones. Por mucho que se sostenga que no hay envolvimiento institucional, es un hecho que se ha mantenido en contacto con ellos, que los ha apoyado en su defensa y que resiente las acusaciones de abandono que algunos de ellos le formulan.

El subsecretario entiende; el mando jerarquizado supone también un compromiso con los subalternos. Por eso empeña su prudencia cuando le propone que Carabineros realice una declaración reconociendo la gravedad del delito. Stange queda de pensarlo. Al día siguiente responde que los generales rechazan la idea. “Están un poco duros en esto”, agrega.

Lo que el subsecretario no sabe es que las confianzas están quebradas hace ya mucho tiempo en Carabineros a propósito del caso de los degollados. Varios de los procesados se han acogido a la ley de arrepentimiento eficaz y algunos miran con ciego rencor la pasividad del mando para investigar el asesinato del coronel Luis Fontaine, el principal de los acusados en su condición de ex jefe de la Dicomcar. Peor todavía: uno de los jefes implicados, el mayor Guillermo González Bettancourt, ha grabado una reunión en la que Stange les explica el apoyo clandestino que les prestará y los insta a ocultar información ante el juez. Juica ha interrogado al general sobre la cinta y Stange ha reconocido su participación, explicando el contexto en que se dio y negando que quisiera obstruir el trabajo de la justicia.

Pero Juica no le cree. Y aprecia que, en todo caso, más allá de su opinión, hay una verdad lapidaria: el mando policial no ha mostrado el menor interés en investigar los crímenes.

En verdad, el general Stange podría difícilmente ignorar la opinión del ministro
Juica. En fecha tan anterior como 1992, ya tuvo la certeza de que el juez se dirigía no sólo contra los autores materiales de los asesinatos, sino también contra los mandos superiores por su nula colaboración en el proceso.

A fines de marzo de aquel año, cuando Juica se aprestaba a dictar sus primeras encargatorias de reo, el general inspector Mario Morales realizó una discreta gestión destinada a saber si, como se rumoreaba en ambientes judiciales, el ministro podría involucrar al general director. Cuando algunos abogados se lo confirmaron, el general eligió un domingo para ir, vestido de riguroso civil, a ver al propio ministro a su casa de calle Lyon.

Juica fue crudo. Había perdido toda confianza en Stange desde que, habiéndole dado la justicia la posibilidad de investigar él mismo los crímenes, se había iniciado una amplia opera­ción de encubrimiento con obvia anuencia de los superiores: negativas para presentar a los sospechosos, ocultamiento de documentos, destrucción de recintos, extravío de vehículos e incluso instructivos para que los hombres concurrieran a declarar con disfraces. No, le dijo el ministro a Morales, no se podía seguir hablando de inocencia: Stange debía ser procesado por obstrucción a la justicia.

Morales informó al general subdirector, Gabriel Ormeño, y habló luego con el ministro Enrique Krauss. El procesamiento del general director, le dijo, y su eventual destitución por ello, significaría que numerosos generales, incluido él mismo, se verían forzados a renunciar. Krauss, que calibró la gravedad de la crisis en un momento en que el Presidente Aylwin estaba fuera de Chile, habló con Juica. El 2 de abril de 1992 el ministro en visita dictó encargatorias de reo contra trece carabineros, incluyendo al anterior general director, César Mendoza. Stange no apareció en la nómina.

Stange conoció las gestiones por Ormeño. Se había salvado en el filo. Pero cuando el mismo general Morales declaró a los periodistas que sentía estupor y dolor por el hecho de que se confirmara la participación de policías en los asesinatos, Stange se encargó personalmente de reprocharle el desprestigio que causaba a la institución. “Los generales opinan que usted nos está poniendo de rodillas”, le espetó.

Morales comenzó a entrar en una extraña situación. Había hecho casi toda su carrera de oficial superior, desde teniente coronel hasta general inspector, como jefe de gabinete de Stange y su pequeño grupo de ayudantes había reducido a cero la influencia del otrora poderoso Consejo Asesor Superior. Sin embargo, desde 1986 —un año después de asumir ese puesto— había estado en la mira de los servicios de seguridad y la CNI había emitido informes oficiales que lo sindicaban como filo DC. Las acusaciones no le hicieron mella bajo el sólido paraguas de la Dirección General, pero sabía que la parte más sombría del régimen militar lo estimaba peligroso. Paradójicamente, la misma influencia hizo que el gobierno de Aylwin lo considerase como el “duro” en la sombra de Carabineros durante toda su fase inicial. Pero en 1992, en lo que pareció una obvia preparación para sucederlo a la hora de su retiro, Stange lo trasladó a la Dirección de Orden y Seguridad, donde Morales, académico y sofisticado, trabó rápidamente una relación de confianza con Krauss y el subsecretario Belisario Velasco.

Cuando formuló sus declaraciones sobre el caso de los degollados, Morales ya estaba bajo la sospecha de ser demasiado cercano al gobierno, una versión que parecía alentada con especial empeño por su superior inmediato, el general inspector Alfredo Núñez, que ya era candidato a ocupar la Subdirección si ella quedaba vacante. Ni las gestiones ante Juica y Krauss ni los puntillosos informes al general Ormeño modificaron ese panorama. Peor aún, el propio Ormeño, que hasta entonces era considerado el más cercano a Stange, entró en una rarísima posición de soledad, como si el solo conocimiento de los hechos lo hubiese tocado con la desconfianza.

En octubre del mismo año, los generales se enteraron, por consultas directas del ministro Krauss —que incluso les mostró el oficio—, que Stange había propuesto el pase a retiro de Ormeño, Morales y el general Fernando Cordero, amigo de escuela de Morales y primo de Krauss. Sin embargo, cuando se lo preguntaron, Stange dijo que no había tal cosa.

Ante la inaudita situación, y aprovechando su relación casi diaria, Krauss le anunció a Morales que el gobierno rechazaría su retiro. Morales dijo que en tal caso sería mejor que tampoco se fueran Ormeño y Cordero, un gesto que Krauss debió agradecer por la defensa de su primo, que él no podía hacer. Pero cuando el ministro conversó con el Presidente, llegaron a la conclusión de que no podrían mantener forzadamente a un subdirector; por lo demás, tampoco confiaban en Ormeño, a quien identificaban como cabeza del lobby que había impedido el traspaso de Carabineros al Ministerio del Interior.

El lugar de Ormeño fue ocupado por Núñez. Morales siguió activo, pero fue transferido al Consejo Asesor Superior, el órgano que él mismo había contribuido a anular. En los meses siguientes soportó un callado infierno: seguimientos, sumarios, anónimos y rumores sin fin. Como el tercero en la línea de mando, a fines de 1993 podría asumir la Subdirección, puesto que Núñez completaría su tiempo de servicio. Pero, entendiendo que en tales condiciones sería inviable, anticipó su retiro voluntario para noviembre de ese año.

En cualquier caso, Stange supo lo que opinaba Juica. Por eso ahora, en 1994, su confianza resulta doblemente extraña.

(En 1998, cuando el Presidente Frei proponga al ministro Juica para ascender a la Corte Suprema y la derecha se alinee para tomar venganza por el proceso a Stange, el general (R) Morales, ahora director de Gendarmería, le recordará al ex director general y ahora senador el favor prestado por Juica en 1992. Stange se retirará de la sala y no participará en la votación contra el juez.)

En la tarde del miércoles 30 de marzo de 1994 el gobierno recibe los detalles del fallo que Juica dictará al día siguiente: además de sentenciar a 15 carabineros y un civil, propone el procesamiento, a través de la justicia militar y por incumplimiento de deberes militares, de dos oficiales superiores y cinco generales, de los cuales el único activo es Stange.

La primera crisis de gran magnitud provoca un movimiento frenético en el gobierno de Frei. El comité político se reúne en la mañana del 31 con el Presidente y con un grupo de abogados y acuerda la estrategia oficial: defender la soberanía de las decisiones judiciales y confirmar la prescindencia del gobierno. La declaración es redactada durante la reunión y Germán Correa recibe el encargo de leérsela al general Cordero. Y el subdirector de Carabineros, asesorado de cerca por el general inspector Manuel Ugarte, pide algunos cambios de tonalidad y sugiere ciertas líneas.

Stange se ha ido a pasar el fin de Semana Santa a su fundo en Puerto Montt, a orillas del Maullín. En la tarde partirá a Huelmo, en la misma zona, el ministro
Pérez Yoma. Stange lo ha invitado a tomar té el viernes 1º: ahí podrán conversar más libremente de este problema.

Cuando la declaración ya ha sido afinada con Cordero, los ministros concuerdan en leer el texto y no responder preguntas. Lo hará el ministro Correa. La protesta sotto voce del director de Comunicación y Cultura, Pablo Halpern, cae en el vacío: el ministro secretario general de Gobierno, Víctor Manuel Rebolledo, tiene un avión a la espera en Cerrillos para llevarlo a la ceremonia de aniversario del diario El Día de La Serena.

Pero justo antes de bajar a enfrentar a los periodistas, Correa advierte que hace pocos días ha habido un incidente porque el subsecretario Velasco se negó a responder preguntas y los periodistas de “La Copucha”, la sala de prensa del palacio, se han rebelado. En un caso como éste, dice, será imposible no contestar. Y la pregunta más obvia será si el gobierno pedirá la renuncia a Stange. Lo que puede responder, agrega, es que no tiene esas atribuciones y que el general debe evaluar con su conciencia la situación, siguiendo la tesis, ya concordada, de que hay que dejarlo en la estacada.

La conferencia de prensa se desarrolla exactamente según lo previsto y Correa agrega a la declaración su ensayada respuesta. Al concluir, llama al general Cordero y le describe la conferencia, incluyendo el añadido.

—¿Qué le parece, general?

—Por lo que usted me dice, ministro —expresa Cordero—, creo que no debería haber problemas. Estoy con varios generales aquí, que lo han oído por el citófono abierto, y piensan lo mismo.

Correa deja el ministerio a las 21.30. Es el último. Todo está resuelto.

A sus espaldas estalla una tormenta. El general Stange, informado en Puerto Montt de los detalles, considera la respuesta de Correa como una provocación para insinuarle la renuncia. Una nueva declaración toma forma, con un rechazo a las palabras del ministro y un respaldo cerrado al jefe. La leerá al día siguiente el mismo Cordero, rodeado de todos los generales. Y cuando Stange regrese a Santiago, lo irán a buscar en masa al aeropuerto.

El té con Pérez Yoma queda cancelado.

El lunes 4 de abril el comité político se vuelve a reunir. Parece que sus bríos se hubiesen renovado tras el fin de semana largo. Sólo Correa protesta porque en esos días se ha quedado incomunicado de los demás ministros. En el acalorado debate se separan posiciones: Pérez Yoma y el canciller Carlos Figueroa opinan que se debe exigir a Stange su renuncia tras el acto limítrofe con la insubordinación realizado por sus generales; Correa y Genaro Arriagada se muestran más prudentes: no se puede hacer eso sin tener las facultades; Rebolledo tiende a compartir esta última posición. Pero el clima emocional del episodio los envuelve a todos. Con su vehemencia usual, Pérez Yoma toma el teléfono y llama al subsecretario Fouillioux:

—Cítame a Stange para las 3 —brama, y luego murmura—: le vamos a pedir la renuncia...

—Pero, Edmundo —alcanza a decir Fouillioux—, ¿tú crees...?

—Nada. Cítamelo no más.

A las 15 horas, Stange llega a las oficinas de Pérez Yoma, que lo recibe a solas. La situación es muy mala, general. La acusación del ministro Juica es de una gravedad tremenda, y más encima sus generales han sacado esta declaración insolente, y montado un show, primero al leerla y después en el aeropuerto. El gobierno, empezando por el Presidente, cree que debe renunciar.

Stange se defiende con dificultad. El ministro lo advierte abrumado, respirando con dificultad, como si la arritmia que sobrelleva se agudizara. Le parece que está a punto de acceder. Pero de pronto, con germánica bonhomía, Stange le pide tiempo para meditar hasta el día siguiente.

Esa tarde, Pérez Yoma regresa a La Moneda convencido de que la crisis dará al gobierno un triunfo resonante.

—Está listo —anuncia—. Sólo falta que Eduardo le dé el empujoncito.

Pero a la misma hora, Stange ha iniciado consultas con el auditor de Carabineros, Carlos Pecci, y con el abogado Pablo Rodríguez, recién contratado para su defensa en los tribunales. Ambos creen que una dimisión en estas circunstancias equivale a una autoinculpación, y que debilitaría en forma decisiva la defensa judicial.

A primera hora del martes 5, Stange ordena llamar al jefe de la Agenda Presidencial, Miguel Salazar, para que se le facilite la sala de prensa y un podio para dirigirse a los periodistas tras su encuentro con el Presidente. Salazar rechaza la idea, y lo respaldan Rebolledo y Halpern: esa tribuna es para ministros y subsecretarios, y además en este caso hay demasiados riesgos envueltos. Pero Pérez Yoma y Fouillioux están convencidos de que la petición confirma que Stange anunciará su dimisión, e insisten en que se le faciliten las cosas.

A las 9.30 lo recibe el Presidente. El general inicia el diálogo con un extenso balance sobre su período al frente de Carabineros, el modo en que el Cuerpo ha contribuido a la reconciliación y los planes que tiene para el futuro cercano. Luego explica su posición ante el proceso de los degollados y por qué considera injusta la imputación de Juica. Añade que está seguro de que finalmente será exculpado.

Frei responde que el gobierno estima demasiado grave el cuadro que se ha creado. Pero el diálogo avanza con lentitud y ambigüedad entre los dos hombres poco verbales. Por fin, cuando Frei plantea la posibilidad de la renuncia, Stange responde que no puede hacerlo hasta que no demuestre su inocencia. “Y vendré a verlo después, para ver si opina lo mismo, Presidente”.

Después de 80 minutos, Stange sale del despacho y pide un baño para refrescarse. Mientras se encamina a la sala de prensa, el Presidente llama a Correa y le informa de la negativa del general. Demudados, los ministros se reúnen a esperar lo que Stange dirá a los periodistas. Y sienten vértigo cuando lo oyen declarar:

—Yo-no-re-nun-cio.

Se ha declarado la guerra. En su siguiente encuentro, unos días después, Pérez Yoma se lo dirá en términos brutales a Stange, con gritos que quebrantarán los sutiles tabiques de su gabinete:

—Usted, general, no sólo fue a orinarse en la casa del Presidente, sino que además a hacerlo con ostentación.

—No era la intención, ministro, cómo se le ocurre —dirá Stange, afligido—. Si se ha interpretado así, me arrepiento de veras.

—Mire, general: yo no le creo. Conmigo, desde ahora ya sabe a qué atenerse. No se lo voy a perdonar.

Los jefes policiales perciben en la misma noche del 5 que la situación es crítica. Un general, Osvaldo Muñoz, llama al diputado Aldo Cornejo, que es estrecho amigo de un hermano del general Ugarte, para pedirle que interceda ante el gobierno. Más tarde, el general Cordero opta por un acercamiento más frontal y le pide al subsecretario Fouillioux que se cree una mesa de conversaciones, ojalá con él mismo.

Pérez Yoma autoriza el paso y a partir del miércoles 6 Fouillioux y el jefe del gabinete político del ministro, Gonzalo García, inician una ronda de extenuantes reuniones con los generales Cordero, Ugarte y Pecci. En la noche de ese primer día, la propuesta oficial de que Stange tome vacaciones hasta conocer el dictamen definitivo de la justicia y luego pase a retiro es aceptada en principio. Pero Stange duda y pide tiempo para reflexionar.

El viernes 8 responde: no. Los negociadores del gobierno, exasperados, amenazan a Cordero con sacar la crisis a la luz pública e incluso exponerse al Consejo de Seguridad Nacional. Esa noche les llega el oficio que informa que Stange toma vacaciones por 30 días a contar de esa fecha. Pero no hay compromiso de renunciar. El mando subrogante queda en manos de Cordero.

Mientras los 30 días vuelan, el gobierno se enfrenta al riesgo de quedar de nuevo sin solución. Fouillioux se empeña a fondo con el general Cordero y obtiene una propuesta: un permiso administrativo por 60 días, con un propósito decoroso: digamos, el estudio de un plan de modernización, encargado por el propio Ejecutivo.

Pero en la primera semana de mayo, Pérez Yoma recibe la información de que, concluyendo sus vacaciones, Stange retornará sin completar su permiso administrativo, que ya está cursado. El lunes 9 lo recibe para volver a discutir el asunto. Y, otra vez en tono duro, el ministro le propone llegar a un compromiso para que se retire una vez que concluyan el proceso y los permisos especiales. Sin el argumento de la defensa de su honor, Stange declara que debe pensarlo. Y el martes 10 Pérez Yoma recibe un oficio que le informa que el general director reasumirá el mando el día 17.

El ministro estalla en cólera.

Pero para entonces, el gobierno sabe que en la cúpula policial se han quebrado las confianzas. Durante la ausencia de Stange, Cordero ha dado ostensibles señales de ejercer el mando en plenitud y ha mantenido un diálogo asiduo con el gobierno. A medida que le han dicho que Cordero parece aspirar a reemplazarlo, Stange se ha preocupado de subrayar que no ha delegado sus facultades; pero desde la distancia es difícil controlar la situación. De modo que el regreso anticipado parece menos un desafío al gobierno que un esfuerzo por frenar a sus subordinados.

A su turno, los carabineros han percibido que también el gobierno está embarcado en una disputa intestina por el manejo de la crisis. La semana anterior, el ministro Correa ha recibido del director de Seguridad, Isidro Solís, la versión de que el general Juan Salinas, muy cercano a Stange, puede proponer una negociación. Correa ha planteado el tema al Presidente, pero éste no le ha respondido nada y más tarde el ministro del Interior ha sabido que el ministro de Defensa sigue a cargo del conflicto. La falta de definición ha llevado a Correa a redactar una renuncia que se propone llevar un sábado a Cerro Castillo, donde el Presidente pasa el fin de semana. Pero lo ha detenido la opinión de Ricardo Solari: si renuncia ahora, tendrá que explicar por qué. Y no puede hacer tal cosa en medio de una crisis.

Correa se resigna y en la semana del 9 de mayo recibe de Solís la propuesta del general Salinas: Stange esperará la resolución final del juez y renunciará seis meses después, con todos los honores del caso.

El viernes 13, la gestión de Correa llega a oídos de Genaro Arriagada, que propone reunirse de urgencia, esa misma noche, en casa de Pérez Yoma, con Correa. Y allí, a gritos, descalifica la operación:

—¡Movidas paralelas! ¡Y con generales de tercer orden! ¡Están poniendo en peligro al Presidente! ¡Esto debe cesar de inmediato!

Correa entiende que la violenta embestida de Arriagada echa a pique el intento. La conexión Solís queda desactivada. Y con ella, el retiro pactado.

El lunes 16, antes de que se consume el anunciado regreso al mando, Pérez Yoma se reúne nuevamente con Stange. No puede volver, le dice, porque su permiso no ha sido anulado. Si quiere hacerlo a la fuerza tendrá un conflicto administrativo. Debe salir, y ahora las facultades que delegue deben quedar por escrito, para que no se repitan las desavenencias de los últimos días. El general quiere estudiarlo con sus asesores.

Pero el ministro, que ya ha aprendido a leer estas dilaciones, le advierte que no terminará la reunión sin que se haya zanjado el asunto de las facultades. Fouillioux y el general Pecci las pueden estudiar. Y mientras los dos funcionarios se dan a esa tarea, el propio Stange se integra para supervigilar lo que Pecci está cediendo. Esa noche queda redactado el decreto de subrogación que confiere a Cordero 10 de las 17 facultades privativas del general director.

Al día siguiente, el jefe de Comunicaciones Sociales de Carabineros, el mayor Camilo Salinas, filtra a la radio Chilena la versión de que Stange reasumirá en plenitud cuando regrese del permiso. En La Moneda hay un estallido de ira; la fuente es identificada en cosa de minutos. Fouillioux recibe la orden de pedir medidas severas al general Stange.

Y cuando está hablando con él, suena el teléfono presidencial: Frei exige que el mayor Salinas sea removido de su cargo. Fouillioux transmite el enojo del Presidente palabra por palabra, y Stange responde que Salinas dejará el cargo mañana, y muy pronto la institución. Sólo cumplirá lo primero.

A comienzos de junio, el ministro de la Corte Marcial declara que no hay fundamentos para procesar a Stange. A petición del propio mando de la policía, la investigación de la justicia militar ha sido llevada por un juez civil. Claro que se trata del ministro Alfredo Pfeiffer, bien conocido en la comunidad alemana que ha defendido a Stange.

El 17 de junio, de regreso en Santiago, visita a Pérez Yoma para entregarle el primer borrador del plan de modernización, un grueso volumen que el ministro deja a un lado sin casi mirarlo. Lo que le importa es otra cosa: como todavía hay recursos pendientes tras el fallo de Pfeiffer, el permiso debe continuar.

Stange está de acuerdo. Pero unos días después pide una nueva audiencia con el ministro. Carabineros ha escuchado que el gobierno estudia un incremento de remuneraciones para los uniformados y el general quiere asegurarse de que el ministro conozca sus necesidades en direc­to. Pérez Yoma la pasa a Fouillioux y mira a Stange con extrañeza:

—General —le dice—, ¿le pedí yo esto?

—No, ministro, pero como estamos hablando del plan de modernización...

—¡Qué plan de modernización! Me importa un bledo esa huevada, lo que me importa es que usted se vaya. ¿Lo entiende? ¿Con cuántas neuronas funciona usted, general? Y ahora me trae una propuesta de aumento de sueldos, que no-le-he-pe-di-do: ¿se imagina lo que voy a hacer con ella?

La crudeza del ministro carga de tensión el ambiente. Stange, que no quiere perder la compostura ni la educación de que se enorgullece, contesta algunas formalidades y se va.

—Lo voy a volver loco —se agita el ministro—, juro que lo voy a volver loco.

El 18 de julio Stange regresa al mando y entrega la versión final del plan de modernización, redactada por una comisión que ha encabezado el general (R) Núñez, marginando por completo a Cordero. El plan queda arrumbado en Defensa y el gobierno se las arregla para filtrar a la prensa que el general director sigue en su cargo sin la confianza del Presidente. Frei aprueba esa estrategia; ya ha hecho plenamente suya la tesis dominante en el equipo político: a derrota política, victoria moral.

Las señales se despliegan de inmediato. Un día después se rechaza el permiso para que Stange concurra a una reunión en Lima de la Organización Internacional de la Policía Uniformada. En pocas semanas se rechaza también la petición de fondos para que Carabineros sea el anfitrión de un Congreso Mundial de policías, en octubre. Pérez Yoma deja de asistir a todas las ceremonias de Carabineros.

El 31 de agosto la Corte Suprema sobresee definitivamente a Stange. Sólo entonces modera el ministro de Defensa su trato hacia el general. En septiembre visita las escuelas de Suboficiales y de Carabineros, invita a los generales a un almuerzo y aprueba los ascensos de oficiales subalternos. Pérez Yoma tiene una razón adicional para su nuevo enfoque: ya sabe que habrá cambio de gabinete y que con Figueroa en Interior podrá afinar una estrategia de pinzas contra el jefe policial. Por eso también se anticipa a autorizar un viaje futuro de Stange a Egipto y plantea que, ya sin urgencia y ante sus recientes quebrantos de salud —arritmia, hipertensión, una operación a la próstata—, se retire en 1995, tal vez en abril, para el aniversario de la institución.

Cuando en octubre el general lleva la propuesta del nuevo alto mando, que incluye los retiros de Cordero y Ugarte, Pérez Yoma está preparado.

—No, general —le dice—, tal como han estado las cosas, lo mejor es que usted siga con su mando tal como está.

Stange vacila, pero le parece razonable. El anuncio, a fin de año, tiene un efecto devastador: mientras los generales se sienten respaldados, los coroneles ven brutalmente frenadas sus carreras por un mando objetado.

En febrero de 1995, tras retornar de su viaje a Egipto, Stange comienza a analizar la fecha de su retiro con la asesoría del general Pecci. Varias reuniones con Pérez Yoma acercan los criterios, aunque en todas ellas el general deja siempre pendiente la respuesta final.

A comienzos de marzo, en el avión que lo trae de regreso de otro viaje, esta vez a El Salvador, Stange les comenta a dos empresarios que podría retirarse el 27 de abril, la fecha propuesta por Pérez Yoma. La noticia se filtra rápidamente a la prensa.

Y el 23 de marzo el general llega a la oficina de Pérez Yoma con semblante pesaroso: ante las versiones que se están publicando, no puede irse en la fecha planteada, porque otra vez parecerá que lo están echando. Pero el ministro, que ya conoce en detalle el origen de los rumores, está decidido a no darle tregua. Si quiere corremos la fecha, general, pero usted me firma ahora su renuncia, en blanco. Stange protesta por la exigencia: querría hablar con el Presidente, para explicarle... Cómo no, general, pero no hay audiencia sin este papel firmado. El ministro le extiende un oficio sin fecha. Stange guarda silencio. Parece sorprendido.

—Me gustaría llevármelo. Necesitaría pensarlo...

—Ah, no. No otra vez. Usted no sale de esta oficina mientras no firme —corta Pérez Yoma.

Tras un largo forcejeo, Stange accede a firmar para que el documento sea entregado al Presidente, que lo recibe como el trofeo más valioso de su ministro de Defensa.

En el acuerdo, sin embargo, parece implícito que Stange podrá pedir aplazamientos razonables. Tras el primero —el del 27 de abril— parece posible que se realice el 2 de agosto, cuando cumple 10 años al mando. Pero como esta versión se desliza una vez más a la prensa, hay un segundo aplazamiento, por tres meses más: de ese modo podrá presidir el Congreso Mundial de policías, que ahora sí se realizará en Santiago, en los primeros días de octubre. Aprovechará esa ocasión para un último desplante ante la prensa: la fecha de su dimisión, declara, la decidirá por sí mismo.

Concluido el Congreso, el 7 de octubre, Stange anuncia el retiro en una ceremonia oficial. El 14 entrega el mando al general Cordero, que será acompañado por el general Ugarte como nuevo subdirector.

Un año más tarde, el general (R) completará los sondeos para postular como candidato al Senado por la Décima Región en la lista de la UDI. Mientras esté en ello, el general director Cordero se encargará de remover del alto mando a todos los hombres que más respaldaron a Stange en sus 18 meses de resistencia a la voluntad presidencial. En menos de dos años no quedará ninguno.
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2020.08.03 07:04 Ax-l1004 Mi hermano con derecho le pide a mi cuñada que cocine como a él le gusta o que no cocine.

Primero que nada. lamento que sea tan largo, pero debo desahogarme, esto pasó hace ya varios días. Intentaré resumir esto tanto como pueda, pero aún así creo que será largo. Vivo en casa de mis padres con mis dos hermanos, uno de ellos (el de en medio) tiene una bebé y esposa, quienes viven en la parte de arriba, desde que mi cuñada se mudó con nosotros, ha estado más a cargo de la casa de lo que nosotros lo hemos estado, lo cual se agradece pero no me parece justo, sin embargo no la dejó encargarse de todo y ella hace lo que puede con gusto, incluso cocinar para todos. Es aquí donde empieza esto.
ND: Niño con derecho (mi hermano menor) H: Mi hermano mediano C: Mi cuñada M: Mamá (la mía, o sea la de ellos, la de ella no, la de él sí)
Todo pasa en la mañana, cada quien está buscando qué desayunar, C hace la comida casi siempre, por lo que he decido que aunque cocina para mí también, empezaré a hacerme mi desayuno yo mismo. No encuentro nada, me topo con la cacerola donde hizo sopa ayer... Está a la mitad, así que enciendo la estufa. Noto que la sopa está menos aguada que el día anterior, pero no le tomo importancia, sabe bien. Una vez que he terminado baja ND, H y C están en la cocina preparando su desayuno. ND pregunta si hay más pollo, a lo que ambos contestan que no, solo tienen lo de ellos que sobró de lo que compraron para mí papá quien ya se había ido a trabajar. No parece muy contento y en un intento de ser amable con ND (con quién trata de tener una relación neutral) le pregunta si quiere que vayan por más, él declina, dice que se preparará unas quesadillas y se servirá sopa, toma un tazón para servirse, mientras lo hace le dice a C.
ND: Tú sopa está muy rica, pero está seca. C: (Se voltea y usa un tono de disgusto pero amable) Bueno, puedes ponerle agua si quieres. ND: ¡Ohhhh bueno! (Sonríe para suavizar las cosas) solo decía. C: Es que siempre das un cumplido y luego te quejas.
ND termina de servirse y va a sentarse, avanzamos un rato después. Mi madre llama pues acaba de dar un golpe a la camioneta (siempre pasa que cuando tiene mucho en la cabeza suele tener este tipo de incidentes) pues estaba pensando en todo lo que nos dirá ya que está cansada del tema con ND Quién se quejó de C, Pues le contestó de una forma muy grosera (cosa que no es cierta).
Llega M preguntando por ND, le digo que está arriba, salgo para ver el golpe a la camioneta y se ve un tanto más grave que otras veces, entonces C me dice que M me está llamando, subo a su habitación donde ND se está quejando con ella, H está ahí escuchando nada más.
ND: ... Y si está aquí lo mínimo que puede hacer es la comida.
Yo abro mucho los ojos, miro a H, pero este hace caso omiso de este comentario.
M intenta convencer a ND de que C no tiene ninguna obligación en la casa más allá de atender a H y a mí sobrina de 9 meses. H se va molestando más y más conforme escucha los reclamos y recreaciones exageradas de ND. Cuando H Al fin se cansa de escuchar a este idiota hablar mal de su esposa, se acerca a menos de un palmo de ND, ambos se cuadran, yo me acerco lento pero con autoridad hacía a H y ND para separarlos, no quiero una pelea, sin embargo pocos minutos después esta se da, los separamos sin que se den un golpe realmente solo se estaban sosteniendo del cuello con el brazo mutuamente. Entra C... A este punto quizá pueden decir que H debió defender desde el principio a C, pero ella le ha dejado claro que es perfectamente capaz de defenderse, que no quiere que él se meta, pero M no quiere que ella esté con nosotros para no malentender la situación. M toma a la bebé de los brazos de C Pues los gritos la estaban alterando. Yo trato de funcionar como moderador pues está familia está muy acostumbrada a que quien grite más fuerte es quien gana, lo que me parece absurdo, así que les digo a todos sin distinción que no alcen la voz. Funciona a medias pues ND no es de escuchar, solo vociferar las tonterías que le pasan por la cabeza. Es entonces cuando después de que ND discuta con H y C, H decide que no vale la pena perder el tiempo con alguien que no entiende. Uno creería que todo termina aquí, pero la discusión se traslada a la sala. Yo bajo poco después. No recuerdo mucho aquí pero más o menos todo pasa así...
ND: Pues yo estoy acostumbrado a que mi abuela y M cocinen de cierta manera. C: Pero yo no soy tu mamá y cocino como puedo. M: Y Eso se te agradece C, me siento apenada por eso, porque tendría que ser mi obligación, pero te agradezco el apoyo que das. ND: ¡Pues ya! Que no me cocine nada, ¡pero tú! (señalando a M) vas a llegar a cocinarme... M: Yo no voy a llegar a cocinarte no tengo tiempo (lo cual es verdad, antes de C, si M no estaba yo cocinaba lo que podía a veces). ND: ...y si no pues ya me cocino yo! Yo: Y no hay problema con ello, pero no tenías que armar todo este escándalo. ND: ¡SÍ TENÍA QUÉ Y YO SOY GROSERO CON QUIEN YO QUIERA PORQUE VIVO AQUÍ! M: No, no Puedes. Yo: Y ellos también viven aquí. ND: ¡AH! ¿¡QUIERES VER QUE SÍ!? NO ME IMPORTA SERLO NI SIQUIERA FRENTE A MI PAPÁ. Y SI VAN A ESTAR AQUÍ VAN A HACER COSAS. YO: Eso no lo decides tú M: Eso no lo decides tú. ND: ¡YA ESTOY HARTO! SIEMPRE SE ESTÁ GASTANDO DINERO EN ESE NIÑO ¡DINERO QUE SE PODRÍA GASTAR EN MI! ¡EN ROPA PARA MI! PERO NO, SE VA EN ESTE IDIOTA Y SUS PEDEJADAS.
No me atreví a ver a C, yo estaba indignado pues por la bebé y el problema de oído de H, habían estado yendo mucho a consultas médicas y comprando medicamento no muy barato. Esto no me molesta, yo tengo trabajo, por lo que costeo mis gastos por mi mismo, por el contrario intento comprar cosas para ellos en forma de apoyo pues por ciertas cuestiones crecí teniendo una relación más cercana con H, esto me hace ver a C como una Hermana y me siento con la necesidad de ayudarlos. Cabe aclarar que H y C tienen 21 años, mientras que ND tiene 18, por lo cual ambos tienen edad suficiente para trabajar, pero M está muy asustada por la situación actual y no quiere arriesgar a que H salga y traiga el virus, contagiando a la bebé, sin embargo él trabajaba a inicios de esta pandemia, mientras que ND, jamás ha pensado tener la necesidad de trabajar, yo trabajo en casa así que no es un problema.
H no había estado en esta discusión se había limitado a usar su coraje para reparar algunas cosas fuera, aunque sí escuchó esto último.
H: Ay ya, déjalo, que se vaya... "Ay sí me voy, me voy para que me rueguen". (Dice enojado con tono de burla).
Refiriéndose a qué hace unas semanas tuvo una discusión fuerte con mis padres porque todos estaban contra de él en especial yo (no soy un santo, he discutido mucho con él precisamente por sus actitudes pero mi forma de lidiar con ello no ha sido muy correcta y a veces tampoco madura).
ND: AH PUES AHORA NO ME VOY, ME QUEDO NADA MÁS PARA JODERTE ¡Y EL UNICO QUE DEBE IRSE ERES TÚ PORQUE YA NO PERTENECES A AQUÍ!
Estoy muy molesto en muchas ocasiones he querido golpearlo pero pongo mi cara de póker e intento mantener el tono sereno hasta ahora. Todos estamos cansados, M decide llevarse a ND al trabajo de mi papá, pues es un negocio propio en casa de mi abue. H también está molesto conmigo, M está disgustada, parece odiar a ND pero no le pide que se largue por lo mismo de la pandemia, teme que se enferme y muera por su culpa, pero también está muy avergonzada con C, le pide disculpas y agradece su esfuerzo en muchas ocasiones además de hacerle saber que no son un carga para ella. C ya no tolera a ND, H seguramente ya llegó al límite igual que yo, ND, siente que es atacado por todo el mundo (en serio por toda persona que conoce). Y a mí no me interesa lo que ND haga mientras no se vuelva a meter con H, C o con M. No sé cómo sigan las cosas pero les aseguro que no será el último roce con ND. Mientras tanto nosotros seguramente haremos burlas sobre sus desplantes, no queda más que hacer.
Extra: Mi padre tiene una mentalidad un tanto machista, cosa que ND heredó por completo y H a veces tiene actitudes así pero ama y respeta tanto a su esposa que muchas veces sus comentarios son broma, yo por otra parte considero que el hecho de ser mujer no quiere decir que estés en la casa que estés te vuelvas algo así como una criada y no hay razón alguna por la que una mujer tenga "obligaciones" más allá de sus hijos pequeños y una que otra "atención" con su esposo.
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2020.06.19 20:36 Lorenzo_Milera Entrevista a Noam Chomsky

Entrevista a Noam Chomsky
Esta es la transcripción de mi entrevista a Noam Chomsky. Tuvo lugar en su despacho en Tucson, en la Universidad de Arizona, el 18 de febrero de 2020. La entrevista original en inglés está aquí.

Tenía curiosidad por saber más sobre su relación con los anarquistas españoles. Le oí contar que cuando era joven conoció a algunos.
A finales de los años treinta, principios de los cuarenta.
¿Entonces fue después de acabada la Guerra Civil?
Fue después de que se aplastara la revolución y mucha gente huyera del país. Creo que unos 40.000 fueron a México. No sé cuántos vinieron aquí. ¿Conoces Nueva York?
No mucho.
Hoy en día está muy gentrificado y fino, pero por entonces había muchos barrios pobres. La zona al sur de la Calle 42, hacia la Cuarta Avenida, era bastante sórdida. Había muchas librerías pequeñas, y algunas las llevaban europeos exiliados. Unos cuantos eran españoles, varios de los cuales venían de comunidades anarquistas en España. Y una de las organizaciones anarquistas más importantes, Freie Arbeiter Stimme, tenía su sede por esa zona. Yo vivía en Filadelfia, que está a unos 120 km de Nueva York, pero se podía ir en tren. De niño pasaba el rato allí, hablando con ellos, cogía panfletos, me contaban historias… Años después, cuando empecé a escribir sobre ello, pude usar documentos de primera mano que por entonces no estaban disponibles públicamente. Muchos ya lo están. Así es como me inicié en el tema.
Tengo entendido que su tío le influyó mucho. Contaba usted historias del quiosco que tenía…
Mi tío era discapacitado, y durante la Depresión, los discapacitados podían obtener algunos privilegios especiales gracias a las medidas del New Deal. Consiguió un quiosco, que se convirtió en un lugar bastante radical, un punto de encuentro para los expatriados que se reunían allí para hablar. De pequeño los escuchaba y me divertía repartiendo periódicos.
Entonces, ¿conoció a algunos anarquistas españoles y le hablaron de la situación en España?
Contaban sus experiencias. Como te puedes imaginar, estaban encantados de hablar con un chaval que mostraba interés. Me enseñaban libros y panfletos. Muchos de ellos en español o en francés.
Le pregunté acerca de esto en uno de mis correos, porque me interesa el hecho de que usted hable tan a menudo sobre lo que fuera de España se llama la Revolución Española, mientras que en España no se trata este tema. Es algo que no se enseña.
La revolución propiamente dicha acabó alrededor del 19 de mayo de 1938. Después de esa fecha, las tropas mayormente comunistas arrasaron Aragón y destruyeron todos los colectivos. Era el Partido Comunista el que lideraba la contrarrevolución. No querían saber nada de esto. El libro de Orwell, Homenaje a Cataluña, es interesante pero en él dice que no sabía mucho de España. Orwell, que estaba en el POUM, una especie de rama de milicias trotskistas, era bastante hostil a los anarquistas, pero dijo que no podía evitar sentir admiración por lo que estaban haciendo. No le gustaban ideológicamente.
Creo que Orwell era más hostil al Partido Comunista.
Era muy hostil al Partido Comunista porque podía ver cómo las tropas comunistas llegaban y destrozaban todo en Barcelona durante los sucesos de mayo. Formaba parte de lo que básicamente eran las tropas de la República, y describe en su libro a estos combatientes: rifles viejos, ropas raídas… Y de repente llegan estos guardias de asalto, con sus uniformes y armas modernas. Y son el ejército comunista. Llegan y se cargan todo. Es algo que ya casi nadie recuerda.
Eso es lo que me más me interesa, porque yo aprendí esto no en la enseñanza pública, sino leyendo a Orwell y a usted.
Un par de años después de que muriera Franco, cuando, en teoría, había vuelto la democracia, di unas charlas en Barcelona. Mencioné algunas cosas que supuse que todo el mundo sabría. Los únicos que sabían a qué me refería eran los de mi edad. Me pasó lo mismo después en Oviedo. Allí hubo revueltas muy importantes en 1934. Los obreros y campesinos tomaron el ayuntamiento y establecieron una especie de república democrática. Se destruyó por la fuerza. Fue un acontecimiento enorme pero, salvo los más mayores, nadie lo sabía. Me encontré lo mismo en Grecia cuando fui a dar charlas después de que cayera la dictadura. Fui allí unos diez años después y hablé de la revolución en Grecia. Es algo que ha caído por completo en el olvido. En EEUU, las cosas no son muy distintas. Aquí imparto clases a estudiantes universitarios. No saben nada de historia americana. Saben lo que se espera de ellos que sepan. Incluso en la historia de la esclavitud, un tema en que los expertos han ahondado, están apareciendo muchas cosas nuevas. Era mucho peor de lo que se creía. No habíamos mirado donde había que mirar. Es increíble. Pasa incluso en la ciencia: hay un artículo interesante que acaba de publicarse en una revista científica acerca de los orígenes genéticos del ser humano, un ámbito que se ha estudiado en profundidad. Pero señalan que casi todos los estudios han sido de hombres blancos. Nadie se molestaba en mirar en África, y cuando miras en África obtienes toda clase de información diferente. Al fin y al cabo, provenimos de allí.
Cambiando de tema, tengo entendido que apoya la candidatura de Bernie Sanders. Quería saber si tiene alguna crítica sobre su trayectoria política o su campaña actual.
Sus opiniones políticas y las mías son distintas, pero no es de extrañar. Creo que Sanders es un hombre decente y honrado. No es socialista en ningún sentido tradicional del término, sino más bien un liberal al estilo del New Deal. En mi opinión, es así como debería describirse. En Europa le llamarían socialdemócrata, pero EEUU es un país de locos. Este es el único país que conozco en el que la palabra socialista es una palabrota. En el resto del mundo es algo normal. Ser socialista es como ser demócrata o republicano. Pero aquí está contaminada por toneladas de propaganda, de manera que evoca los gulags, las purgas de Stalin… y, por supuesto, la palabra “comunista” no puede ni pronunciarse. En la mayor parte del mundo, cuando alguien es miembro del partido comunista, no pasa nada. Es un partido más. Pero aquí es algo innombrable. Así que creo que habría que preguntarse si fue una buena decisión táctica usar ese término. En cualquier otro país sería completamente normal, pero aquí no.
Él insiste en describirse como un socialista democrático.
Viene a ser un demócrata del New Deal. De hecho, si te fijas, sus políticas no habrían sorprendido mucho a Eisenhower. El país se ha ido tanto hacia la derecha que algunas cosas que le habrían parecido normales a un presidente republicano conservador ahora se consideran descabelladas. En realidad, no es el país el que se ha desplazado a la derecha, sino más bien la clase dirigente. No es lo mismo.
Pero parece que la mayor parte de la gente lo ha aceptado.
Conocen las palabras, pero... Es interesante ver lo que pasa cuando preguntas a la gente que se identifica como muy conservadores: a favor de un gobierno limitado, de valores tradicionales, etc. Cuando les preguntas su opinión sobre temas concretos, descubres que son casi socialdemócratas. Por ejemplo, puede que digan que no debería haber un gobierno y que deberíamos tener valores tradiciones y esas cosas, pero si les preguntas “¿Cree que el gobierno debería financiar la sanidad?” Sí. “¿Debería financiar la educación?” Sí. “¿Las infraestructuras?” Por supuesto. Pero no queremos gobierno. Cuando preguntas a la gente sobre las asistencias sociales, la gente las odia. Reagan las demonizó. Se imaginan las ayudas sociales como una mujer negra rica que llega en una limusina y les roba el sueldo. Pero si les preguntas “¿Cree que el gobierno debería aportar fondos para las mujeres con hijos dependientes?” Sí. “¿Y para los discapacitados?” Claro que sí. Pero nada de asistencia social.
Casi parece que la mayor parte del país es partidaria de Bernie Sanders sin saberlo.
Están a favor de sus políticas, pero en el momento en que se le etiqueta como socialista, sus apoyos caen.
Entonces, ¿cree usted que es un problema de imagen?
Es un problema de propaganda. Este es un país en el que la propaganda está muy enraizada. Pero si te fijas en las opiniones, están muy a la izquierda de las palabras. Es un lugar muy extraño. Por ejemplo, Pew Research, una de las instituciones que estudian la opinión pública más importantes, acaba de publicar un estudio muy interesante. Son bastante fiables. Escogieron unas treinta fuentes de noticias: TV, radio, prensa escrita, blogs. Y preguntaron a la gente “¿Cuáles conoce y considera fiables?”. Y dividieron los resultados entre demócratas y republicanos. Entre los republicanos, casi los únicos que conocen y consideran fiables son Fox News, Rush Limbaugh y Breitbart. Lo que están recibiendo es una visión del mundo…
Sí, es de locos.
Hay algunos estudios que clasifican a los partidos políticos del mundo de izquierda a derecha, en función de sus posturas sobre cuestiones diversas. El Partido Republicano está junto a los partidos neofascistas en Europa. Está en el extremo. El Partido Demócrata está más o menos en el centro.
Creo que en España la gente no aceptaría a candidatos como Michelle Bachman o Rick Santorum… Políticos que aquí se consideran normales. Creo que en Europa no se les aceptaría.
Mira lo que ha pasado en los últimos 15 años o así en las primarias del Partido Republicano. Cada año alguien salía del voto popular, como Michelle Bachman, Rick Santorum o Herman Cain. Los candidatos que elegía la base electoral eran tan demenciales que el establishment (los banqueros, abogados y demás) se quiso deshacer de ellos. Y acabaron con ellos. La diferencia es que en 2016 no lo consiguieron. Pero Trump se parece mucho a gente como Bachman y otros que provenían de la base electoral. Y esa es la gente que escucha a Rush Limbaugh y compañía. ¿Qué esperas que crean?
Quería preguntarle sobre literatura. ¿Qué obras literarias le influyeron más en su infancia y adolescencia?
De pequeño iba a la biblioteca pública, volvía a casa con veinte libros, me sentaba en una esquina y los leía. De todo tipo. Sobre todo literatura del siglo XIX. Mucha literatura rusa.
¿No hay ningún autor en particular que le venga a la memoria?
Claro, hay autores a los que recuerdo leer muchas veces. O libros que leí varias veces, como Los hermanos Karamazov, de Dostoievski. Debí leerlo tres o cuatro veces. Guerra y Paz…
¿Consideró en algún momento de su vida dedicarse a la política?
No [se ríe]. Para empezar, sería inconcebible que me eligieran para nada. Pero además no se me daría nada bien. No tengo talento para esas cosas. A modo de ejemplo, en el departamento de Lingüística en el MIT se elegía a una persona para que lo dirigiera, y es un cargo que circulaba entre el profesorado: alguien lo dirige durante un par de años, luego se elige a otro… Yo era el único al que nunca dejaron que lo llevara, porque sabían que haría un destrozo.
En una entrevista reciente le preguntaron acerca de la libertad intelectual en las universidades, y en su respuesta mencionó de pasada que no hay apenas profesores marxistas en las universidades americanas. Quería saber si le importaría desarrollar esa cuestión.
Fíjate en los departamentos de economía de las universidades y mira si es posible encontrar a algún profesor marxista. Los hay en cualquier otro país. Paul Sweezy, un economista marxista de renombre, nunca pudo encontrar trabajo. Hay un profesor marxista de economía muy bueno en la Chico State University de California. Hay un par de personas aquí y allá, pero a lo que se le llama izquierda aquí son sobre todo posmodernos… que, en mi opinión, no tienen nada de izquierda. Solo son gente que emplea términos de la izquierda.
Mencionó en una entrevista que se considera a sí mismo conservador en algunos ámbitos. ¿A qué se refería?
No me refería a los conservadores de hoy en día, sino al conservadurismo tradicional, que es básicamente lo mismo que el liberalismo clásico. Creo que el anarquismo moderno se puede entender como el desarrollo natural de algunas ideas del liberalismo clásico que se vinieron abajo con el capitalismo. No podían existir bajo el capitalismo. Por ejemplo, fíjate en John Stuart Mill. Pensaba que lo natural para cualquier empresa era que estuviese dirigida por asociaciones de trabajadores. Eso es liberalismo clásico. Y también es anarquismo.
Se nos enseñaba sobre Stuart Mill como un liberal clásico, no como un precursor del anarquismo.
Esas eran sus creencias. Te enseñaron acerca de la libertad de expresión, la libertad… lo cual es correcto. Pero, ¿qué significa libertad? Según se interpreta aquí, en EEUU, por libertad se entiende la libertad para acumular riquezas sin restricciones. Eso no es lo que significaba antes. De hecho, si te fijas en toda la tradición, empezando por la Antigua Roma y Cicerón cuando hablaba sobre los gobiernos, hasta mediados del siglo XIX, la idea de tener un trabajo y depender de otro se consideraba que era, en esencia, lo mismo que la esclavitud. No fue hasta el comienzo de la revolución industrial cuando empezaron a hacerse esfuerzos por sacarle a la gente esa idea de la cabeza. Los movimientos obreros a finales del XIX en la zona este de Massachusetts consideraban que el trabajo asalariado se diferenciaba de la esclavitud sólo en que era temporal. Eso opinaban personas como Abraham Lincoln, uno de los últimos liberales clásicos. Es más, era un lema del Partido Republicano. Los cambios en la conciencia de la gente a raíz de la imposición del capitalismo son enormes. Pero son dos mil años de historia. Es cierto que eran sociedades esclavistas, pero los ciudadanos libres no deberían depender de nadie.
Nunca deja de sorprenderme cómo la derecha económica usa la palabra “libertad” como si les perteneciera ideológicamente.
Es la libertad para acumular riquezas, no la libertad para que un individuo no dependa de otros. Si te paras a pensar en lo que llamamos aceptar un empleo, significa someterse al poder de un modo que va más allá de cualquier estado totalitario. Stalin no le decía a la gente cuándo podía ir al baño, o con quién podía hablar. Y sin embargo eso lo hacen todas las empresas. Son entidades totalitarias que reciben un fuerte apoyo de los “libertarios”, que creen que son maravillosas porque el gobierno no interfiere con su derecho para gestionar y controlar. De hecho, si te fijas en cómo piensan los “libertarios” (lo que se entiende por libertarios en EEUU), es muy chocante. Mira lo que decían los gurús como Von Mises, Hayek… Pensaban que el poder del Estado tenía que usarse de forma violenta para reprimir a los sindicatos y la socialdemocracia. Todos apoyaban a Pinochet. Von Mises, que era algo más mayor, apoyaba el fascismo, porque liberaba a las sociedades de las interferencias con el mercado. Como los sindicatos de trabajadores, que interfieren con el mercado al proteger los derechos laborales. Eso no está bien, así que cuando llegan las tropas fascistas y se los cargan, mucho mejor. Y a eso se le llama libertario en EEUU.
Así es como se usa ese término hoy en día.
Así se usa hoy. Es algo muy extraño. El caso más llamativo es el de Pinochet en Chile. Lo llevaban los Chicago Boys, estudiantes de Milton Friedman. Friedman, Hayek y otros fueron allí de visita y para supervisar, y les pareció maravilloso. De hecho, Hayek, un gran pensador, pasó un tiempo en el Chile de Pinochet y dijo que no había nadie allí que no pensara que había más libertad con Pinochet que con Allende. Eso es lo que se entiende por libertario.
Eso me recuerda a La Doctrina del Shock, de Naomi Klein. ¿Lo ha leído?
Creo que es un buen libro, pero tiene un fallo. Tiene razón en que el capitalismo se aprovecha de los desastres con el fin de maximizar el beneficio, pero lo que no dice es que hace lo mismo cuando no hay desastres. Dicho de otra manera, usan cualquier circunstancia para maximizar los beneficios. Es cierto que hay cosas que se pueden hacer cuando la sociedad está en shock que no se pueden hacer en otro momento… Pero es un buen libro.
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2020.05.20 08:04 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

La persona de Jesucristo posibilita un ejemplo y modelo de vida para sus seguidores, especialmente en la práctica como Discípulos, debido a la combinación de la enseñanza con el ejercicio de sus hechos o vivencias.
1) El conocimiento e inteligencia esencial de la persona.
Las relaciones humanas como disciplina además de estudiar las actitudes, actividades e interrelaciones resultantes del trato entre personas, estudian el comportamiento y conducta, tanto del individuo como de la colectividad de los diversos grupos sociales. Entre sus elementos y valores están, la cortesía, equidad, humildad, integridad, lealtad, respeto y solidaridad. Esto es equivalente a los principios, valores y virtudes propuestos por Dios en su palabra, transmitidos y vividos por Jesucristo con el ejemplo de vida. Este conocimiento e inteligencia es esencial para la relación y convivio de las personas en armonía y comunión personal y social. Por ejemplo, la honradez es un principio de vida o una regla de la vida, porque el ser humano requiere limitaciones y regulaciones para una mejor convivencia. Las normas como reglas establecidas por los humanos, son definidas por una legislación acorde a la zona geográfica mundial y según sus costumbres y cultura. Además influenciadas por las corrientes de pensamiento conservadores o liberales. Algunas normas o reglas son de acatamiento obligatorio cultural, étnico, legal o social. La presunción de la norma es la de establecer en buen orden, pero este hacer normal, implica el riesgo de normalizar acciones o actos contrarios a la voluntad de Dios.
El control de las acciones de nuestro pensamiento está en función de conocernos a nosotros mismos: “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos á Jehová” (Lamentaciones 3.40 – RVR1909). Escudriñar nuestro camino, es averiguar y examinar con cuidado y detenimiento nuestros pasos en el caminar de la vida: “Consideré mis caminos, Y torné mis pies á tus testimonios. Apresuréme, y no me retardé En guardar tus mandamientos” (Salmos 119.59 al 60 – RVR1909). Las decisiones del presente influyen en las consecuencias del futuro: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no estribes en tu prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu opinión: Teme á Jehová, y apártate del mal” (Proverbios 3.5 al 7 – RVR1909). Las decisiones determinan la acción y reacción de nuestra vida: “Encomienda a Jehová tu camino, Y espera en él; y él hará. Y exhibirá tu justicia como la luz, Y tus derechos como el medio día. Calla á Jehová, y espera en él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Déjate de la ira, y depón el enojo: No te excites en manera alguna á hacer lo malo” (Salmos 37.5 al 8 – RVR1909).
Dios establece a su Hijo Jesucristo como referente para comparar nuestro caminar: “Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados” (2 Corintios 13.5 – RVR1909). El ejemplo y modelo de vida se fundamenta en las enseñanzas y mensaje de Jesucristo. El ser humano es un ser integral, el resultado de su formación de carácter y personalidad, está en función de su dependencia de tomar en cuenta a Jesucristo para sus decisiones. Jesús dijo: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará” (Juan 8.32 – RVR1909). Jesucristo mismo es la verdad establecida por Dios Padre, para que el ser humano tenga un camino a seguir, siga su discipulado y sus pasos, a manera de un Prototipo, en el sentido de ejemplo y modelo más perfecto. Practicar las obras de Jesucristo hace libre a la persona, se adquiere la moderación y orientación para la forma de comportarse o conducirse en la vida hacia lo que es cierto, o sea, en dirección de encontrar o hallar con seguridad la verdad de Jesucristo. Esto se manifiesta mediante el control o moderación de la dureza o flexibilidad del temperamento: “El que tarde se aira, es grande de entendimiento: Mas el corto de espíritu engrandece el desatino” (Proverbios 14.29 – RVR1909). En relación con la intención de la persona, así es su atino o desatino en dar en el punto de descubrir a Jesucristo como el conocimiento proveniente de Dios: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11.29 – RVR1909).
Se dice acerca de la empatía como la capacidad de comprender y entender las emociones y sentimientos de los demás, mediante un proceso de identificación con cada persona. Así es la comunión y relación con Jesucristo, en este caso viene a ser un tipo de empatía espiritual, cuando al caminar se hace con las sandalias de Jesucristo, con la misma percepción y visión del Maestro por Excelencia. Ser y tener la libertad cognoscitiva de Jesucristo consiste en ser libre de la práctica del pecado, libre del desenfreno en el comportamiento y la conducta. Es la libertad de la verdadera justicia y rectitud mostrada por Jesucristo en la vida cotidiana. Jesús dijo: “Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado? Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más” (Juan 8.10 al 11 – RVR1909). Antes de Jesucristo éramos pecadores, después de Jesucristo el pecado jamás prevalecerá: “Pues que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado; Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no á las concupiscencias de los hombres, sino á la voluntad de Dios” (1 Pedro 4.1 al 2 – RVR1909).
Jesucristo vence el pecado como ser humano para establecer un legado y precedente, de manera que también el ser humano, a pesar de su humanidad puede empoderarse del Espíritu Santo contra el pecado: “Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud” (Salmos 143.10 – RVR1909). Las concupiscencias del ser humano, se fomenta con los apetitos y deseos desordenados de placeres deshonestos y terrenales, para satisfacer los caprichos, gustos, ostentaciones, preferencias, seducciones y tentaciones, sublevados socialmente contra la voluntad de Dios: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen: todas las cosas me son lícitas, mas yo no me meteré debajo de potestad de nada” (1 Corintios 6.12 – RVR1909). Ante Dios hay inconveniencia en condiciones y prácticas aceptadas como lícitas socialmente: “Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica” (1 Corintios 10.23 – RVR1909). Aquí es donde la conveniencia para edificación requiere de carácter y personalidad para resistir el mal y hacer el bien, el ser de forma integral necesita principios y valores enfocados en Jesucristo, que sean envolventes y vinculantes en sus propias actitudes, ánimo, características, cualidades, emociones, habilidades, hábitos, intenciones, motivaciones, opiniones, sentimientos, servicio y voluntad. Esto define e identifica a un genuino y verdadero discípulo, predispuesto para una excelente reacción de comportamiento y conducta, según el ejemplo y modelo de vida de Jesucristo: “Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12.2 – RVR1909).
Entre los principios y valores está la resiliencia considerada como la capacidad de resistir y superar la adversidad, además de la adaptación a las circunstancias difíciles. También la convivencia social con inteligencia, o sea, una vida inteligente, en el sentido integral de las capacidades y comportamientos actitudinales, emocionales y sociales, tanto colectivamente como individual. A manera de una inteligencia individual en función de la inteligencia colectiva. La Biblia dice: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad” (1 Corintios 13.13 – RVR1909). Jesucristo representa la energía pura del amor y caridad: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13.35 – RVR1909). Este amor es un ingrediente incluido en los principios y valores como el amor de Dios, caridad, compasión, comprensión, consagración, consideración, cooperación, cortesía, empatía, equidad, esperanza, fe, humildad, integridad, justicia, lealtad, mansedumbre, misericordia, paciencia, paz, respeto, santidad y solidaridad. Mediante Jesucristo se logra una verdadera libertad de conocimiento, entendimiento e inteligencia: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre” (Gálatas 5.1 – RVR1909). Este yugo de esclavitud o servidumbre representa la ignorancia e imposibilidad de reconocer el desconocimiento, especialmente de los principios y valores representados en Jesucristo. Este tipo de prisión se refiere a la ceguera espiritual: “Dejadlos: son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15.14 – RVR1909).
Las relaciones humanas están afectadas por los conflictos humanos, su conexión o interrelación de correspondencia está alterada por las relaciones adictivas, agresivas, dependientes, desconfiadas, despreciativas, frustradas, inseguras, irritables, mezquinas, nocivas, prepotentes y tóxicas. Desde el principio Caín mata a su hermano Abel. La siguiente respuesta de Caín, refleja su actitud, carácter y personalidad: “Y Jehová dijo á Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé; ¿soy yo guarda de mi hermano?” (Génesis 4.9 – RVR1909). ¿Por qué mata Caín a su hermano Abel? La Biblia dice: “Porque, este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos á otros. No como Caín, que era del maligno, y mató á su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas” (1 Juan 3.11 al 12 – RVR1909). ¿Cuáles son las obras de Jesucristo que el ser humano requiere? La Biblia dice: “Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. Toda amargura, y enojó, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia: Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdónandoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo” (Efesios 4.29 al 32 – RVR1909).
Dios se desagrada de la personalidad de Caín: “Mas no miró propicio á Caín y á la ofrenda suya. Y ensañóse Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo á Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro? Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado?…, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató” (Génesis 4.5 al 7 – RVR1909). Así es la vida, cuando se viaja en un automóvil, el conductor tiene el compromiso práctico y responsable de conducir a la defensiva. Esto significa la imperante necesidad de prevenir accidentes, cuando se conduce con la prioridad de una buena actitud, calma y cortesía, para estar alertas y atentos, observar y prever las acciones y movimientos de los demás conductores. En la vida es indispensable para una mejor convivencia, los principios, valores y virtudes, especialmente por causa de las normas en la regulación del comportamiento y la conducta del ser humano. Vivir a la defensiva, es vivir con autoconocimiento y atemperación, en lo que llaman las habilidades blandas. El conocimiento de sí mismo para superación, es alcanzar la conciencia de sus propios impulsos, con la consecuencia de mejorar su actuación y facilitar el llevarse bien con los demás. Esto implica la capacidad de suavizar las emociones y sentimientos para ser mejor persona, la aptitud de acomodar, adaptar, ajustar y arreglar las destrezas y habilidades propias, en función de una adecuada relación interpersonal o social, hasta lograr la excelencia en la convivencia con el prójimo y trascender a la espiritualidad de Jesucristo.
En relación con lo que llaman habilidades blandas, la expresión, palabra o término “blandas”, hace alusión a ser apacible o dócil, de carácter agradable, amable, dulce, suave y tranquilo. En cierta ocasión Esteban, el diácono, evangelista y primer mártir, menciona lo siguiente: “Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros” (Hechos 7.51 – RVR1909). La Biblia hace referencia a dureza en relación con la cerviz y el corazón. El profeta Ezequiel explica lo siguiente: “Y díjome: Hijo del hombre, yo te envío á los hijos de Israel, á gentes rebeldes que se rebelaron contra mí: ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo pues te envío á hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová. Acaso ellos escuchen; y si no escucharen, (porque son una rebelde familia,) siempre conocerán que hubo profeta entre ellos” (Ezequiel 2.3 al 5 – RVR1909). Las habilidades blandas son las aptitudes y capacidades dispuestas para la humildad y mansedumbre según la propuesta de Jesucristo: “… aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón…” (Mateo 11.29 – RVR1909). Esto posibilita ciertas características y cualidades en los rasgos del carácter y la personalidad, a la vez la factibilidad de la adquisición de principios, valores y virtudes esenciales promovidos por Jesucristo, según su ejemplo y modelo de vida cotidiana. Finalmente mediante la experiencia y práctica constante, se demuestra las habilidades blandas a través del comportamiento, la conducta, la relación y trato hacia los demás.
La capacidad de saber escuchar con la debida atención para obedecer, es semejante a la comparación de bajar y doblar la cerviz o nuca (parte dorsal del cuello). La dureza de cerviz está más asociada a la altivez, engreimiento, prepotencia, soberbia y vanidad. También la dureza de corazón tiene cierta relación con la inflexibilidad del temperamento, la duda e indecisión al obedecer a Dios Padre, tal es el caso de cierto rey: “Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en altivez, fué depuesto del trono de su reino, y traspasaron de él la gloria” (Daniel 5.20 – RVR1909). La definición acerca de competencias o habilidades blandas o suaves, es de un tiempo más reciente, pero lo que se trata de explicar con esta definición ha existido desde que existe el ser humano. Igualmente en la actualidad se le denomina como inteligencia emocional e inteligencia social, cierto comportamiento y conducta que siempre ha existido. Desde el relato de Adán y Eva se ha manifestado la importancia del compromiso y responsabilidad de nuestros actos, las causas y su efecto, las consecuencias de nuestras acciones y las reacciones. La palabra de Dios ha enseñado y promovido los principios, valores y virtudes para una convivencia entre seres humanos. Este aprendizaje es útil en el centro de formación educativa, desde el punto de vista comunitario, en la organización laboral, núcleo familiar y demás entornos o factores externos de cada persona en el diario vivir. Desde la niñez es necesario este tipo de instrucción, para cuando se llegue a la juventud o adultez no se aparte de estos principios y valores: “Instruye al niño en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartará de ella” (Proverbios 22.6 – RVR1909).
La temática del trabajo en equipo fue demostrada por Jesucristo al establecer un grupo de discipulado, durante tres años y seis meses imparte su enseñanza y mensaje como Maestro y Mentor al grupo. Luego una vez capacitados los envía en grupos de dos discípulos, con la misión de llevar las buenas nuevas de salvación, la evangelización y predicación de los valores del reino de Dios. Obsérvese en el siguiente pasaje, que algunos de sus discípulos son iletrados en términos académicos, pero se reconoce el aprendizaje del conocimiento transmitido por Jesucristo: “Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres sin letras é ignorantes, se maravillaban; y les conocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4.13 – RVR1909). Los discípulos tienen la motivación suficiente para desempeñar su misión, además del amor y don de servicio, la capacidad de enfrentar la adversidad y de mantener su enfoque en lo importante que es Cristo. Las habilidades de idoneidad, con buena aptitud, disposición y suficiencia, en la Biblia son llamadas muchas veces como dones o talentos, por ejemplo el siguiente pasaje: “De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe; ó si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina; El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría” (Romanos 12.6 al 8 – RVR1909).
Jesucristo es la autoridad determinada por Dios Padre para transmitir formalmente y oficialmente el conocimiento celestial. Esta transmisión de conocimiento es una comunicación entre el Padre y el ser humano mediante Jesucristo: “Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14.6 – RVR1909). El conocimiento celestial implica la inteligencia de la acción efectiva de comprender y entender cómo administrar y ejercer el conocimiento esencial de la vida de forma práctica. Lo emotivo es la sensibilidad a las emociones, lo sensual se refiere a las sensaciones de los sentidos, tanto lo emotivo como lo sensual y todo lo relacionado con las emociones y sentimientos requiere de la inteligencia, para reconocimiento de sí mismo y comprensión de las emociones y sentimientos de los demás. La Biblia dice: “… Amarás á tu prójimo como á ti mismo...” (Marcos 12.31 – RVR1909). A nivel de actitud, emoción y sentimiento, se requiere comprender y entender al prójimo como se comprende y entiende la persona así mismo. La inteligencia consiste en la facultad y virtud de entender y comprender su propio ánimo e intención, la introspección (relacionado con nuestro modo de pensar y sentir), para la determinación de la voluntad hacia un determinado fin, con la cautela al actuar y hablar en su interacción respetuosa con otras personas. Ayudado tanto por las habilidades y hábitos del propio carácter y personalidad. En otras palabras, la inteligencia es el manejo de la información contenida en el conocimiento, es la aplicación o ejecución del aprovechamiento y utilidad de este tipo de conocimiento, en la convivencia cotidiana con los demás.
La desventaja del ser humano estriba en el punto de vista ciego, que es la privación de ciertas percepciones actitudinales, donde la persona es inconsciente de su comportamiento o conducta, pero las demás personas a su alrededor observan y perciben dicha situación: “¡Ay de los que á lo malo dicen bueno, y á lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!” (Isaías 5.20 al 21 – RVR1909). Algunos factores perjudiciales en el punto de vista ciego, están la apatía, conformismo, despreocupación, ignorancia, indecisión, indiferencia y negligencia. Se requiere un análisis detenido y minucioso, conocimiento de la realidad personal, meditación y razonamiento, para lograr un equilibrio en lo emocional, espiritual, físico, intelectual y social. La Biblia dice: “… Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares…” (Génesis 19.17 – RVR1909). Este escape por la vida se posibilita con las autonomías de la persona, mediante Jesucristo en la relación íntima y personal con Dios: “Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí” (Juan 6.45 – RVR1909). Las autonomías de la persona son las siguientes:
_ Autoconcepto.
_ Autoconciencia.
_ Autoconfianza.
_ Autoconocimiento.
_ Autocontrol.
_ Autocrítica.
_ Autoestima.
_ Autoevaluación.
_ Automotivación.
_ Autopercepción.
_ Autorrealización.
_ Autorreflexión.
_ Autorregulación.
_ Autorrenovación.
_ Autosuperación.
_ Autotrascendencia.
Esta autonomía de escapar por la propia vida, sin mirar atrás y sin detenerse, es necesaria para conocerse a sí mismo, realizar un análisis de sí, evaluar sus propias aptitudes y conocimientos, valorarse con el aprecio y consideración que se tiene de sí mismo, examinarse a uno mismo, diagnosticar y evaluar para mejorar, impulsarse y motivarse para una realización a plenitud en todos las expectativas, objetivos, metas, planes y proyectos. Además de meditar y reflexionar acerca de sí mismo, en relación con los puntos débiles y fuertes, para superación consciente, según el razonamiento de las opciones y oportunidades. El adquirir la capacidad de control y dominio sobre uno mismo, del cumplimiento de la misión y visión personal frente al entorno de la realidad. Acerca de esta autonomía personal, la Biblia dice lo siguiente: “De manera que, cada uno de nosotros dará á Dios razón de sí” (Romanos 14.12 – RVR1909). Cada persona tiene que asumir su propio compromiso y responsabilidad, nadie rendirá cuentas por uno ante Dios Padre y el Señor Jesucristo. Por esta razón, cada quien tiene que preocuparse por su propia vida, perseverar hasta el fin, persistir con constancia en mejorar como persona para ser del agrado de Dios.
Ninguno podrá alegar desconocimiento: “… aun sin hacerlo á sabiendas, es culpable, y llevará su pecado” (Levíticos 5.17 – RVR1909). Tampoco ninguno tiene potestad de culpar a otro por sus propios actos: “… cada uno morirá por su pecado” (Deuteronomio 24.16 – RVR1909). Cada quien será responsable de sus acciones: “Si fueres sabio, para ti lo serás: Mas si fueres escarnecedor, pagarás tú solo” (Proverbios 9.12 – RVR1909). Nuestras conversaciones, opiniones y palabras se tomarán en cuenta ante Dios: “Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12.36 al 37 – RVR1909). Esto es común en nuestro tiempo, cuando en las redes sociales se desenfrena la crítica destructiva y voraz, se vuelve una anarquía o desorden incontrolado de las emociones y sentimientos, tanto en lo verbal como en lo visual: “Mas yo os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5.28 – RVR1909). Esto aplica tanto en hombres como en mujeres, cuando se presentan fotos o imágenes con desnudez insinuante y provocativa, dañina, impropia e inconveniente, con gestos de exhibicionismo de contenido erótico y sexual.
Estos casos mencionados en el párrafo anterior, conforme a la teoría de la actitud, cuando el ser humano presenta una predisposición de reacción, ya sea negativa o positiva, ante determinadas situaciones de su entorno, según el resultado del comportamiento y conducta, se presentan las actitudes definidas de acuerdo con las consecuencias de sus acciones. Por esta razón las actitudes podrían ser agresivas, asertivas, denigrantes, desacertadas, ofensivas, entre otros. En el caso denigrante es cuando se desacredita con insultos y juzgamiento despectivo. Continuando con la teoría, hay un problema de comunicación con varios de los factores mentales, donde se imposibilita la aceptación o entendimiento claro del mensaje, por causa de los complejos, orgullo, miedos, preconceptos, prejuicios, prepotencia, soberbia, temores, timidez, entre otros. Es necesario apropiar los principios y valores como personales, sin embargo, el fundamento de tener los valores primero que los sentimientos, a tal grado de menospreciar las emociones y sentimientos como sin importancia ni valor, está en contra del equilibro integral propio de la composición del ser humano. Equilibrar las características y cualidades proactivas y reactivas, es congruente e integral al ser, en relación con las actitudes, deseos, emociones, habilidades, hábitos, intereses, pensamientos, sentimientos y voluntades. Sumado al resultado del comportamiento y la conducta.
El equilibrio consiste en que tanto nuestra área corporal de influencia proactiva, en la anticipación a los acontecimientos, junto con nuestra área reactiva, de reacción estimulada por lo emocional o sentimental, sean dirigidas hacia el control de Jesucristo y mediante su guía se nos posibilite tomar las mejores decisiones, con las previsiones del caso para prevenir consecuencias presentes y futuras. Esto se logra plenamente si somos verdaderos discípulos de Jesucristo, con su ayuda podemos adquirir el carácter y personalidad de los discípulos, así equilibrar los impulsos con los principios, valores y virtudes transmitidos por Jesucristo. De manera que se tiene la comunicación e información suficiente para deliberar y razonar previamente, antes de actuar o tomar decisiones precipitadas e impulsivas. En este caso como se dice, los principios fluyen de adentro hacia afuera, con una interdependencia recíproca con otras personas para evitar agredir u ofender a otros. Jesucristo enseña: “Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias” (Mateo 15.18 al 19 – RVR1909). En este sentido los Salmos indican lo siguiente: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu. Vuélveme el gozo de tu salud;” (Salmos 51.10 al 12 – RVR1909).
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2020.05.20 07:02 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

11) La intención, motivación y voluntad.
La intención, motivación y voluntad se entrelazan para construir una conexión y correspondencia en la relación entre el ser humano y Jesucristo. Además para edificar e infundir los sentimientos de piedad y virtud necesarios en el discipulado. ¿Cómo saber si el vínculo de unión en este enlace es auténtico o genuino? Esto se define tanto por la influencia como por la procedencia. Dios Padre establece en su Hijo Jesucristo una luz para iluminación del camino. El salmista dice lo siguiente: “Envía tu luz y tu verdad: éstas me guiarán; Me conducirán al monte de tu santidad, Y a tus tabernáculos” (Salmos 43.3 – RVR1909). ¿Cómo identificar la luz verdadera que lleva a la santidad? Porque las mismas escrituras advierten lo siguiente: “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz” (2 Corintios 11.14 – RVR1909). Se ha mencionado que la Biblia contiene muchos símbolos con sus correspondientes significados, por ejemplo, Jesucristo comparó su cuerpo como templo. Observemos un mismo mensaje transmitido por Jesús y dos interpretaciones, a saber, el edificio del templo o el cuerpo de Jesús, según lo interprete el receptor:
“Y los Judíos respondieron, y dijéronle: ¿Qué señal nos muestras de que haces esto? Respondió Jesús, y díjoles: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los Judíos: En cuarenta y seis años fue este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron á la Escritura, y á la palabra que Jesús había dicho” (Juan 2.18 al 22 – RVR1909).
Analicemos el influjo de la transmisión del mensaje y su interpretación, según la situación de la influencia y de la procedencia. Antes tómese en cuenta que un estado consciente es aquel donde se piensa, quiere, siente y obra con conocimiento de lo que se hace. Necesariamente la Biblia se explica por sí misma y se requiere transcribir el texto del pasaje para comprender el trasfondo del mensaje. El auditorio o conjunto de oyentes se compone de personas adversas o a favor del mensaje y de Jesucristo. Se cumple en unos y en otros lo siguiente:
“Que si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto: En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos á nosotros mismos, sino á Jesucristo, el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4.3 al 6 – RVR1909).
El ser humano tiene que asumir su propia responsabilidad de sus acciones y dejar de culpar a Dios. Según el pasaje mencionado anteriormente es el dios de este mundo, quien ciega los entendimientos de los incrédulos, pero conforme a la propia incredulidad del ser humano como veremos a continuación, debido a la confusión por el engaño y mentira que prevalece en quienes no creen en Jesucristo, o en quienes distorsionan la creencia a su propia conveniencia e interés particular. En el análisis anterior, el mensaje transmitido por Jesucristo acerca de su cuerpo como templo y en referencia a la resurrección, es el mismo mensaje para todos los oyentes, pero quienes piden señal se quedan sin comprensión, ni entendimiento, porque reciben la resurrección como un supuesto fraude, según se presentan ante Pilato: “Y el siguiente día, que es después de la preparación, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato, Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el día tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos. Y será el postrer error peor que el primero” (Mateo 27.62 al 64 – RVR1909).
Mientras tanto, los discípulos con un mismo acontecimiento de la resurrección, confirman la veracidad de las Escrituras y la vigencia del mensaje de Jesucristo. Esto es demostración de la influencia y de la procedencia. Jesucristo de ninguna manera fue un engañador, como se aseveró en contra de él, sino que los mismos seres humanos se engañaron a sí mismos, para su propio perjuicio espiritual y moral, aunque muchas veces reciban beneficio económico y material por su proceder, tal es el caso de los mercaderes del templo. El templo se supone es un lugar exclusivo para determinado fin, para una intención, motivación y voluntad específica. Así también es el destino y propósito del cuerpo humano en relación con la adoración, consagración, santificación y servicio al Señor Jesucristo. Lo que pasa es que convirtieron el sistema del templo en un negocio particular para una vida de lucro, opulencia y vanidad, de manera que rechazaron el mensaje. Jesús dijo (el subrayado es nuestro):
“Y como llegó cerca viendo la ciudad, lloró sobre ella, Diciendo: ¡Oh si también tú conocieses, á lo menos en este tu día, lo que toca á tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, que tus enemigos te cercarán con baluarte, y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho, Y te derribarán á tierra, y á tus hijos dentro de ti; y no dejarán sobre ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. Y entrando en el templo, comenzó á echar fuera á todos los que vendían y compraban en él. Diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oración es; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y enseñaba cada día en el templo; mas los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los principales del pueblo procuraban matarle. Y no hallaban qué hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole” (Lucas 19.41 al 48 – RVR1909).
La intención, motivación y voluntad es imprescindible para llegar a ser una persona, con el cuerpo en condición de templo del Espíritu Santo. Precisamente para ser salvo de las corrientes y modas de las masas humanas, con la aspiración de recibir la resurrección para vida eterna, es imposible abstenerse, decidir o privarse de ser una persona que sea templo del Espíritu Santo. El ser templo del Espíritu Santo es requisito indispensable, de lo contrario su omisión se considera como blasfemia contra el Espíritu Santo. Jesucristo dijo al respecto: “Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, mas está expuesto á eterno juicio. Porque decían: Tiene espíritu inmundo” (Marcos 3.29 al 30 – RVR1909). En otro pasaje Jesús menciona lo siguiente: “Y si por espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado á vosotros el reino de Dios… Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado: mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero” (Mateo 12.28 y 32 – RVR1909).
Jesucristo en su primera venida, proclamó ser el camino, la verdad y la vida (Juan 14.6), su resurrección representa la vida eterna que nos confirma como hechos a imagen de Dios, su cuerpo como templo nos hace semejantes a Dios en el caso de la santidad: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesús mora en vosotros, el que levantó á Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Romanos 8.11 – RVR1909). Además dice la palabra de Dios: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6.19 – RVR1909). En la palabra encontramos que las personas son el templo del Dios viviente, porque Dios mismo habita y anda entre ellos: “¿Y qué concierto el templo de Dios con los ídolos? porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo” (2 Corintios 6.16 – RVR1909). El ser humano recibe de Dios Padre la promesa de ser a su imagen, mediante la resurrección con cuerpo transformado y la vida eterna. A través del Hijo de Dios o Dios Hijo, que es lo mismo, el ser humano obtiene la semejanza en la santificación, experimentada por Jesucristo, que siendo en forma humana fue obediente al Padre e hizo su voluntad hasta la muerte: “Porque mejor es que padezcáis haciendo bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo mal. Porque también Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos á Dios, siendo á la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 Pedro 3.17 al 18).
La santidad se obtiene mediante la vivencia del cuerpo como templo del Espíritu Santo, es el ejercicio y práctica de la obra del Espíritu Santo en la persona, por consiguiente la ausencia o negación del ser como templo, trae la consecuencia de la exclusión de la promesa de vida eterna, ya que los incrédulos en la condición de incredulidad se quedan sin recibir el sello del Espíritu Santo: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios; El cual también nos ha sellado, y dado la prenda del Espíritu en nuestros corazones” (2 Corintios 1.21 al 22 – RVR1909). Además dice: “… de que Dios os haya escogido desde el principio para salud, por la santificación del Espíritu y fe de la verdad” (2 Tesalonicenses 2.13 – RVR1909). Otra consulta podría ser: ¿Cómo logramos reconocer si hay consciencia o inconsciencia de que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Hay un pasaje que nos invita a comprobar y reconocer nuestra propia valoración: “Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados. Mas espero que conoceréis que nosotros no somos reprobados” (2 Corintios 13.5 al 6 – RVR1909).
En el siguiente pasaje hay una explicación combinada muy clara acerca de la interrelación entre la intención, motivación y voluntad:
“Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu. Porque la intención de la carne es muerte; mas la intención del espíritu, vida y paz: Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede. Así que, los que están en la carne no pueden agradar á Dios. Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él” (Romanos 8.5 al 9 – RVR1909).
Finalmente, como hemos mencionado en otras ocasiones, Jesucristo vino enviado del Padre y a la vez por su propia voluntad en forma de ser humano, para demostrar que la humanidad tiene capacidad de ser fiel y obediente a Dios. Esta humanidad implica la intención, motivación y voluntad para obedecer, así como Jesucristo en su misma semejanza de humanidad y santidad: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí” (Gálatas 2.20 – RVR1909).
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2020.05.20 06:04 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

17) El conflicto y las pruebas de la vida.
El ser humano tiene la tendencia de vanagloriarse, o sea, jactarse de su actuar y valer por sus propios méritos y grandes logros. El conflicto precisamente nace del choque o colisión de derechos pretendidos por el ser humano, en su propia imaginación, sean derechos bien o mal fundamentados, pero creídos como válidos o verdaderos según su conveniencia e interés. Además de la construcción de sus conceptos y creencias personales, que se establecen formalmente para acatamiento de ciertos grupos o de la sociedad en general. Así surgen las guerras y luchas de poder sin sentido, porque la pretensión es la supremacía y el dominio comercial, económico, étnico, idiomático o lingüístico, militar, monetario, religioso, tecnológico y territorial. El dominante predominio cultural de avasallar a otros, con la dependencia por los bienes y servicios, en el caso de la competitividad y del enriquecimiento. Se provoca una adicción y esclavitud, considerada como indispensable para lograr lo que llaman la buena vida del acumulamiento, lujo, opulencia, ostentación y vanidad. La vida es considerada como superficial y a quienes la viven como personas superficiales. También esta vida se estima como final o última, sin importar una vida más allá de la presente, por consiguiente se desprecia la existencia de una resurrección. Se tiene en poco el ejemplo de Cristo en su obra de humildad, mansedumbre y sencillez, según su legado de obediencia a Dios para vida eterna. Impera en una sociedad sin Dios, la altivez, arrogancia, orgullo, prepotencia y soberbia, de la irracionalidad de una vida intensamente visceral, con emociones y sentimientos que surgen desde lo más profundo del propio capricho y terquedad de desobedecer a Dios. La Biblia dice:
“¿Y por qué nosotros peligramos á toda hora? Sí, por la gloria que en orden á vosotros tengo en Cristo Jesús Señor nuestro, cada día muero. Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos. No erréis: las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen á Dios: para vergüenza vuestra hablo” (1 Corintios 15.30 al 34 – RVR1909).
Se menciona en el pasaje anterior que algunos no conocen a Dios, o que es lo mismo, no tienen el conocimiento celestial de Dios. Más adelante veremos en otro pasaje, como Jesús amonesta a Pedro en este sentido. Porque este discípulo trata de persuadir a Jesús para que no enfrente el conflicto y las pruebas de esta vida, apegado solamente a lo terrenal. Jesús reacciona y menciona a Satanás, como sinónimo de adversidad, y lo relaciona con la conciencia de las cuestiones de los seres humanos, pero con la inconsciencia y desconocimiento de las de Dios. Pedro al tratar de convencer a Jesús, desconoce con este acto el plan y propósito celestial de Dios Padre, se encuentra en una condición de quienes no se dan cuenta del alcance de sus acciones y propuestas, incongruente con la voluntad de Dios Padre el Creador.
En relación con el conflicto y las pruebas de la vida, anteriormente mencionamos el tema de la teoría del paradigma y la percepción. Entonces, ¿En pos de quien va la humanidad, a quién siguen con gran devoción en el primer lugar? Si no es a Jesucristo, es en vano. Si es a otro ser humano se llama antropocentrismo. Si es en pos de Jesucristo, el estudio de su obra y vida es la cristología y a Jesús como el Mesías celestial, Salvador y Señor es un cristocentrismo. La sociedad en general está evocada a la vida cotidiana del afán de una vida sin Cristo, quien verdaderamente le da sentido a la vida eterna. La sociedad se desinteresa de luchar por alcanzar o lograr una vida venidera que sea para vida eterna. Está aturdida y desorientada, con mucho ruido distractor, cortinas de humo que confunden y desvían de la verdadera atención en Jesucristo. La vida llamada muchas veces como vida secular, es un camuflaje para desechar la mención del nombre de Jesucristo, de manera que por lo general el mundo se avergüenza de hablar de Jesucristo, especialmente se descarta una vida entregada y de servicio al Hijo de Dios. En cierta ocasión Jesús dijo:
“Y comenzó á enseñarles, que convenía que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó á reprender. Y él, volviéndose y mirando á sus discípulos, riñó á Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres. Y llamando á la gente con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará también de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles. También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con potencia” (Marcos 8.31 al 9.1 – RVR1909).
¿De qué le sirve al ser humano ganar todo el mundo si pierde la posibilidad de la vida eterna? Tampoco la vida eterna se compra con riquezas. Entonces, ¿qué significa tomar la cruz, negarse a sí mismo y seguir a Jesucristo? Primeramente, llegar a un acuerdo con Cristo, en otras palabras tomar una decisión y renunciar al desacuerdo, o sea, reconocer con sumo grado y respeto la dignidad, santidad y virtud de Jesucristo con exclusividad. Por ejemplo, en el mundo cristiano se inculcan muchas devociones: actos litúrgicos y celebraciones, creencias, días de la semana, imágenes, libros sagrados, líderes religiosos, personajes bíblicos o eclesiásticos. En este caso se presenta un conflicto cuando se sustituye la dedicación y el reconocimiento a la exclusividad de Jesucristo, por otro tipo de devoción al que se tiene fervor y manifestación externa de los sentimientos. Tomar la cruz de Cristo es que cualquier tipo de devoción sea solamente a Jesucristo, ya sea, por advocación, invocación o por vocación es a nuestro Señor, para gloria y honra de Dios Padre.
Aceptar el sufrimiento de Jesucristo en la lucha contra la corrupción y el pecado, es aceptar y reconocer sus principios y valores. No nos engañemos, el mundo estaría mejor si practicara y reconociera las enseñanzas y mensaje a plenitud de Jesucristo. La lucha por la defensa de los derechos de las causas consideradas como justas, son las de Jesucristo, demostrada con su muerte y resurrección, muchas veces la justicia humana es contraria y subversiva a la justicia de Dios. El enriquecimiento material de algunos significa que hay escases y empobrecimiento en otros. Este desequilibrio de ausencia del bien común y de la vida en comunidad, demostrado y practicado por Jesucristo, hace que impere un ateísmo entre los extremos. Sin tomar en cuenta a Dios, la violencia genera más violencia. La Biblia dice: “Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan que he menester; No sea que me harte, y te niegue, y diga, ¿Quién es Jehová? O no sea que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios” (Proverbios 30.8 al 9 – RVR1909).
El conflicto de subsistencia y las pruebas de la vida en lo material, es el siguiente: ¿Cómo podría la población mundial, actualmente con casi alrededor de ocho mil millones de personas, tener lo indispensable para subsistir? Además de la cooperación y solidaridad en la generación de fuentes de trabajo honesto y honrado. Entre los medios necesarios se encuentra la práctica del tributo a Dios o diezmo solidario. De manera que cada individuo de la población mundial, en la medida de lo posible, comparta de forma independiente y personal, la ayuda directa de la décima parte de sus ingresos permanentes. Así toda la población se ayuda mutuamente entre sí, en forma recíproca con cualquier conocido, familiar o vecino, que requiera de la asistencia alimentaria o económica, por encontrarse en la condición de entre los más necesitados. Es una práctica semanal, quincenal o mensual, en conformidad con la frecuencia o regularidad de los ingresos percibidos. La idea es que todos vivamos con lo necesario, sin llegar a los extremos de la miseria, con personas habitantes de calle o familias en extremo empobrecimiento. Aún quienes reciben la ayuda pueden apartar la décima parte del ingreso recibido para compartir con otros. Esto es semejante, en forma de analogía, al organizar una comida comunitaria o fraternal, donde todos los asistentes traen alguna colaboración de alimento preparado. Al final la comida compartida alcanza para todos los presentes y hasta sobra para llevar al domicilio de cada uno. Esta idea la establece Dios desde tiempos de la tribu de Leví, en el pueblo de Israel, porque los levitas participaban del servicio a Dios sin ser propietarios de tierras o terratenientes, como en el resto de las once tribus, donde se repartieron las tierras para trabajar y vivir. Los levitas solamente poseían pequeñas porciones de tierra exclusivamente para el domicilio.
Otro tipo de conflicto, en relación con la espiritualidad, es la escogencia o selección de alguna de las muchas organizaciones existentes, ya sean, congregacionales, denominacionales o eclesiásticas para participar o pertenecer fielmente. En el mundo todas estas organizaciones son necesarias para dar a conocer a Cristo. Cada agrupación es útil como primer paso en la transición de lo natural a lo espiritual, hasta completar el proceso de llegar al conocimiento celestial. Aunque advertimos acerca del fraccionamiento cristiano, con sus múltiples confesiones de fe, creencias y dogmas, muchas veces conflictivas, controversiales, discrepantes, disonantes y polémicas, con confabulación, complot e intriga. A pesar de esto, se considera su existencia como necesaria para llevar la palabra de Dios a todas partes, tener grupos y lugares físicos de congregación o reunión, una forma organizada de socializar espiritualmente y tener comunión con otras personas afines al cristianismo, promover el evangelio hasta lo último del planeta y dar a conocer a Jesucristo a todas las naciones, practicar el simbolismo del bautismo en la aceptación de Cristo como Señor y único Salvador, analizar y estudiar periódicamente la palabra de Dios en comunidad. Además de otras actividades relacionadas con el quehacer y movimiento eclesiástico. La distribución y publicación de literatura afín y la programación de información en sitios web.
También las organizaciones de grupos congregacionales, eclesiásticas y denominacionales, son necesarias para tener el apoyo de otras personas, a la hora de enfrentar el conflicto y las pruebas que ofrece el diario vivir, las comúnmente vicisitudes de la vida, tanto adversas como de prosperidad espiritual, sin olvidar la práctica de la consideración, empatía, equidad, justicia, respeto, solidaridad y transparencia, de forma clara, cristalina, limpia y pura. El establecimiento de grupos de estudio bíblico local, posibilita mejorar el comportamiento y conducta de sus integrantes. Esto contribuye a mejorar la sociedad, con el ejemplo, modelo y testimonio de vida en comunidad espiritual, contrario a las malas costumbres y los vicios. Lo que comúnmente se llama vida de mundanalidad, del mundo humano más que del mundo de Cristo: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo. Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre” (1 Juan 1.15 al 17 – RVR1909).
La divulgación, promoción y práctica de los principios y valores de Jesucristo, permite a sus seguidores ser mejores personas, aunque parezca utopía la perfección de las personas. Jesús con su vida como humano demostró la capacidad y posibilidad de que otros humanos practiquen su enseñanza y mensaje, para caminar en obediencia en el proceso de la perfección en la cotidianidad. La historia cristiana del pasado, con sus guerras y masacres religiosas, de ninguna manera representa el ejemplo y modelo de vida de Jesucristo y la superación de las pruebas de la vida. Jesús dijo a sus adversarios, los que no creían en él:
“Y decíales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados: porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho. Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero: y yo, lo que he oído de él, esto hablo en el mundo. Mas no entendieron que él les hablaba del Padre. Díjoles pues, Jesús: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que á él agrada, hago siempre” (Juan 8.23 al 29 – RVR1909).
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2020.05.20 04:18 Neobiblismo La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

34) La disciplina y obediencia a Dios.
La medida de disciplina y obediencia a Dios en cada persona, es de acuerdo con su propia experiencia y vivencia de acontecimientos o sucesos aleccionadores. A la vez está relacionada con la magnanimidad alcanzada personalmente, o sea, la excelencia moral y elevada espiritualidad de una persona en Jesucristo, quien representa el conocimiento con sentido para el aprendizaje celestial. Hay situaciones que dejan un aprendizaje aleccionador, porque influyen una enseñanza e instrucción de cómo se tiene que actuar u obrar para el comportamiento y la conducta. El corazón y la mente son semejantes a un manual de disciplina personal, que sirve como diario o escrito por una persona sobre su propia vida: “Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, y acusándose y también excusándose sus pensamientos unos con otros; En el día que juzgará el Señor lo encubierto de los hombres, conforme á mi evangelio, por Jesucristo” (Romanos 2.15 al 16 – RVR1909). Es una especie de instructivo, normativo, procedimental y reglamentario del corazón y la mente, que es propio acerca de la manera o modo de hacer y ser en la obediencia y voluntad de Dios: “Nuestras letras sois vosotros, escritas en nuestros corazones, sabidas y leídas de todos los hombres; Siendo manifiesto que sois letra de Cristo administrada de nosotros, escrita no con tinta, mas con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón” (2 Corintios 3.2 al 3 – RVR1909).
La historia de la humanidad conserva las ideas generadas por diversos filósofos y pensadores de múltiples épocas y naciones. Estos pensadores por lo general son muy fieles a la disciplina impuesta por sí mismos, como potencialidad del intelecto. Además del esfuerzo empleado en desarrollar, cultivar, esclarecer y dilucidar cada ideal propuesto. Aprovechan la facilidad o habilidad de creatividad, ingenio e innovación para argumentar e interpretar diferentes teorías, inclusive muchas de estas se vuelven ideologías aceptadas y aprobadas mundialmente, según cada postura de pensamiento. Estos idealismos, ya sea por disposición adquirida o natural, posibilitan conveniente y eficientemente ciertas definiciones de estudio, como principio del conocimiento y el ser, basados en la aptitud de la inteligencia para idealizar, presente en cada uno de los autores. Pero en relación con la diferencia de estos creadores de ideales, con la enseñanza y mensaje de Jesucristo, es que ninguno transmite directamente la palabra de Dios, solamente el propio Hijo de Dios tiene un verdadero pensamiento consciente de la fuente o procedencia del conocimiento, así de los principios, valores y virtudes: “Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención: Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor” (1 Corintios 1.30 al 31 – RVR1909).
Jesucristo personalmente testificó lo siguiente: “Porque yo no he hablado de mí mismo; mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que, lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo” (Juan 12.49 al 50 – RVR1909). Jesucristo declara y explica con toda seguridad del conocimiento de la verdad, especialmente al conocer personalmente la causa, fuente, motivo, origen, principio y procedencia de todo lo existente. Este conocimiento de Jesucristo le permite y posibilita ser la autoridad reconocida por Dios Padre, como el Maestro, Mensajero y Mentor para la humanidad. De esto depende llenar nuestra mente del amor y caridad de la disciplina al obedecer a Dios. Inclusive la posibilidad de mentalizar en la toma de consciencia en Jesucristo, su práctica y teoría fundamentada en la palabra enviada directamente de Dios Padre. Por ejemplo, en forma de analogía o comparación simbólica, la Biblia dice: “Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fué abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar dió los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fué hecho juicio de cada uno según sus obras” (Apocalipsis 20.12 al 13 – RVR1909). El libro de cada persona es su propia memoria, mente, pensamientos y recuerdos, de la que dará cuentas a Dios según el resultado de su comportamiento y conducta, conforme a sus acciones, actos y hechos de su vida cotidiana.
Una mente prodigiosa y sublime es aquella que se logra nivelar a la altura de Jesucristo: “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2.16 – RVR1909). El grado de amor y caridad de cada persona varía según cada caso. ¿Cuánto ama cada individuo a Dios y cuál es su beneficio? Esto afecta la disciplina y obediencia a Dios individualmente, porque el amor y caridad es una acción de acercamiento a Dios, en la medida de su incremento así es mayor el conocimiento recíproco, o sea, en ambos sentidos: “Mas si alguno ama á Dios, el tal es conocido de él” (1 Corintios 8.3 – RVR1909). El verdadero amor y caridad se visualiza en Jesucristo, basta conocer sus acciones y hechos históricos, su ejemplo y modelo de vida: “Quien cuando le maldecían no retornaba maldición: cuando padecía, no amenazaba, sino remitía la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2.23 – RVR1909). La disciplina y obediencia que tenemos a Dios, está en función de la capacidad y grado de amor, caridad y paz personal: “Sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios” (1 Pedro 3.4 – RVR1909). Poseer una característica o cualidad en grado extraordinario es aquella comparable con la de Jesucristo, por ejemplo, la afabilidad tanto en lo que se expresa como en el trato a los demás, la calidad humana de la consecuencia o consistencia entre lo que se dice y se hace: “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos” (Santiago 1.22 – RVR1909).
Todo esto tiene relación con la disciplina, que es educación, fuerza de voluntad, observancia, subordinación y sujeción en el comportamiento y conducta. En nuestro caso lo referente a la consagración y santidad de la obediencia a Dios: “Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad” (Juan 17.17 – RVR1909). Por lo tanto, es necesario que lo académico, intelectual y erudición en general, se combine con las experiencias vivenciales indisolubles del vivir en Cristo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí” (Gálatas 2.20 – RVR1909). Abordar con emprendimiento de hambre y sed de conocimiento espiritual y celestial, requiere la iniciativa propia e inagotable de la persistencia autodidáctica y empírica: “Y ninguno eneseñará á su prójimo, Ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce al Señor: Porque todos me conocerán, Desde el menor de ellos hasta el mayor. Porque seré propicio á sus injusticias, Y de sus pecados y de sus iniquidades no me acordaré más” (Hebreos 8.11 al 12 – RVR1909). Esto significa que cada persona en lo individual y mediante Jesucristo, requiere una relación directa y personal con Dios Padre, acciones decididas y firmeza de carácter. La Biblia dice: “No seáis como vuestros padres, a los cuales dieron voces los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos, y de vuestras malas obras: y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová” (Zacarías 1.4 – RVR1909).
Esta vinculación íntima con nuestro Señor, implica en cada uno disponer en su ser integral, el aspecto más favorable, optimista y positivo, en lo anímico, cotidiano, emocional, habitualidad, intelectual, sensibilidad y sentimental. En los principios, valores y virtudes de índole personal, pero congruentes con el bien común y comunitario, del amor, caridad, comprensión, esperanza, humildad, mansedumbre, respeto, solidaridad y temor a Dios, entre otros que dan origen a los principios, valores y virtudes comunitarias, para la armonía y convivencia en sociedad. ¿Qué relación tiene todo este análisis con la disciplina y obediencia a Dios? Precisamente la disciplina es el acatamiento con constancia y persistencia, de las disposiciones y órdenes de convivencia, bienestar, salud y salvación conforme a la autoridad de Dios. Por esta razón la obediencia a Dios tiene relación con las buenas costumbres, calidad y rigurosidad en el orden de vida espiritual y social, cortesía, educación, salubridad y sanidad. Si se estudia el libro de Génesis desde su inicio se encuentran los principios, valores y virtudes, originados directamente por Dios. El creador de las directrices, o sea, el conjunto de las instrucciones y normas generales para la convivencia, proceden de forma inmediata de Dios. Esto es lo que llamamos los principios, valores y virtudes del amor, compasión, fe, justicia, misericordia, pacificación, perdón, santidad y demás desarrollados en toda la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis o Revelación. Dios es el fundador de las pautas a seguir para el comportamiento y conducta, o sea, las reglas determinantes para las acciones humanas, por ejemplo, la transmisión oral y posteriormente escrita de las diez reglas generales o diez mandamientos, explicado en los temas acerca del origen de los valores comunitarios, la ley moral como ley comunitaria y Jesús modelo de los valores comunitarios.
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2020.05.15 06:47 DanteNathanael Nelkenherz: parte 1/2

NELKENHERZ


Las escaleras están frescas con heridas mientras sube escalón a escalón, poco a poco la obscuridad esclareciendo en sus viñetas oculares, volviendo a respirar con tranquilidad. Y aunque presentemente se encuentre solo, en su corazón lleva la compañía de todo el mundo.
La encuentra limpiando claveles en el estanque del jardín. Se pone de puntitas y trata de evadir las recientes flores y frutos caídos de las jacarandas que cubren la casa de la extraña lluvia tardía. Las obscuras ramas dibujan hipotrocoides en el aíre. Gorriones con la cabeza rojiza surfean el flujo etéreo que pasea sobre la ciudad, hacía el moribundo sol, la niebla ascendente pintada más y más de naranja en el horizonte hasta esfumarse en espirales concéntricos. . . . Pero antes de llegar a ella, ve la suavidad y lentitud con la que lava cada pétalo—del rojo pasan al rosa dentro del agua. A su lado apenas queda un par. Acercándose un poco más, las pieles de los irregulares pétalos revelan haber sido artificialmente teñidos con un rojo escarlata. Lentamente, todavía de puntitas, la abraza por detrás, un beso en la mejilla, un silencioso “ya estoy en casa, cuéntame.”
Termina de lavar los últimos claveles, los amarra en un ramo con la liga de su cabello, exdorado y cayendo en gravedad disminuida, seguramente por la presión atmosférica, y por fin le deja ver sus ojos, su mirada decaída. Una serie de jalones cardiacos le hacen instantáneamente besarle la frente y abrazarla. Pequeñas aglomeraciones de tristeza liquida empiezan a bajar por sus mejillas. Ambos se paran al mismo tiempo, petricor acercándose cada vez más. Deja que ella tome el ramo. Lo sostiene cerca de su pecho, manchando su azul uniforme. Caminan hacía la puerta trasera, entrando silenciosamente a casa.
La luz permanece apagada. A través del estudio hay veladoras que él empieza a encender, mientras ella regresa del almacén con un jarro acampanado de vidrio. Dentro de él coloca las flores, agua y unas cuantas lágrimas. Cuando la ultima veladora ha sido despertada, el pequeño cofre, Cuauhxicalco—que le sorprende aún funcioné después de tanto tiempo, especialmente al ser su primer proyecto de carpintería, regalo de su primer aniversario—ya descansa en sus blancas y temblorosas manos. Se acerca y le desabrocha el pequeño collar de oro del cual pende una pequeña llave con las letras vanvda en el cuerpo de esta, que ahora va clink, clink, para abrir y revelar múltiples chalchihuites, jades y serpentinas. De su bolsillo saca 3 jades. Las lágrimas dentro de él no pueden ser contenidas por mucho más tiempo, pero da su todo para seguir mirando en silencio. Ella toma un pétalo de clavel y envuelve una de las piedritas en él. Tan pronto como introduce las tres piedritas se deja caer, él apenas si la alcanza.
La sienta en el sillón de vinilo negro, su favorito, en la esquina del estudio. Toma otra silla y se sienta frente a ella. Después de un minuto, comienza a hablar.
“No fueron 3.”
“Oh. Gracias a Dios. . . .” La tristeza viene ahora a ser reemplazada por curiosidad. “¿Entonces por qué pusiste tres piedritas dentro del cofre?”
La lluvia llega al techo sobre sus cabezas. Su pequeño entra a la habitación, buscando a sus padres, extrañado de no haber escuchado el usual tumulto en la puerta delantera.
“Cuando me llamaste y dijiste que quizás tardarías un poco más, no pensé que fuera tan grave, Cariño.”
Las manitas del pequeño toman otra silla y la arrastra hasta quedar entre ellos. Despeja el cabello de sus ojos y se amarra su casi dorado cabello con una liga que siempre lleva en la muñeca. Su mirada revela entender lo que está pasando. Coloca una de sus manitas de porcelana en la pierna de mamá y la otra en la pierna de papá, y asiente gravemente, pidiendo que continúe.
Und ich gehör dir nicht zu.
Beide klagen wir nun.
¿Dijiste algo, Preciosa?” dice mientras pasea su trapo de derecha a izquierda sobre la blanca superficie moteada del mostrador, dejando un rastro húmedo—susurros narcolépticos de caracol. “¿Has estado leyendo tus poemarios de nuevo?”
“¡Yia! Pfugeljin.”
“¿Vögelchen?” una pequeña risa. “¿Y ahora por qué soy una pequeña ave? ¿Qué hice ahora?”
“Eeeees—“ acercándose hacía él, hasta dejarse caer sobre sus hombros, rodeándolo con sus suaves y cansados brazos, recostando su cabeza en palpitante pecho de su amado, para continuar “—porque eres el que me lleva al cielo en tus alas.”
Las ultimas tormentas han dejado de caer, aunque el hombre del clima, Don Eladio, alias “Hieladio,”avisó de un frente frío que llegaría del Norte por la tarde. El un poco oxidado gallo de los vientos, siempre anunciando en sutil canción la víspera del amanecer sobre el letrero de la florería, Nelkenherz en grandes letras serif rojas sobre un fondo blanco, avisa que el viento se acerca no desde el Norte, pero del Este.
En el encuadre se puede ver la parte baja del letrero de la tienda, del cual cuelgan cuatro bulbos geométricos, uno parpadeando, a punto de morir; ambos ventanales llenos de flores por detrás. Y la gran puerta de cristal-madera obscura, de la cual sale jovial, suelta y sonriendo naturalmente a quien pase Maxine Boan. La florería le pertenece a ella y a su esposo, Kelvin Antares. Las piernas del lucero de la calle Aloe se mueven de un lado para otro por debajo de su danzante vestido mientras recoge las restantes mesas que por la mañana estaban llenas de amapolas, lirios, petunias, girasoles, rosas, margaritas, geranios, hortensias, petunias, begonias, gitanillas, azucenas, nomeolvides y claveles—los primeros del año. La cámara no puede captar muy bien todo el rango de colores por la mañana, pero ya que es tarde, bajo la luz monótona, nublada, saturada, ella brilla en el centro de la película.
Un pequeño beep avisa que ya ha terminado de grabar. La guarda dentro de los tantos bultos de su chaqueta y se levanta de la silla frente a la florería. Todos esperan ya la lluvia, pero no viene . . . espera pacientemente en las alturas para dejarse caer.
La cita es alas 19:30, en la entrada a la Posada del Sol.
Realmente no sabe lo que está haciendo. Un amigo le había recomendado trabajar con Tomas Villacorta Jr. Desde hace un año. Era un trabajo simple como este: ir y tomar video de un grupo de amigos que siempre se reunía cerca de Plaza San Pedro. Cuando la noche caía, bajo el manto matrimonial del sol y la luna, de las estrellas y el smog, se acercaban más, pagándole a alguien en la iglesia para subir a la azotea, al Hospital Juárez. Allí llevaban un tipo de ritual para comunicarse con la Planchada. Habiendo contactado previamente a la Quemada unos días antes, que había revelado el nombre de aquel malvado italiano, pidiendo que le hicieran pagar por lo que hizo, pues así lo quería la Tierra.
“Deste gafe ni la Llorona sabe. Su crimen castigado verlo he. ¿Encontréis vosotros a V.? Diz que Planchada en vida fuera duno de su cuna amante.”
“¿Eulalia ‘La Planchada’ del Hospital Juárez?”
“Con ella averar.”
Así que lo hicieron. . . . Un poco.
La Planchada estaba demasiado cansada después de la pandemia que ocurrió hace unos años. Los pacientes necesitaban demasiada atención. Incluso tuvo que ir de paso a otros hospitales para suplir con la carga a los enfermeros espectrales que allí laboraban. En sus aventuras fuera del Juárez se encontró a varios fragmentos del alma de Nightingale trabajando horas extra. Historias fueron intercambiadas y pronto Eulalia se dio a conocer en todo el mundo fantasmal benigno. (Algunos dicen que incluso el maligno, pues se apareció el fantasma de un criminal, herido, una noche en la explanada del Juárez. Eulalia lo curo y lo cuidó sin dirigirle la palabra.) Esto hizo que se arreglara de nuevo el cabello y lavara sus ropas, por lo que cuando finalmente apareció, casi no la reconocieron. Era 12 de mayo. Se sentó con ellos.
Eulalia reveló el nombre de aquel muchacho que la engaño, dejándola atrás, sola. Huyendo con aquella que finalmente llamaría esposa . . . Teodoro V.
Los chicos desaparecieron uno a uno después de eso. Él nunca lo supo.
Pero el dinero escaseaba, y el trabajo del magnate transnacional era demasiado fácil como para que pagara $10000 . . . solamente por filmar por una semana a una reconocida pareja que vendía flores y nunca daño a nadie. Demonios, incluso él mismo había ido a comprarle flores ahí a ella . . . a ella . . . varias veces. . . . ¿Qué podría pasar?
En las puertas de la Posada del Sol lo esperaba un agente vestido de basurero—es eso . . . sí, dice “prohibido penetrar a personas no autorizadas:” nice—naranja como el metro, como el cuerpo de una pluma, estoico, llenando botes despintados y oxidados de una cantidad exagerada de basura para un disfraz. Le hizo una señal de que echará el instrumento en la basura.
Bajo la acera, dando la mejor impresión de desinterés que pudiera, y aventó todo junto dentro del bote de basura orgánica. El hombre le maldijo.
Antes de llegar a casa, por curiosidad pasó de nuevo por la florería. Maxine ya había recogido todo y se encontraba dentro. En su mano una taza que al beber de ella empeñaba sus lentes. Kelvin estaba terminando de merodear en la caja, un último click antes de acercarse a Maxine, quien instantáneamente sonríe viéndole a los ojos . . . ¿fue eso una patada? No puede ver muy bien desde ahí.
Recuerda que todavía lleva puesta el arrugado disfraz, desparramándose a los lados como una masa viscosa dejada mucho tiempo sobre la mesa. Se la quitó y la desechó en el cubo más cercano. Finalmente se arma de valor para ir a saludar a la pareja, que ya van un paso afuera de la florería. El cielo aún está gris, pero ni el viento ni la lluvia tienen la presencia que se esperaba. Cuando Kelvin apaga las luces, todos los colores de la calle Aloe se dispersan a los vientos como motas de polvo. Ni una herida traería un poco de color de vuelta.
“¡Memo!” salta Maxine. Su negro cabello lacio se alza y cae lentamente en ritmo con su vestido, resaltando la luminosidad de sus dientes, rodeados de un rojo natural. Se acuerda de ella. “¿Cómo has estado? Hace mucho que no pasas por la tienda. ¿Las cosas siguen mal?”
“Si. . . . No la he vuelto a ver desde el invierno. Navidad fue la última vez que estuvimos verdaderamente juntos, desde ahí he estado estático. No sé si—“
“Memo,” interrumpe Kelvin.
“Señor,” haciendo un pequeño saludo japones, sincero y automático, con los ojos fijos en el suelo.
“Me pareces un excelente chico, Memo. Desde que venías a comprarle ramos personalizados, desde la primera hasta la penúltima vez que entraste en esta tienda, pude ver en tus ojos cuanto la amabas. Ah, no solo en tus ojos, todo tu ser rebosaba de amor, de energía.” Una pequeña pausa, sus pupilas brillantes, buscando qué decir, le dan la vuelta al mundo.
“Es repentino,” voltea a ver a su esposo, que le da el si con la cabeza. “¿No gustarías acompañarnos un poco a la casa? Me gustaría saber qué está pasando contigo y con . . . ella.”
“No se preocupe, puede nombrarla.”
“—con Claire.”
“Por supuesto, no tengo nada más que hacer por hoy.”
Después de 5 calles y 2 vueltas, subiendo las escaleras verdeas, las que si tienen barandal, llegan a una grandiosa reja que tiene las letras A&B en la cúspide, sobre las cuales descansa una corona de flores. Todo el trabajo de hierro parece estar hecho a base de gigantes flores petrificadas.
Guillermo mira su reloj . . . se le hunde el pecho. Ya es un poco tarde, pero ya no hay una razón por la cual llegar a casa lo antes posible. Comprará la cena en el camino de vuelta . . . y una botella de ron.
Adentro va Maxine, luego Guillermo y finalmente Kelvin, quien cierra la puerta tras de sí. Dentro de los umbrales de la casa, Guillermo puede ver claramente una distinción entre aquel lugar y el mundo exterior. Todo huele a paz, el peligro ya no sabe en su boca. ¿Es esto lo que es un hogar? Su pecho se hunde todavía más. Trata de que los recuerdos de un futuro imposible ahora no le llenen los ojos, desbordando todo aquello que no dice, el dique de su escasa seguridad llevado a un punto crítico. La humedad derrumbándose lentamente sobre su cara lo llevará de nuevo a la orilla del mar donde la conoció. Sabe que cada vez que lo hace, la brisa de barre su corazón con bruma algún día lo convertirá completamente en un bloque de sal, uno que todas las empresas que lucran con la insoportable inaceptabilidad de una partida, esperando en los valles emocionales donde la obscuridad es más densa, más pesada, que se pega a la piel, exprimirle todo hasta convertirle en un fantasma que recurre a la pornografía, el alcoholismo, la putería, para seguir huyendo . . . pero nunca podrá huir de nada. Y lo sabe. La promesa de amanecer en otro día más brillante, apenas consciente, con la boca seca y una resaca, siempre termina por llevarlo a un día todavía mas obscuro, donde el sol sigue brillando igual pero lo siente cada vez menos. Los horizontes a los que quiere llegar son solo los bordes de su tumba, y cada vez que cierra los ojos, la única luz que hubo en su vida, la única que dejó entrar, va rondando en el laberinto de su tragedia, sin parpadear . . . ni sus parpados lo protegen de notar su ausencia. . . .
. . . y Maxine lo abraza sin dudar. Finalmente llora. Kelvin entra para preparar la sala.
En los lapsos que puede abrir los ojos, un poco distorsionadas por el mas acuoso, puede ver muchas flores y cajas, cajas grandes, apiladas por doquier.
Maxine lo sienta a su lado en el sillón más largo, dando de frente a la apenas usada chimenea. “Deja salir todo,” le dice.
Kelvin cena solo. Deja preparados otros 2 platos y sube a realizar una llamada. Aún cuando Guillermo ya ha dejado de llorar, La voz, con un tono de emoción igual al que cuando empezó, puede oírse todavía.
“Así que eso paso. . . .”
“Ya han pasado tantos días y todavía la extraño.”
“No importa,” Maxine con una sonrisa. “La verdad solo la extrañas porque le daba estabilidad a tu vida. Desde que se fue, nada ha sido lo mismo—¿cierto?—pero no tiene que serlo. Las cosas deben de mejorar. Y todo, especialmente el amor, se da de forma natural. Me contaste que incluso has rechazado a algunas personas por ella. Bueno, me parece que es porque crees que no eres digno de nadie, le tienes miedo a demostrarle a otras personas lo que realmente eres. Pero dime, ¿te has sentido mejor por rechazarlas? Quizás sientas que estás siendo responsable al no entrar en una relación, pero, querido, no lo estás siendo. Vales muchísimo como para que sigas huyendo de tomar responsabilidad de ti mismo, Sabes que tu corazón quiere amar, pero lo único que haces cuando se presenta ese amor es huir, llenándote la cabeza de mil cosas. No retrases lo inevitable, no quiero que te hagas daño.
“Pero ah, hermoso, mírate. Realmente mírate. Estás así por alguien que ya no está. Tu amor es muy grande. Tiene una fuerza inmensa. Ocúpalo en ti mismo y en alguien que realmente quiera lo mejor para ti. Quizás pienses que no es así, pero encontrarás a alguien que te ame, que pueda ver a través de todo lo que escondes, directo al tesoro de tu alma. Y ni tu pasado ni tus miedos le van a importar, por que está ahí no solo para amarte, también para enseñarte todas las cosas que hay por amar en ti: cuando la veas sonreír, cuando le haya contado a alguien de ti y al presentártelos digan ‘¡Memo! es un placer conocerte,’ cuando duerma tranquilamente en tu pecho y te diga con toda seguridad que tú eres lo que ella quiere. Y cuando menos te des cuenta, tu corazón habrá sanado, y ella te tratará igual, pero ahora estará aliviada de que puedes por fin verte como ella te ha visto desde el principio. Y no es que no vea toda la obscuridad en tu corazón, no es que sea ciega a ella, a veces, cuando no la veas, tendrá miedo, pero sus ojos brillarán de nuevo, pues sabe que eres realmente aquél que brilla por debajo de toda esa obscuridad.”
Antes de que la sonrisa de Memo se transformara en llanto, Kelvin baja al fin, sus pasos resonando en la escalera, pues baja dando brinquitos.
“¿Ya?” le pregunta a Maxine. Ella asienta. “Bueno, toma,” le dice a Guillermo, alargando el teléfono del cual ya cuelga una pila portátil.
“Amm . . . ¿yo?”
“¿Quién más, campeón?”
“Ah, uhhh, ahhhh . . . okay . . .” se pega el teléfono a la oreja. “¿Bueno?”
“Holaaa, ¿Memo?” Al oír aquella voz, el corazón de Guillermo empieza a latir de otra manera, no con ansiedad, pero con emoción.
“S-s-¿si?”
“Un placer Memo. Me llamo Eurus y—“
“¿Crees que estará bien? Eurus lleva mucho tiempo queriendo conocerlo.”
“Lo hará. Nuestra niña es la mejor.”
Cuando bajan de nuevo, la llamada todavía sigue su curso.
“—si solamente la buscas cuando estás triste, no la amas. Definitivamente extrañas la seguridad que te daba. Es más fácil regresar a lo que eras antes, porque así ya nadie podrá juzgarte por lo que eres realmente, temes abrirte con alguien más, porque como dijo mamá, crees que no te amaran. Bueno, Cariño, la realidad es que muchos y muchas te han amado, pero en tu necedad, has cerrado la puerta por un amor oxidado, que ya ni es cenizas, es carne muerta, y te vas a pudrir con ella si sigues aferrado.”
Al llegar a casa, ya muy de madrugada, Guillermo. . . . Bueno, la conclusión lógica entonces es que realmente amas a quien buscas cuando estás feliz, ¿no? . . . Guillermo estaba muy feliz. Y no podía dejar de pensar en Eurus.
. . .
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2020.04.04 14:50 Lzst_01 q opinan?

me siento triste gente, mi novia al inicio de nuestra relación me ocultó TODO acerca de ella, diciendome solo lo q consideraba "correcto" veran... fuimos compañeros en primaria y durante nuestro primer año de secundaria no hablamos, comenzamos a salir al segundo año y fue todo bien, hasta q contactos suyos comenzaban a hablarme x facebook, fueron dos contactos, primero una chica de 22 años (llamemosla L) q es su ex pareja (mi novia y yo somos menores) diciendome q le cuide y etc... pasa q me puse mal y mi novia solo tuvo como respuesta el ignorarme y decir q todo era mentira y que la otra chica solo imaginaba todo xq tomaba antidepresivos, lo cual no es cierto, L tenia pruebas de q en verdad habian salido y me puso mal xq mi novia hasta ese momento solo hablaba mal de los homosexuales, decia q le parece mal la gente q tiene una pareja despues de romper con alguien más, total todo fue hipocresía hasta ese entonces me sentí mal mucho tiempo pensando en L y cómo mi novia seguía negando/evitando el tema... despues vino otro chico, digamosle LT bien, este LT me hablo (tambien x facebook) diciendome q tenga cuidado y demás, se q este pibe era mayor y me dijo q no me despiste q ella siempre lo buscó a él y q solo quería decirme q tenga cuidado y q le de mucha atención q es lo qi novia quiere, total q le pregunto a mi novia x este chico y solo responde... "ah, es mentira ni siquiera lo conozco" días despues me dijo q si lo conocía y q él era quien la buscaba a ella, queriendola abrazar, queriendo llamar su atención comprandole cosas y así, ese tema terminó conmigo sin creerle a nadie, ni a mi novia xq solo se dedicaba a mentir eso fue cosa de unos años, dos creo me siento triste diariamente x eso y no sé como hablarlo con mi novia, se q si menciono el tema se enojará diciendo q sigo pensando en esas "boludeces" y q deje de comportarme como un niño recordando cosas "absurdas" se q al continuar la relación acepté todo eso, pero me gustaría hablarlo con ella...
datos apartes *ella me fue infiel xq aunque dedicaba todo mi tiempo libre a ella, dijo q "se sentía sola"
*ya no uso facebook y estoy enviciado con el tabaco, pero no quiero dejarlo
*tengo una amiga q me "ayuda", solo me escucha cuando quiero hablar con alguien y yo a ella
edit: en la actualidad, no me llevo bien con gente homosexual debido a lo ocurrido con mi novia, tal vez no tenga nada q ver pero me siento así...
durante mucho tiempo me dijo mi novia q soy yo quien debe cambiar y no ella... me dijo muchas veces q esta mal cómo soy y muchas veces llego a golpearme, insultarme y quitarme mi teléfono amenazandome de eliminar cosas q para mi son de valor, me hizo fallarle a mi familia y quedar mal con ellos, pero no se q hacer ya con todo...
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2020.02.19 22:15 paleuribe El individuo (cuento)

El individuo es un invento de la cultura occidental, un centro imaginario en torno al cual se orienta su actividad que le permite arrojar productos al mundo y que éste se los devuelva en forma de dinero, con lo cual podrá seguir repitiendo el proceso indefinidamente hasta que sus manos pierdan su fuerza y su mente su orientación y sea arrastrado por la entropía y el frío eterno del universo estabilizado. Pero esto el individuo no lo sabe, o lo sabe de una manera vaga que le permite sumergirlo con el resto de imágenes y sensaciones en el basurero de su conciencia, de la cual resurgen de vez en cuando ideas desagradables pero que siempre podrá, con un poco de esfuerzo y algo de sedantes, suprimir.
A pesar de ello, hay algo de admirable en el individuo, una persistencia inamovible en aquello que lo destruye, tanto más admirable por el hecho de que aquello no le retribuye, salvo en cortos y leves momentos, ningún beneficio. No hay certeza más fácil de refutar que el supuesto egoísmo que lo motiva: si fuera realmente egoísta, este sistema no se mantendría un solo día en pie. Lo cierto es que el aparente egoísmo del individuo no es más que una solidaridad absoluta con el futuro, que él se imagina como dirigido en su propio provecho; el futuro estaría dirigido hacia su progreso, sea como sea que se imagine ello el individuo. Pero lo cierto es que el futuro es el futuro del sistema mismo, de su eterna repetición, que utiliza al individuo hasta que no tenga más futuro que exprimirle, abandonándolo después al infierno particular que tiene para aquellos que juzga como inútiles.
Una de las grandes preocupaciones del individuo, y quizás la única, es la de si él en efecto es un individuo, y si los demás individuos realmente lo son. Para ello, dispone de una serie de hipótesis que elabora y rumia día tras día, muchas veces mientras está ocupado en sus tareas. Algunas veces piensa que es el único individuo que ha existido y que podría llegar a existir, elucubrando ideas torpes acerca de cómo las cosas del mundo se deducen de él, como quien se limita a poner valores en una ecuación. Otras veces, presa de un excepcional entusiasmo, piensa que todos los individuos existen, y que son como él, e incluso que en el fondo son todos un mismo individuo que el sistema se ha encargado de dividir y aislar. Pese a estos altibajos, la mayoría de las veces el individuo se limita a pensar que los demás individuos existen, y que son estúpidos.
La apreciación y la estimación de la magnitud de la estupidez de los demás individuos es uno de los pasatiempos favoritos del individuo, y quizás a estas alturas el único que le queda. No son buenos tiempos para el individuo: está todo demasiado saturado de ideas y acciones, de estímulos y respuestas, como para mantener un mínimo de estabilidad emocional. El individuo siente que pierde su centro, y teme que sus complejos, que tanto le ha costado cultivar, se independicen y se dispersen y lo dejen en la nada que en verdad es, en un perpetuo mirarse en el espejo. El individuo teme, solo de eso está seguro. Desconfía de las ideas y los estímulos que le llegan, lo aterroriza que sus acciones y reacciones sean manipuladas por esos individuos estúpidos pero astutos, o por individuos astutos que los dirigen a ellos, o por fuerzas ocultas que dirigen todas las acciones humanas, que todos pueden ver excepto él.
El individuo percibe una idea, pero no sabe si es de él. Aunque más que una idea, es una voz, que le exige una respuesta. El individuo no sabe qué responder, no solo porque no sabe la pregunta ni a quién responderle, sino que sobre todo porque siente paralizada su conciencia: el temor a la respuesta adecuada lo hace entrar en un ciclo de estímulos e ideas, cuya extensión aplazada hasta la náusea lo hace retroceder hacia sí y limitarse a mirar al mundo con ojos inmensos, que ya no se dedican a mirar sino a esperar la piedad del mundo para que no lo aplaste.
Pero el mundo no lo aplasta; se limita a insistirle con una pregunta: qué opina. El individuo entonces comprende que la voz no viene de algún lugar oscuro de su conciencia, sino que es la voz de otro individuo. Percibe que el individuo está rodeado de otros individuos, que están en un recinto donde se encuentran aún más individuos, que están hablando, riendo, bailando; siendo, en definitiva, individuos. Los individuos que lo rodean lo quedan mirando a la espera de su respuesta, al parecer el único momento en que el individuo irrumpirá en el mundo, en que cortará el flujo normal de los acontecimientos para revelar su único e irreductiblemente diferente punto de vista acerca del mundo, en que podrá intervenir y quizás cambiar el punto de vista de algunos de los individuos presentes, que a su vez reproducirán en sus interacciones con otros individuos tal cambio en la forma de ver el mundo, cambiando así el mundo, aunque de forma mínima, sí irreversible.
El individuo sonríe. Intenta decir algo gracioso pero no sabe cómo rematar, aunque de todos modos nadie nota que esa era su intención. Intenta recordar las palabras que los demás compartían antes de que le preguntaran, recuerda algunas palabras pero no sabe cómo usarlas. Habla en términos genéricos y sabe que bien podría dejar de hablar en ese momento y que ello no haría ninguna diferencia. Pero los ojos de los individuos ejercen sobre él una fuerza desconocida que lo lleva a no poder dejar de seguir balbuceando, a seguir encadenando palabra tras palabra su ruina. El individuo nota que poco a poco los rostros de los individuos comienzan a hacer gestos de burla y luego de indiferencia, y uno tras otro se voltean hasta dejar de fijarse en él. El individuo toma la lata de cerveza más cercana y, sin despedirse de nadie, sin que nadie lo note, abandona el recinto.
El individuo sube a la primera micro que ve en la calle, no sabe hacia dónde irá. Se sienta en el fondo de la micro y abre la lata de cerveza, la toma mientras mira por la ventana y escucha por sus audífonos música genéricamente deprimente. El individuo mira su rostro en la ventana pero no puede reconocerse en él, como si siempre hubiera carecido de rostro y justo ahora que requiere mirarse en uno el mundo le arroja un rostro a la rápida, hecho sobre la marcha. Piensa que no pertenece a nada, ni siquiera a sí mismo. Qué es lo que se individúa en el individuo entonces, se pregunta el individuo. Piensa entonces en sus hipótesis acerca de los individuos, cree comprender lo que ocurre cuando en realidad sólo se dedica a rumiar una y otra vez los mismos pensamientos, a la espera de un consuelo que a veces imagina como una iluminación espiritual, y a veces, pero esto no le gusta confesarlo a sí mismo, como la llegada de un milagro.
El individuo cae en la cuenta de que en algún momento de la noche sus pasos lo han llevado afuera de lo que llama su hogar, aunque sería más apropiado decir el habitáculo donde arroja su cuerpo de forma periódica, y a estas alturas de forma casi permanente. Se para frente a la puerta, cierra los ojos y respira hondo, luego decide entrar. Arroja a un rincón lata de cerveza que lleva horas vacía. Se recuesta sobre su cama a oscuras, no se molesta siquiera en prender la luz. Revisa en el celular su correo: solo mensajes de ofertas de tiendas, de puestos de trabajo que nunca tendrá, de avisos de deudas que nunca va a saldar. Ningún mensaje de algún conocido, ningún recordatorio de alguna actividad, nada que le dé una señal siquiera ilusoria de que existe. Va al refrigerador, encuentra una última lata de cerveza, al lado de una lechuga quemada hace semanas por el frío y un pote con una comida que hizo la semana pasada y que sabe que en ningún caso se comerá.
El individuo vuelve a recostarse en la cama, con la cerveza en una mano y el celular en la otra. Revisa sus redes sociales, si hay algún artículo interesante, algún video gracioso, alguna imagen que compartir. El individuo siente un deseo, un impulso al que no puede resistirse. Entonces busca en el celular e instala la aplicación de citas que ha desinstalado y vuelto a instalar tantas veces. Al individuo se le aparecen en la pantalla imágenes de individuos con los que podría encontrarse. Las imágenes traen descripciones, pero él ya no las lee hace tiempo, ya adivina la genericidad de ellas: me gustan los viajes, las aventuras, pero también la soledad, no busco nada estable pero tampoco me cierro a nada y la verdad es que busco a ese alguien especial que comparta caminatas, conversaciones, que sepa bailar, pero también cuándo es el momento de escapar de todo y meditar, no quiero a una persona presumida pero tampoco me interesa la gente apocada, si quieres contar tus problemas anda a un psicólogo JA!
El individuo está a estas alturas resignado a todo, dispuesto a todo: pone que le gustan todas las fotos, todos esos rostros que le provocan horror pero que al mismo tiempo no puede dejar de desear. Pasa una cantidad de tiempo indeterminada, quizás horas, hasta que comienzan a aparecer las primeras solicitudes aceptadas. Saluda con un “hola” a esas imágenes de rostros; una buena parte de ellos no responden; otras responden con otro “hola” y poco más, concluyendo con ello la interacción. Sin embargo, tres rostros, tres imágenes de rostros, se muestran se muestran dispuestos a interactuar.
El primer rostro responde a la interacción describiendo su situación actual, actitud descriptiva que deriva de modo más o menos rápido en una descripción corporal de ambos interactuantes, para pasar a la descripción de una imaginaria relación sexual entre ambos, donde abundan las descripciones de formas y tamaños de los órganos sexuales o que pueden ser usados en una relación sexual, descripciones que incluyen las fases típicas de una relación sexual tales como la estimulación previa, el coito en variadas posiciones y la eyección de fluidos que caracteriza la fase final. El individuo, notoriamente excitado, le pregunta al rostro si pueden juntarse en algún momento, de ser posible en ese mismo momento. El rostro parece de pronto reticente a interactuar, y finalmente deja de hacerlo del todo.
El individuo pasa entonces al segundo rostro: parece tan solitario como él, tan desilusionado como él. Arrebatado por la aparente coincidencia entre los destinos de ambos, comienza a contarle acerca de su vida, sus miedos, sus fracasos, con la impulsividad que da la certeza de que al otro lado de la pantalla hay alguien que comprende todo eso porque también lo ha vivido. El individuo, sin embargo, comienza a notar, entre los mutuos relatos acerca de sus miserias respectivas, que el rostro comienza a distanciarse de lo que había dicho. De pronto comienza a comentarle acerca de sus encuentros con otros usuarios de la aplicación, hasta que, transcurrido un largo tiempo en ello, comprende que el rostro usa la miseria que el individuo le expuso para valorizarse a sí en la jerarquía imaginaria de la aplicación, con lo cual podría tener mayor chance de tener un encuentro exitoso con un usuario de mayor valor que él. Una vez que descubre el truco, abandona la conversación.
Pasa entonces a interactuar con el tercer rostro. Capta de inmediato el carácter del rostro, a pesar de lo esquivo de la imagen: un rostro devaluado, de un valor ínfimo, un rostro que grita en una única imagen sombreada su lugar bajo, casi postrero, dentro del orden de valor de los rostros ofrecidos en ese espacio virtual. El individuo, ya desesperado a estas alturas y completamente devaluado en sí y para sí, conversa con el rostro, dispuesto a escuchar y aceptar todas sus banalidades: que hay música que le gusta y música que no, que a veces le gusta estar en casa y a veces no, que a veces está triste y a veces no. El individuo responde que sí a todo: sí, las películas deberían ser así, sí, las comidas deberían prepararse así, sí, la vida debería ser así, sí, sí y sí. El individuo le plantea a este rostro, reducido en su valor a prácticamente nada, que, ya que es evidente que hay una casual y sorprendente coincidencia de gustos y opiniones, podrían tal vez, solo tal vez, juntarse algún día en un parque a conversar, para seguir haciendo inventario de tal increíble cantidad de coincidencias. El individuo espera ansioso su respuesta. El rostro le responde con el equivalente tipográfico de una sonrisa, y no vuelve a responderle más.
El individuo mira la pantalla negra de su celular impávido; de pronto, en un gesto casi automático, sin rabia, arroja su celular contra el piso. Casi de inmediato se levanta de su cama a recoger su celular; se trizó algo la pantalla, pero sigue funcionando. El individuo va al baño a buscar un pedazo de papel, vuelve a recostarse en su cama y se pone los audífonos. Pone entonces en el celular su página de pornografía habitual, la única que visita desde hace años. Ni siquiera se molesta en buscar videos que sean de su gusto, o que le generen algún tipo de curiosidad; se limita a revisar las sugerencias de la misma página, que ya lo conoce bien y que sabe exactamente qué es lo que querrá ver en ese momento. De todos modos, poco le importa ver algo en particular: más que de excitación, se trata de adormecimiento. Selecciona un video, ve algo del comienzo, algo del medio, y se dirige casi de inmediato al final; se masturba sin muchas ganas, pero la ilusión de simultaneidad con la escena hace que eyacule sobre el pedazo de papel, que de inmediato envuelve y arroja debajo de la cama.
Se oyen débiles cantos de pájaro, y un rumor de gente dirigiéndose a sus labores. El individuo decide que ya es tiempo de dormir. Busca en su celular alguna secuencia de sonidos que lo ayude a quedarse dormido, que lo acompañe durante ese lapso de tiempo en que olvidará que existe. El individuo, recostado de espaldas con sus audífonos puestos, espera que llegue el momento en que su conciencia se canse de repetir una y otra vez sus ideas fijas, que su propia voz se canse de sí misma y se desplome como por un golpe firme de un fierro directo en la cabeza, mientras de fondo se escucha una voz dulce y susurrante que dice que lo ama, que siempre lo ha amado y siempre lo va a amar, que su amor por él es como un sueño delicado y hermoso del que no quisiera despertar jamás.
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2019.01.30 18:23 HDLH Noticias

Les dejo un texto de un grupo de chicas las cuales recopilaron testimonios de intento de secuestro en el METRO de la CDMX
SECUESTRO DE MUJERES EN EL SISTEMA DE TRANSPORTE COLECTIVO METRO (CDMX).
Nota: Estos testimonios sólo corresponden a los intentos de secuestro en la CDMX dentro o cerca de instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
Las estaciones con más casos en este año son Martín Carrera, Barranca del muerto, Mixcoac, San Antonio, Indios Verdes, Coyoacán y Ermita.
_____ ESTE AÑO _____
METRO UNIVERSIDAD: Parada del pumabús hacia el Estadio universitario ATACANTES: -Hombre joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -El hombre se acerca y comienza a jalarla hacia un automóvil utilizando frases como “sé que estás enojada, ahorita lo arreglamos” -La joven forcejea, se acerca una mujer y luego más gente, la joven puede huir AUTOMÓVIL: Camioneta blanca
METRO COPILCO / EUGENIA: Dentro del metro hasta las calles cercanas de Metro Eugenia ATACANTES: -2 hombres *Por lo menos una persona dentro de cada auto HECHOS: -La joven se da cuenta de que un par de hombres llevan días siguiéndola desde el metro hasta destino -Un día saliendo de un lugar cerca de metro Eugenia, dos camionetas le cierran el paso y los 2 hombres que la seguían intentan subirla a uno de los autos -Una mujer y un policía enfrentan a los atacantes y la joven logra huir AUTOMÓVILES: Camioneta negra y camioneta blanca
METRO COYOACÁN: Caminando sobre Avenida Coyoacán y calle Martín Mendalde ATACANTES: -Hombre 1: cabello negro, tez morena, 1.70 m, con sudadera -Hombre 2: alto, fuerte, con sudadera y encapuchado *2 hombres dentro de la camioneta HECHOS: -El hombre 1 la persigue -El hombre 2 le cierra el paso e intenta meterla a la camioneta -Forcejean y se acerca un guardia de seguridad -Uno de los hombres dice “somos novios”, “le dan estos ataques”, “la voy a llevar a la casa” -Se acerca otro guardia de seguridad, los atacantes huyen AUTOMÓVIL: Camioneta blanca tipo van, sin placas
METRO COYOACÁN: Fuera del metro 22:30 h ATACANTES: Hombre 1: aproximadamente 40 años *2 hombres dentro de un auto HECHOS: -La mujer y el hombre forcejean en lo que parece un intento de asalto -Un testigo se acerca -El hombre la intenta jalar y utiliza frases como “está haciendo un berrinche” y “ya vámonos”
DESDE METRO COYOACÁN HASTA METRO CANAL DEL NORTE: Dentro del vagón 8:40 h ATACANTES: Hombre 1: moreno, obeso, 1.60m, playera negra, jeans de mezclilla azules HECHOS: -El hombre sujeta a una joven de 16 a 17 años por detrás, ésta se ve muy asustada -Una mujer se percata de la situación y defiende a la joven haciendo ver que eran familiares -El hombre las persigue por las instalaciones hasta que más testigos intervienen -Se acercan dos guardias de seguridad y el atacante huye hacia el coche AUTOMÓVIL: Sin datos
METRO GUERRERO / BUENAVISTA: Transborde de Guerrero a Buenavista 20:30 h ATACANTES: -Hombre 1: tez morena, vestido de camuflaje HECHOS: -El hombre sigue a la joven durante todo el transborde, luego se acerca a ella para preguntarle la hora, ella le contesta y se aleja hacia el interior del vagón, el hombre también entra -La joven camina más rápido, el hombre la sigue hasta Fórum Buenavista y logra perderlo entre la multitud del suburbano
METRO INDIOS VERDES: Fuera del metro, mercado en la base de las combis 17:00 h ATACANTES: -Hombre 1: moreno, bien vestido, alto -Hombre 2: joven, playera negra y gorra azul HECHOS: -El primer hombre jala a la joven de la mochila, posteriormente la abraza y le baja la cabeza para que no pueda ver; ella le ofrece su celular y él lo rechaza -Se acerca el segundo hombre y le pone una navaja en el costado, ambos la dirigen hacia el metrobús -Un hombre se da cuenta de la situación, se acerca y aleja a la joven de sus agresores
METRO INDIOS VERDES: Fuera del metro, base de mexibús 18:40 h ATACANTES: -Hombre 1: tez morena, cara redonda, bigote, ropa de trabajo en construcción -Hombre 2: tez morena, ojos pequeños, gorra HECHOS: -Un testigo se percata de que los hombres están vigilando a una mujer, se hacen señas y comienzan a seguirla -El testigo se adelanta hacia la chica, la toma le brazo y la aleja para explicarle la situación
METRO TACUBAYA: Afuera, en la plaza del paradero de los camiones del Olivar y Santa Lucía ATACANTES: -Hombre joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -El hombre se acerca a pedir una dirección y de forma insistente le pide a la víctima que lo acompañe -Una señora se da cuenta y se acerca, el hombre se aleja -La víctima se aleja y cerca del Oxxo un carro blanco se frena, de éste desciende el mismo hombre y intenta subirla diciendo “es mi novia, está alterada porque no ha tomado sus medicamentos” -Otras personas se percatan de lo que sucede y jalan a la víctima AUTOMÓVIL: Auto color blanco
METRO MARTÍN CARRERA: Dentro del metro ATACANTES: -Hombre 1: Alto, moreno, chino y gordo HECHOS: - El hombre la toma del brazo, la jala y la golpea - Mientras el atacante parece esperar algo en la avenida, la mujer logra zafarse y correr - La víctima fue testigo de cómo otro hombre se llevaba a una joven, sin lograr ver el desenlace
METRO MARTÍN CARRERA: Dentro del metro 6:00 h ATACANTES: -Hombre 1: Entre 25 y 26 años, ya lo había visto en esa zona -Hombre 2 HECHOS: -La abordaron en la fila de la taquilla, ella camina hacia los vagones exclusivos -Los hombres la siguen en el vagón de atrás hasta la estación en donde bajó y posteriormente en el transborde -El hombre 1 la toma del brazo diciendo “tranquilízate, hablamos en la casa” -Algunas personas se acercan a preguntarle a la mujer si todo estaba bien y ella logra huir
METRO MARTÍN CARRERA: Desde el metro hasta fuera de las instalaciones ATACANTES: -Hombre 1: HECHOS: -El hombre sigue a la joven desde el vagón, se acerca cada vez más hasta que la alcanza en un semáforo, ahí la jala hacia un auto -La joven logra gritar, unas personas de un puesto cercano se acercan y el hombre huye
METRO AQUILES SERDÁN: Dentro del metro, andén dirección El Rosario ATACANTES: Hombre 1 HECHOS: -Un hombre la amaga por detrás, le tapa la boca y la amenaza -Comienza a jalarla intentando sacarla de las instalaciones y la besa para que parezca que tienen una relación de pareja -La joven logra zafarse y el hombre huye en sentido contrario
METRO MIXCOAC: Afuera del metro, frente al Autozone de Mixcoac 6:30 h ATACANTES: Hombre 1 *Un hombre dentro de la camioneta HECHOS: -El hombre intenta subirla a la camioneta jalándole la mochila -Con el auto en movimiento, ella forcejea y logra zafarse, cayendo al pavimento -Los hombres huyen AUTOMÓVIL: Camioneta blanca antigua
METRO MIXCOAC: Afuera del metro, cerca de la oficina para la educación de adultos mayores 8:15 h ATACANTES: -Grupo de hombres *Por lo menos un hombre dentro del auto HECHOS: -La mujer va caminando hacia el metro, y se percata de que un grupo de hombres afuera de un automóvil con las puertas abiertas se comunican con señas -Los hombres corren hacia ella, pero logra huir AUTOMÓVIL: Jetta blanco
METRO SAN ANTONIO: Afuera del metro, sobre prolongación San Antonio VÍCTIMA: -Mujer de aproximadamente 25 años, tez blanca y cabello rizado ATACANTES: -Hombre 1: camisa desabotonada, dentro del automóvil *Por lo menos otro hombre y un perro grande dentro del auto HECHOS: -Una persona fue testigo de cómo subieron a la mujer a un automóvil estacionado sobre la avenida -La mujer pidió ayuda y el hombre respondía “ya, amor, no pasa nada” -El testigo intentó acercarse al auto y el perro le ladró agresivamente, posteriormente se fueron en dirección al Sur AUTOMÓVIL: Aveo color negro
METRO SAN ANTONIO: Afuera del metro ATACANTES: -Hombre 1: moreno, con gorra -Hombre 2: conduciendo el automóvil -Hombre 3: HECHOS: -Los 2 hombres comienzan a gritarle desde el auto como si la conocieran y ella los ignora -De un puesto de la esquina sale otro hombre que la toma de la muñeca, ella le da un golpe en la cara y sale corriendo AUTOMÓVIL: Color gris
METRO CHABACANO: Transborde dentro del metro ATACANTES: -Un grupo de 6 hombres y una mujer HECHOS: -Los atacantes comienzan a rodear a la mujer acercándose en parejas -Ella empuja a los dos que están frente a ella -Aunque intentan jalarla y en el forcejeo rompen su bolso, la mujer logra ponerse a salvo en un vagón
METRO SAN LÁZARO: Afuera del metro 11:00 h ATACANTES: -Hombre 1: pelo corto, negro y ondulado, moreno y con un lunar en la nariz -Mujer 1: pelo corto, delgada, piel morena clara, vestimenta masculina *Había por lo menos otras dos personas HECHOS: -La mujer fue drogada con algún tipo de fármaco que la dejó inconsciente, posteriormente fue golpeada y abusada sexualmente
METRO MOCTEZUMA: Dentro del vagón, dirección Pantitlán ATACANTES: -Hombre 1: anciano -Mujer 1: grande, con niños -Mujer 2: grande HECHOS: -El anciano se sube al vagón repartiendo volantes y le entrega uno a la joven y a otra mujer; al momento de regresarlo, la joven comienza a sentirse muy mareada, con pesadez y frío -Una mujer cercana le recomienda que se baje y como esto le causa desconfianza, le pide a su novio que la espere en el andén -Al caminar con su novio, se percatan de que la mujer que le dijo que se bajara los va siguiendo, y que otra mujer los observa desde lejos -Posteriormente, un médico le dice a la joven que fue drogada mediante el folleto *La joven pudo ver como otra mujer que recibió el volante fue tomada del brazo y llevada por un hombre, sin saber qué pasó después
METRO BOULEVARD PUERTO AÉREO: Dentro del metro, en el andén ATACANTES: -Hombre de entre 20 y 25 años HECHOS: -El atacante se le acercó, la amenazó con un cuchillo y le dijo que iría con él y se subiría a una camioneta blanca -Una mujer se da cuenta y comienza a gritar “fuego” para llamar la atención -Un policía se acerca y el hombre huye AUTOMÓVIL: *Se menciona una camioneta blanca
METRO SANTA MARTHA: Fuera del metro, sobre Avenida Zaragoza ATACANTES: -Hombre 1: 30 años, 1.60m, moreno, delgado, cabello casquete corto -Hombre 2: 26 años, 1.65m, delgado, cabello largo -Hombre 3: 50 años, moreno, delgado, cabello corto *Por lo menos otro hombre dentro del automóvil HECHOS: -Una persona que conducía sobre la avenida vio como los tres hombres intentaban subir a una mujer a un coche -Un camión le cierra el paso al auto, la mujer aprovecha para zafarse y correr AUTOMÓVIL: Compacto y rojo
METRO ATLALILCO: Fuera del metro ATACANTES: -Hombre 1 *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -La mujer caminaba fuera del metro cuando un hombre la toma de la muñeca y la amenaza, jalándola hacia un automóvil -Ella forcejea y dos personas que se dan cuenta de la situación, se acercan AUTOMÓVIL: Aveo sin placas
METRO UAM IZTAPALAPA: Fuera del metro, del lado de Soriana ATACANTES: -Hombre 1: joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -La mujer caminaba sobre la acera cuando el hombre se le acerca, le habla y comienza a seguirla -Ella acelera el paso y el hombre se sube a un automóvil AUTOMÓVIL: Tsuru color blanco, placas que inician en A-27
METRO IMPULSORA: Saliendo de uno de los puentes que conectan al metro 15:30 h ATACANTES: Hombre 1 HECHOS: -El hombre la tomó del brazo y la llevó hacia las escaleras de salida diciendo cosas como “no hagas berrinche, vámonos” y “es mi novia que hace un drama” -Un vendedor ambulante se percató de la situación y llamó a unos policías, el hombre huyó
METRO TEZONCO: Afuera del metro sobre Avenida del Árbol 17:00 h ATACANTES: -5 hombres dentro del automóvil blanco -2 hombres dentro del automóvil blanco HECHOS: -Dos mujeres que caminaban al salir del metro son abordadas por un hombre joven que les ofrece un plan telefónico -Una de las mujeres se da cuenta que los tripulantes de un auto blanco le hacen señas a los de un automóvil gris -Los tripulantes del auto blanco se disponen a bajar, pero se dan cuenta de que las mujeres se alejan y desisten -Las mujeres se ocultan y observan cómo los autos y sus tripulantes se quedan ahí por más tiempo, también observan que están armados AUTOMÓVIL: Un auto color blanco y otro color gris
_____ MÁS CASOS CON MENOS INFORMACIÓN _____
METRO ERMITA: Dentro del metro HECHOS: Te siguen desde adentro hasta que sales e intentan meterte a un automóvil AUTOMÓVIL: Color blanco
METRO NATIVITAS: Afuera del metro, frente al Oxxo 19:00 h HECHOS: Dos hombres intentaron subir a una joven a un auto, un testigo la apoyó y huyeron AUTOMÓVIL: No hay datos
METROS LÍNEA DORADA: Periférico Oriente, Calle 11, Lomas Estrella, San Andrés Tomatlán, Tlaltenco: Fuera del metro HECHOS: Te siguen y amenazan fuera del metro para que subas a un automóvil AUTOMÓVILES: -Color blanco -Color dorado -Color negro
METRO SAN PEDRO DE LOS PINOS: Fuera del metro HECHOS: Se ha visto un auto estacionado fuera del metro con las puertas abiertas AUTOMÓVIL: Jetta blanco, sin placas y con vidrios polarizados
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro 8:00 h HECHOS: Dos hombres siguieron a una mujer, la jalaron, pero ella logró correr y subirse a un camión. Esto pasó dos días seguidos a la misma hora.
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro, frente a la plaza Portal San Ángel 20:00 h HECHOS: Cuatro personas (hombres y mujeres) rodearon a una mujer para “leerle la mano”, como ella los ignoró, comenzaron a hablarle de manera agresiva como si la conocieran, la mujer se resguardó en una tienda. Al salir vio que esas personas estaban junto con otras en un automóvil estacionado frente a la plaza.
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro, frente a la plaza Portal San Ángel ATACANTES: -Hombre 1: 1.78m, tez blanca y ojos claros HECHOS: -El hombre aborda con insistencia a una joven y su acompañante, diciendo que la conoce y que tiene una cita con él -La joven y su acompañante se alejan pero se percatan de que siguen siendo vigilados
METRO INSURGENTES SUR: Fuera del metro 14:00 h ATACANTE: Hombre 1: 1.75m *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: Un hombre amenazó e intentó forzar a dos mujeres para que entraran a un auto, hasta que un hombre se acercó y los atacantes huyeron en la camioneta AUTOMÓVIL: Camioneta negra recién pintada
_______ AÑO PASADO _______
*METRO TAXQUEÑA: Transbordo a tren ligero hasta estación Registro Federal 8:40 am HECHOS: -Un hombre la toma del brazo y comienza a actuar como si fuera una discusión de pareja durante 5 estaciones del tren ligero -Como la mujer llama la atención de la gente, el hombre dice que “está en tratamiento psiquiátrico y tiene ataques” -Una mujer se da cuenta y lo aleja de ella
*METRO CONSTITUCIÓN DE 1917: Afuera del metro, sobre Ermita Iztapalapa 20:15 h ATACANTE: -Hombre 1: aproximadamente 25 años, 1.75m, tez morena, bien vestido *Por lo menos un hombre dentro del auto HECHOS: -Una camioneta se acerca hacia ella -Un hombre la jala del brazo hacia la camioneta, fingiendo una pelea de novios -Cuando un policía se acerca a pedirles que se calmen, ella aprovecha para huir AUTOMÓVIL: Camioneta blanca
*METRO SAN JUAN DE LETRÁN: Afuera del metro, hacia la Plaza de la tecnología ATACANTES: -Hombre 1: joven -Hombre 2: joven HECHOS: -Un hombre la toma del brazo diciendo “ven, Fer, vamos por las cosas que quedamos” y ella lo golpea -Se acerca un segundo hombre y le dice “ya vámonos, vieja loca” -Ella dice que no los conoce y pide ayuda a un hombre que va pasando, éste los enfrenta
*METRO GUERRERO: Transbordo a Línea B ATACANTES: -Hombre 1: maduro, tez morena -Hombre 2: bien vestido, joven HECHOS: -El hombre maduro le pide ayuda a la mujer dentro del metro, luego se acerca el hombre joven e intentan que salga del las instalaciones con ellos -La mujer se asusta y una señora se acerca a auxiliarla y a pedir ayuda, los hombres huyen
*METRO GARIBALDI / UAM IZTAPALAPA: Desde el andén de metro Garibaldi hasta el camión que tomó fuera de UAM Iztapalapa ATACANTES: -Hombre 1: 1.70m, robusto, tez blanca, sudadera blanca y gorra HECHOS: -El hombre que la sigue desde el metro se sube por la puerta de atrás al mismo camión que la joven -El atacante se queda en la puerta obstruyendo el paso y comienza a hablar por teléfono, haciendo referencias sobre la joven y dando a entender que un auto los sigue para llevársela -Cerca de dónde la víctima tenía que descender, ésta le escribió a su madre para que la estuviera esperando -El hombre la tomó de la cintura para que se bajara con él, ella se defendió, se alejó y cuando iba a llamar a emergencias, el hombre se bajó del camión
*METRO MERCED: Afuera del metro ATACANTES: -Hombre : alto y delgado -Mujer HECHOS: -El hombre la toma de la cintura afuera del metro, la joven logra zafarse y entra al metro con dirección al poniente -En Salto del Agua, una mujer se le acerca, la toma del brazo y le dice que no haga nada -Se acerca el mismo hombre de antes y ambos intentan sacarla de las instalaciones, pero la mujer forcejea y logra perderse entre la gente
*METRO LA RAZA: Un hombre la abordó en La Raza y la siguió hasta la calle de Donceles ATACANTES: -Hombre atractivo HECHOS: -El hombre la amaga y le dice “no hagas nada pendejo” -Ella llama la atención de unos granaderos, se zafa y el tipo huye
*METRO BALDERAS/ 20 NOVIEMBRE: Dentro del vagón, desde Balderas hasta 20 de Noviembre 10:30 h ATACANTES: -Hombre 1: 30 años, 1.68m, robusto, tez morena clara, nariz redonda, labios largos y delgados, poco pelo -Hombre 2: 25 años, 1.75m, delgado, tez clara, cabello rizado, ojos grandes, nariz aguileña, cara afilada, boca ancha -Hombre 3: 40 años, 1.80m, fuerte y robusto, tez morena, cabello ondulado con gel, ojos pequeños, nariz aguileña, labios grandes HECHOS: -Los hombres siguen a la joven desde Balderas, en Zapata uno de ellos se acerca a pedirle sus datos y se sube al vagón detrás de ella, con dos sujetos más acompañándolo -La joven se baja en 20 de Noviembre y se percata de que los sujetos la siguen, así que pide apoyo de las personas en el andén, quienes la acompañan con los policías de la estación -La joven y los policías salen a esperar la llegada de una patrulla y observan que los atacantes están afuera de la estación esperándola, al ver a los policías, los atacantes huyen
*METRO XOLA: Fuera del metro, caminando hacia el metrobús Xola ATACANTES: -Hombre 1: conductor -Hombre 2: copiloto HECHOS: -La mujer se da cuenta de que un hombre en un auto comienza a seguirla -Posteriormente el hombre y su copiloto se bajan del automóvil y comienzan a perseguirla y a ordenarle que se suba con ellos
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2018.07.24 04:47 UchihaSkywalker Sasuke Shinten. Capítulo I

Sasuke Shinten. Capítulo I
Nuevamente, todos los créditos de la traducción del Japonés al Inglés a Organic Dinosaur. Este es el capítulo I de la novela (PARTES 1-5). El prólogo está en otros post dividido en dos partes.
Traducción original del japones al inglés para: https://twitter.com/OrganicDinosaur
Link del capítulo en inglés: https://www.reddit.com/Naruto/comments/911cnq/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/Naruto/comments/91oxq4/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/comments/93meo3
https://www.reddit.com/comments/9ajf6b
https://www.reddit.com/comments/9coikb

Novela Sasuke: Prólogo (Parte 1)Prólogo (Parte 2) → Capítulo I

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CAPÍTULO I
PARTE 1 (pág 38-48)
-¡¡KONOHAMARUSENSEIIIIIIII!! ¡¡¡Mejórate pronto 'ttebasaaaa!!
Boruto abre enérgicamente la puerta de la habitación del hospital. Su voz alegre y vigorosa se puede escuchar en todo el hospital. Por supuesto, Boruto irrumpe en la puerta primero. Él tiene buenas intenciones, pero se ha quedado completamente con las manos vacías. Sarada entra a continuación:
- ¡Boruto! ¡Estás siendo ruidoso y molesto! ¡Como esta es una habitación de hospital, debes estar tranquilo!
Ella está sosteniendo un ramo de sakura en su pecho. ¡Por último Mitsuki entra tranquilamente a la habitación.
Solo ha pasado un día desde que Konohamaru fue hospitalizado, pero ya se ha aburrido de él. Está feliz de ver a sus amados estudiantes, y la alegría de su visita se extiende inadvertidamente a través de su rostro. Él comienza a preguntarles sobre su misión. Intenta hablar con ellos de una manera compuesta como su shishou, para preservar su dignidad. Boruto responde que no había uno. Así que es por eso que decidieron hacer fila desde temprano por la mañana.
-Qué quieres decir con 'Hacer fila’? ¿Para qué?
-¡Para esto!
Mitsuki está sosteniendo una bolsa de papel en sus manos de donde saca un paquete cuadrado. El nombre de la tienda está escrito en el papel de regalo. Es algo de una confitería japonesa que ha sido muy popular últimamente. Es famoso por hacer estas exclusivas fresas daifuku. ¡Solo hacen 400 de ellos por día! El rumor es que si no te metes en línea incluso antes de que abra la tienda, no podrás comprar ninguno.
Sarada confirma deliciosamente que todos se pusieron en línea temprano para estos daifuku de fresa. Mientras ella habla, coloca las ramas de sakura en un jarrón de flores. Boruto toma la caja de Mitsuki. ¡Parece que no puede esperar más! Él arranca el papel de envolver y abre la tapa. Los daifuku de fresa están envueltos en papel japonés y cuidadosamente alineados en filas.
Konohamaru concluye que podrían haberse metido en la fila por sí mismos. Aunque su corazón está animado por su intención, parece un poco decepcionado.
Mitsuki quiere preparar un poco de té y le pregunta dónde puede obtener un suministro de agua caliente. Konohamaru interviene y dice que quiere hacerlo. Con la ayuda de Mitsuki, Konohamaru saca las muletas de su cama. Como ha estado postrado en cama, se ha sentido un poco inquieto y deprimido. No ha podido hacer mucho, entonces sale entusiasmado de la habitación.
Mientras tanto, Boruto toma algunas sillas que están cerca de la habitación del hospital y las organiza en círculo. Todos se sientan. Sarada está sorprendida y preocupada de que haya ninjas que puedan herir y hospitalizar gravemente a alguien como Konohamaru-sensei. Mitsuki asiente con total acuerdo con ella. Pero al menos ninguno de los otros pasajeros resultó herido, por lo que deberían estar contentos por eso.
Sarada enciende la TV. El intervalo de transmisión se está emitiendo actualmente un programa de noticias. Es solo un poco antes del mediodía. Hay una joven rubia en la pantalla; están apuntando el micrófono hacia ella, parece ser una especie de entrevista.
-¿Quién es ella?
Sarada inclina la cabeza hacia un lado.
-Ese es Himeno Lilly. Sarada, ¿tú no sabes nada de ella?
Dice Boruto con los ojos muy abiertos.
-Bueno, eso es porque no veo mucha televisión. Entonces, ¿quién es esa niña? ¿Una estrella de televisión?
-Ella es una idol. Ella es popular hoy en día, por lo que aparece en la televisión bastante, ya sabes.
Mientras Boruto conversa, toma tranquilamente el daifuku de fresa. Comienza a abrir el papel de envolver y Sarada y Mitsuki lo siguen, extendiendo sus manos para obtener uno. Sarada arranca el papel de envolver, y luego mira distraídamente la pantalla del televisor.
Lilly todavía está en la pantalla. Tiene unos bellos rasgos faciales, está usando un mini vestido con volantes y cintas cosidas en él y también un par de botas blancas, tiene el pelo rubio largo hasta los hombros que está diseñado en ondas sueltas. Su edad parece ser a mediados de la adolescencia, pero manera de hablar y su comportamiento parece ser inocente, como si fuera una niña más joven.
-Ella es una ídolo, eh .... No estoy nada interesada, pero en cuanto a esta chica ... ¿Me pregunto qué tipo de canciones canta?
Mientras pensaba las cosas distraídamente, Sarada comió un bocado del daifuku de fresa. Ella inmediatamente saltó como si hubiera recibido una descarga eléctrica.
- ¿¡Qué es esto!? ¡¡Es delicioso!!
-Tienes razón.
Mitsuki estaba de acuerdo con Sarada.
-Mmm! Es delicioso, pero me gusta la dulce sopa de frijoles rojos con mochi que mi madre me prepara aún más, ya sabes.
Incluso mientras decía algo tan imprudente, Boruto ya estaba extendiendo su mano para tomar su segundo daifuku de fresa.
-Wow, Este daifuku es tan ... increíblemente ... increíblemente ... increíble
Era tan delicioso que no tenía palabras para su vocabulario. Sarada estaba completamente envuelta en felicidad mientras masticaba y terminaba de comer la primera.
Piensan en esperar hasta que Konohamaru-sensei regrese antes de tener una segunda, pero esa reconsideración duró solo dos segundos. Entonces, cada uno de ellos, alegremente, busca otro. La música comienza a transmitirse desde el televisor. Parece que Lilly anunció su última canción.
La pantalla muestra el título de la canción: "Machuumaro Heart" [1], y Sarada comienza a sentir un leve dolor de cabeza. Luces de colores brillan sobre Lilly ... Ella se mueve de su cintura y gira alrededor.
-¡¡Qué diablos es esto!!
Los gritos de Sarada también resuenan en todo el ala del hospital. Boruto responde con fastidio:
-Sarada, estás siendo molesta’ttebasa. Esta es una habitación de hospital, ¿no deberías estar en silencio?
Nota:
[1] OD dice que ese título de la canción fue lo mejor que lo pudo traducir, en Japones era algo así: まちゅまろハート
PARTE 2
Sarada le pregunta a Boruto si al menos entiende algo de las letras en las canciones de Lilly. Ella sigue cantando cosas como "infierno y angeles" y "Pegajosos, malvaviscos pegajosos". Él tampoco sabe el significado detrás de esto, ¿verdad? Boruto responde que a él no le importan particularmente las letras de las canciones.
Toma otro bocado del daifuku de fresa y llena boca con él. Parece que ha mantenido su apetito incluso después de escuchar la canción. A Sarada tampoco parece importarle demasiado la letra, pero de alguna manera, no puede evitar sentirse perturbada por estas letras enigmáticas. Sarada, en tono de reproche, echa otro vistazo al televisor. La vista de la cámara muestra a Lilly cantando un segmento que dice "Machuumaro mofumofu mofufufufu" [2]. La idol continúa cantando con entusiasmo su canción.
Sarada, no pudiendo soportar escuchar más, cierra el puño y da un golple al contro remoto, apagando el televisor. Mitsuki luego comienza a tararear para sí mismo: "Mofumofu mofufufufu". Los chicos no parecen entender el tema en absoluto. Pero, de todos modos, todavía hay más daifuku de fresa, y son bastante deliciosos. Siguen comiéndoselos mientras conversan ociosamente.
Konohamaru luego regresa con muletas en un brazo y con una bandeja hábilmente equilibrada en el otro. Se ríe un poco y nota que parecían haber comido ya. Él pasa el té a cada uno de ellos. Boruto comienza a preguntarle a Konohamaru sobre el incidente mientras toma su té. ¿Quienes fueron las personas que atacaron a la raisha? ¿Cuál fue el sentido de las explosiones? ¿Y con qué tantos perpetradores? Konohamaru dice que aún no tienen información sobre por qué. Esos tipos vestidos de púrpura no dejaron muchas pistas atrás. Pero parece que tienen un número excesivo de agujeros en sus oídos.
-¿Agujeros? Quieres decir agujeros de pearcings, ¿verdad?
Mitsuki dudosamente preguntó de nuevo.
-Sí. Los cadáveres fueron sometidos a una autopsia por el equipo de tratamiento médico. Dijeron que todos, desde los lóbulos de sus orejas hasta el cartílago, parecían haber tenido unos cinco agujeros perforados abiertos
-¿No es eso un signo para denotar la unidad de su grupo? Similar a nuestro hitai-ate ...
Konohamaru dice que no puede estar seguro de eso. Pero por sus impresiones al luchar contra ellos, fueron que su fuerza de batalla no parece ser una amenaza... Además del líder, parecen ser de nivel Chuunin. Pero seguían siendo problemáticos a su manera. Sarada concluye correctamente que el punto era que los enemigos estaban completamente dispuestos a arriesgar sus vidas. Konohamaru asiente sombríamente con la cabeza en acuerdo. Si los enemigos fueran arrestados, podrían extraer información de ellos. Sin embargo, los enemigos eligieron morir en su lugar. Entonces, es algo increíblemente difícil de hacer si tu objetivo es capturarlos vivos. Es aún más difícil hacer eso, en lugar de simplemente matarlos.
A Boruto le preocupa la explosión destructiva de la raisha: ¿estaban tratando especialmente de usar bombas o ninjutsu? Bueno, si su objetivo era apuntar indiscriminadamente contra los aldeanos podrían tener contramedidas también. Eso potencialmente causaría mucho daño. Podrían estar apuntando a una zona o estación civil atestada. Podrían haber causado la explosión destructiva a plena luz del día. Pero por ahora, Konohamaru no conoce la situación actual con mucho detalle. Los cuatro se quedan callados en el hospital después de enterarse.
-De todos modos, ¿no deberíamos comer un poco de daifuku de fresa?"
-Konomahu habló brillantemente para sacudirse la atmósfera sombría.
Levantó la tapa de la caja de daifuku de fresa, pero su contenido estaba completamente vacío.
- ¿¡Eh!?
Sorprendido, Konohamaru miró el contenido de la caja repetidamente por cuatro veces. No importaba cuántas veces mirara, no había nada dentro.
-S-ustedes ... ¿Qué pasó con el daifuku de fresa?
Mientras su agitación se extendía en su voz, miró hacia las tres personas.
-Solo comí dos.
Mitsuki afirmó esto sin un momento de retraso.
-Yo solo comí tres.
-Solo comí cuatro de ellos’dattebasa
-Ahora todo ha sido explicado, ¿verdad? ¡Porque solo había nueve'kore!
Konohamaru estaba furioso, mirándolos con dagas en los ojos. Sarada trató de calmarlo mientras decía "Está bien, está bien ..." Se sentía culpable, pero en realidad eran tan sabrosas que no se arrepiente.
-Bueno, porque podemos ir y comprarlos de nuevo
-No... Si tienes ese tipo de tiempo libre, úsalo para entrenar ...
Aunque lo dijo con firmeza, los hombros de Konohamaru estaban completamente caídos. Con una sonrisa amarga, Mitsuki intentó mediar cambiando el tema de la conversación.
-Sensei, ¿qué tan pronto será dado de alta?
Konohamaru inadvertidamente y con tristeza, echa un vistazo al yeso que protege su tobillo derecho. Él dice que la lesión en sí misma no es para nada mala. Sin embargo, la bomba parecía haber causado una leve parálisis, parece como si hubiera acutado un veneno contra él. Hasta que terminen de contrarrestar eso, se requiere hospitalización. Tomará aproximadamente tres semanas. Sarada le pregunta en un tono preocupado:
- ¿Tres semanas?
Boruto pregunta qué pasará con la misión de su equipo. Konohamaru mira hacia la puerta con una sonrisa. Él les dice que habrá un sustituto que se responsabilizará de ellos mientras tanto. Mitsuki parece un poco curioso.
-Un sustituto, ¿eh?
No te preocupes Esta persona es excepcionalmente fuerte. Bueno, eso es decirlo de una manera humilde, supongo. Es tremendamente fuerte.
- ¿Hablas en serio? ¡Eso es exactamente lo que quería!
Boruto agarra sus dos manos fuertemente por la emoción. Sarada, molesta por la forma tan pomposa en que Konohamaru está actuando, pregunta:
-Entonces, ¿quién es esta persona? ¿Quién dijiste que es el sustituto?
-Soy yo.
Se escuchó el tono bajo de una voz genial. Solo al escuchar ese tono de voz, los tres instantáneamente adivinaron quién era esa persona. Volvieron la cabeza hacia la entrada. Sasuke estaba parado allí con su rostro habitual e inexpresivo.
- ¡No es cierto! [3]
- ¿¡Papá será nuestro sensei!?
Sarada reaccionó con mucha alegría. Ella se sorprendió mucho, pero luego recuperó la compostura. Ella continuó después de aclarar su garganta, tosiendo:
- Entonces papá será nuestro sensei.
Ella se corrigió a sí misma, hablando con una postura serena.
-Ah. Eso es porque me quedaré en la aldea por un tiempo.
- ¿¡En serio!? ¡Bien!
Con una rebosante sonrisa, Boruto levantó los brazos sobre su cabeza. Sus ojos se iluminaron y estaban brillando. No pudo contener su completa felicidad y una sonrisa estalló en su rostro. Justo al lado de él, Mitsuki también tenía una sonrisa en su rostro por estar lleno de emoción.
Notas:
[2] OD no da traducción de esto, si recuerdan, es algo que no supo bien qué era.
[3] Para los que no sepan, la expresión “No way!” es como de sorpesa. Es como cuando uno dice “No mmes!” o “No inventes” algo así jajajaja.
PARTE 3 (pags 49-58)
-¡Sasuke-occhan nos va a enseñar ninjutsu!
Boruto no puede contener su emoción. El lugar de entrenamiento designado se encuentra en un bosque que se extiende fuera de la aldea. Su forma de andar cambia inconscientemente a una alegre y radiante, mientras avanza hacia el punto de encuentro. El objetivo de Boruto es convertirse en un ninja como Sasuke que apoyará al Hokage. Y para Boruto, Sasuke es la encarnación de su sueño en sí mismo.
Boruto no puede evitar estar de muy buen humor debido a esta oportunidad. Ya había entrenado con Sasuke: aunque fue un corto período de tiempo, había aprendido muchas cosas. Pudo comenzar a reflexionar sobre su relación con su padre y ese tiempo que pasó entrenando con Sasuke fue como un tesoro para Boruto. Desde ese momento, ha asumido muchas más misiones y ha madurado, así que esta vez, ¡definitivamente demostrará sus poderes a Sasuke-occhan! Está ansioso y lleno de entusiasmo por su primer día de entrenamiento.
-Entonces, ¿un kunai puede emitir este tipo de poder?
-Por supuesto que papá es increíble ... Shannaro
Boruto, Mitsuki y Sarada se murmuran el uno al otro. En la superficie del acantilado alejado, ven humo saliendo de él. En un solo ataque, ¿¡un kunai puede hacer eso!? Cómo es eso posible…
Por supuesto, Sasuke no arrojó el kunai de una manera ordinaria. Había enganchado el kunai con la punta de su dedo y amoldado chakra en él. En un instante, pareció que se había emitido electricidad. No entendieron el mecanismo muy bien, pero en el siguiente momento, el kunai salió volando con una fuerza violenta. Finalmente, la superficie del acantilado distante fue destruida.
Sasuke permaneció tranquilo y sereno, y bajó su brazo. Luego se da vuelta para enfrentar a los tres. Él dice que probablemente todavía es demasiado pronto para que lo hagan.
-Eh, ¿por qué molestarse en mostrarnos?
Los tres están de acuerdo en una protesta silenciosa. Sasuke toma una bolsa de cuero de forma despreocupada y saca dos dados pequeños. Extiende su mano al resto de ellos.
-Este es el primer reto. Con ninjutsu, deben hacer que los ojos de estos dados muestren números idénticos. Sin embargo, no pueden tocar los dados con las manos.
Los tres intercambian miradas, pensando que necesitarán algún tipo de milagro para hacerlo*.*
- ¿Sin tocarlos?
Sasuke les dice que tienen permitido probar el método que quieran. Sasuke arroja los dados al aire uno tras otro. Saca un shuriken del bolsillo de su pecho y lo arroja ágilmente. El shuriken gira en el aire. Cuando los dos dados caen, el shuriken los roza en ángulo de a uno a la vez. Los dados volteados caen sobre un arbusto y el shuriken se curva como un boomerang en su mano.
Los tres van y se ponen en cuclillas y confirman que los dos dados muestran el número seis. Con los ojos muy abiertos Boruto murmura que es una hazaña increíble. Mitsuki también examina de cerca los dados. Sarada los mira a los dos, dándoles una mirada de orgullo. Boruto, aún entendiendo cómo lo hizo, piensa que Sasuke-occhan es increíble. Y así, el Equipo 7 se embarca en un entrenamiento simple: que coincida con los lados de los dados. Los colocan sobre troncos de árboles y piedras.
-Para empezar, cada uno debe considerar su propio fuerte y cuál sería el mejor para manipular los dados pequeños.
-Yo usaré shurikens, por supuesto.
Sarada ha decidido y primero intenta tirar los dados en el tocón. Ella lanza un shuriken ligero. La presión del viento por sí sola agita los dados un poco, pero no lo suficiente como para derribarlos o girarlos. Su objetivo es voltear los dados, así que lo intenta otra vez, apuntando más cerca. Y entonces el shuriken golpea los dados, rompiéndolos.
Sarada se percata de que los dados están hechos de cubos de azúcar y almíbar, por lo que son extremadamente ligeros. Tendrán que manipularlos con cuidado y no ser demasiado fuerte o demasiado suave para que los lados coincidan correctamente. Una ligera o suave brisa debería moverlos.
Mitsuki elige usar fuuton y genera una brisa. Parece estar funcionando bien, pero ha lanzado números diferentes y luego los ha volado.
- ¡Mi fuerte es el Rasengan’dattebasa!
Boruto comienza tratando de hacer un pequeño Rasengan en la palma de su mano. En un abrir y cerrar de ojos, la presión del viento comienza a soplar sobre los dados. Los cubitos de azúcar no se desmoronan ni salen volando. Con ese grado de poder, puede manipular ambos dados al mismo tiempo y lanzarlos sin golpearlos directamente, así que puede intentar hacer coincidir las caras de los dados durante un período de tiempo más largo sin romperlos. Parecía relativamente simple, pero requería un control de chakra fino y delicado. Él tampoco tiene éxito.
- ¡Ahh, los rompí de nuevo!
- ¡Maldición, lo tengo que conseguir’dattebasa!
Los tres están gritando mientras intentan poner tanto esfuerzo en su entrenamiento. Sasuke está de pie en un lugar más alejado, vigilándolos atentamente.
[4] Entonces a Sasuke le vino a la mente algo: sus recuerdos de cuando él todavía era un genin. Bajo la guía de Kakashi, él se la había pasado entrenando todo el tiempo de cada día con Naruto y Sakura.
El tiempo que pasó junto al Equipo 7 fue bastante corto y la razón por la que tenía para convertirse en un shinobi era diferente a la de los demás. A pesar de ese corto período de tiempo, esos recuerdos todavía estaban grabados profundamente dentro de Sasuke. No era propio de él reflexionar sobre su pasado con nostalgia como esa; Sasuke sonrió irónicamente cuando se dio cuenta de que lo estaba haciendo.
Al mismo tiempo, se dió cuenta de que la sociedad había cambiado junto con la era en que vivía. La era en la que la demanda normal era solamente ser un shinobi fuerte había terminado. Había llegado el fin de aquellos tiempos turbulentos, donde mucha sangre fue derramada en vano durante muchas batallas.
Algunas cosas fueron necesarias para preservar la paz. El mundo ya no se basaba en la fuerza militar, sino en un equilibrio de naciones extranjeras con sociedades estables. Lo que era necesario en la era actual no era solo la fuerza típica, sino más bien, eran necesarios shinobis que pudieran sobrellevar y adaptarse rápidamente al entorno y a todas las situaciones que los rodeaban.
Gracias al trabajo de Naruto, Konoha había cambiado. La era de conflictos había terminado y el comercio exterior estaba floreciendo. Parecía que cada país compartía sus avances y desarrollos. El País del Fuego se había modernizado notablemente y las vidas de los aldeanos no estaban en peligro; No han tenido nada por qué preocuparse en su vida cotidiana. Konoha fue glorificada en paz. Los aldeanos habían olvidado como era estar en una era de guerra.
Por el bien de la paz de la aldea, hubo un solo hombre que cargó en sus manos el peso de tener que lidiar con su propia familia. Cosas como esas habían sido olvidadas a través del tiempo, sin embargo, Sasuke llegó a pensar que eso estaba bien. Él recordaba a su hermano mayor y eso era suficiente.
Aquellos que nacieron en la era moderna y en la nueva generación no tenían necesidad de pasar por tal tristeza. Además, cuando miraba a Sarada, Mitsuki y a Boruto, sentía que podía entender los sentimientos de su hermano mayor, que se había sacrificado por el bien del pueblo.
Estaba mirando la perspectiva de los niños de la nueva generación mientras usaban las enseñanzas de Konoha para madurar. Estas eran cosas que su hermano mayor había querido proteger. Cada vez que sentía que esos sentimientos eran heredados por la aldea, Sasuke sentía que toda presión se liberaba de su corazón. Parecía que no haber hecho más que largas batallas no había sido en vano. Entrenamiento. El resultado de eso sería por proteger a la aldea y al país. Tal vez eso es lo más importante que había por hacer. [5]
Boruto saca a Sasuke de su ensimismamiento para pedirle que le enseñe el truco para dominar el desafío. Sasuke mira en dirección de la voz de Boruto. Él ve esos familiares ojos azules, mirándolo con admiración, sin ningún cuidado o preocupación en absoluto. Sasuke le pregunta a Boruto qué sucede. Boruto dice que probaron Rasengan, shuriken y varias otras formas, pero nada parece funcionar correctamente. Boruto le pide a Sasuke que les enseñe cómo lo hizo con el shuriken de antes.
Sasuke saca un shuriken para mostrarle, pero de repente no tiene palabras. Mientras inhala, parece que no puede describir la sensación, al menos no conscientemente. Parece difícil para Sasuke tratar de expresárselo a Boruto. Él responde torpemente, diciendo:
-Sostenlo así y lánzalo.
- ¡No entiendo eso'ttebasa!
Boruto patea con frustración. Mitsuki comienza a hacer preguntas más tangibles: ¿Cómo ajusta Sasuke el chakra? ¿Por el chasquido de la muñeca? ¿O con la yema del dedo? Sasuke mira la palma de su mano y piensa por un momento. El truco fue probablemente algo así, pero le es difícil expresarlo con palabras, él sólo lo sabe. ¿Cómo podría explicar cómo ajustarlo? Los tres esperan atentamente su respuesta.
-Establece tu objetivo y tíralo… así.
Incluso si Sasuke lo dice de esa manera, no puede comunicarlo correctamente en absoluto. Los tres juntos suspiran cuando escuchan su consejo. Sasuke hace una sonrisa irónica ante su situación.
-No me parece adecuado como sensei.
Como líder y maestro del equipo 7, Kakashi era bastante hábil con las palabras. Él era diferente a Sasuke, que generalmente se las arreglaba bien sin tener que decir mucho al respecto, pero Kakashi siempre tenía las palabras adecuadas sin no importar de qué se tratara. Era fácil de entender cuando se comunicaba con quien él entrenaba.
“Si me comparo con Kakashi, siento como si todavía tuviera un largo camino por recorrer cuando se trata de ser un shishou”. Sasuke se ridiculizó a sí mismo con sus pensamientos más íntimos.
*Notas:
[4] Aquí comienza una traducción completa y literal de la novela.
[5] Aquí termina la traducción literal de esa parte de la novela.

PARTE 4 (págs. 59-65)
A pesar de entrenar hasta la puesta del sol, Boruto fue incapaz de acomodar la cara de los dados. Aunque había logrado vencer a un formidable enemigo, Momoshiki, con su Rasengan, se sintió humillado por algo como esto: ser incapaz de hacer rodar los terrones de azúcar a su gusto. Incluso desde que regresó a casa, su mente solo pensaba en el entrenamiento de los cubos de azúcar.
Mientras se metía en la bañera, recordó el entrenamiento matinal, e intentó usar ambas manos. Gotas de agua cayeron, la superficie del agua se rompió con la palma de sus manos. Incluso con tan pequeñas gotas de agua, al colisionar con la superficie producirían una onda. Entonces, para no destruir los terrones de azúcar, no podía golpearlos con chakra. ¿Era eso imposible?
-¡No puedo ser tan débil mentalmente 'ttebasa!
Boruto negó con la cabeza; Se regañaba a sí mismo por desanimarse.
-Esta no será una situación en la que siga fallando. Eso es porque ¡soy la alumno de Sasuke-occhan!
Al recuperar el control de sus pensamientos, tendió ambas manos mojadas frente a sus ojos.
-Entonces para evitar destruir los terrones de azúcar, tengo que ser cuidadoso.
Trató de hacen un entrenamiento en su mente, pero impensadamente, amasó su chakra. La superficie del agua en la bañera comenzó a dar vueltas y vueltas en un remolino.
- ¿Boruto? No está bien amasar chakra en un lugar como este. El baño terminará completamente destruido.
Su madre, Hinata, asomó la cabeza para advertirle. Como Hinata era usuaria de Byakugan, pudo ver el flujo de chakra.
- ¡Por favor, no echéis un vistazo a la bañera ttebasa! ¡Mamá, por favor deja de usar el Byakugan en la casa también!
- Hehe. Fue porque noté la presencia de chakra. No fue intencionalmente, ¿está bien?
Una vez terminado su baño, vio que Himawari estaba viendo un programa musical por televisón. Quien cantaba y bailaba era Himeno Lilly. Estaba disfrutando de las coloridas luces.
Comiendo malvaviscos ♪ Tan pegajoso, pegajoso ♪
Los ojos de Himawari estaban completamente atentos a la TV. Junto[YJ1] a la voz de Lilly, tarareaba la melodía para sí misma.
- Himawari, ¿te gusta Himeno Lilly?
A la pregunta de Boruto, Himawari respondió gustosa:
- ¡Sí! Porque Lilly-chan es linda, y es buena cantando y bailando.
¿Es eso así?
Boruto volvió su mirada a la pantalla del televisor. Ahora había un primer plano de la cara de Lilly. Lo que le impactó no fue si ella era linda o no, pero él pensó que ella tenía un bonito color de ojos. Tenía unos ojos morados que eran brillantes y claros: se parecían por completo al color en el borde de un arco iris.
Ir, Ir, Ir, al Infierno y ángeles ♪
Ir, ir, ir a la luna violeta ♪
Fue entonces cuando estuvo de acuerdo con lo que Sarada había dicho al respecto de las canciones de Himeno Lilly: Las letras de sus canciones eran bastante extrañas.
Continuaron entrenando con los dados también al día siguiente.
- ¡Argh!
Sarada grita amargamente debido a su frustración y su grito resuena en todo el bosque. Los shuriken están pegados en el tocón al lado de los dados, cuyas caras muestran un tres y un cuatro.
Ella le dice a Boruto que lo hará bien pronto, pero él responde que él tomará el liderazgo. Él ve que Sarada parece abatida por su progreso y trata de actuar como un sabelotodo. Boruto lo intenta, pero de inmediato grita de forma desanimada. Los golpeó con fuerza con el flujo de aire de su chakra y ha dividido sus dados por la mitad. Mitsuki responde un poco, diciendo con una sonrisa que el que está más cerca de completar el desafío es él y usa el fuuton. Sasuke llama a los tres, que todavía están haciendo prueba y error repetidamente.
- Agregaré algo al menú en el entrenamiento de hoy
- Ehh. ¿Cómo?
- El arma de Lorentz [6]
Los tres se preguntan a qué se refiere. Inclinan sus cabezas y dan un vistazo detrás de Sasuke. Pueden ver el daño que se hizo en el acantilado que golpeó ayer con su kunai. Un lado parece haber sido destruido, debido a la avalancha que él había causado.
- Esta técnica empleará Raiton
Los tres asienten. Sasuke saca un kunai. Es el mismo que usó ayer: un kunai con un color ligeramente rojizo.
- Oye papá, ¿por qué ese kunai es un poco rojo?
- Es un kunai de cobre, conduce bien la electricidad
Sasuke se preparó para usar el kunai.
- Cuando los ataques emplean Raiton normal, causa daño al golpear al enemigo con un fuerte voltaje. Por ejemplo, Boruto, tu Shiden es así. Pero en la técnica que estoy a punto de mostrarles, el principio es diferente. Cuando una corriente eléctrica fuerte fluye, el kunai se disparará utilizando el campo magnético que se ha producido a su alrededor. Recientemente, el Equipo Científico de Arma Ninja descubrió este principio; provisionalmente lo han llamado Inducción Electromagnética.
Al escuchar a Sasuke nombrar al Equipo Científico de Armamento Ninja, Boruto giró descaradamente su rostro.
Sosteniendo el kunai, Sasuke se volvió hacia la superficie de una roca distante. Sin otra opción que depender de su único brazo, extendió su brazo con el kunai colgando del dedo medio de su palma abierta.
- Párate frente al objetivo y dispara en paralelo con las dos cargas eléctricas.
En la palma de Sasuke había dos líneas de cargas eléctricas, que emitían un sonido particular. Al emitir una corriente eléctrica, la técnica usaba Raiton como base.
- Y luego, para atravesar el espacio entre las dos corrientes eléctricas, arroja el kunai de cobre a través de ellas.
Sasuke arrojó ligeramente el kunai emitiendo un sonido. Luego, en el momento en que los lados izquierdo y derecho del kunai tocaban las dos corrientes eléctricas alineadas de forma paralela...
¡BOOM!
El kunai había acelerado con una fuerza tremenda: los árboles en el bosque habían sido cortados y la superficie de la roca estaba completamente destruida.
La aceleración incluso superó la velocidad del sonido. Ese poder estaba en una liga completamente diferente, lo había lanzado solamente con su mano desnuda. El Hokage, ¿podría lanzar un kunai que exceda esta velocidad? [7]
Los tres se quedaron boquiabiertos cuando Sasuke se giró.
- Para empezar, este ataque tiene su base en Raiton: utiliza un método donde lo dividirás en dos cuando intentes emitirlo. Se puede usar las manos derecha e izquierda para liberar cada una de las corrientes eléctricas.
Solo Sarada y Mitsuki responden enfáticamente con un "¡Sí!". Boruto, sin embargo, parece deprimido. Echa un vistazo a las nubes de polvo que se han formado en la superficie de la roca. Sasuke nota la actitud que ha tomado Boruto. Luego saca tres kunai de cobre del bolsillo de su pecho.
- Debido a que es fácil que el kunai de cobre se oxide, deben pulirse regularmente con vinagre. Su poder se degradará si se oxida. [8]
Mitsuki cree que es bastante interesante. Él dice que a un kunai normal hecho de hierro, hay que calentarlo con llama para evitar que se oxide: tendrá una capa con una película de óxido negro alrededor. Un kunai hecho de cobre es lo contrario, ya que tienes que pulirlo con vinagre para evitar la oxidación.
Sasuke se impresiona con el conocimiento de Mitsuki. Él dice que Konohamaru-sensei le enseñó esto. Sarada dice que ella también lo sabía. Boruto no se une a la conversación, se encuentra aburrido y se dedica a observar a las aves volar.
- ¿Qué pasa, Boruto?
Sasuke le pregunta a Boruto, quien está tratando de no recibir el kunai.
- Nada. Estaré allá por un poco más de tiempo practicando con los dados’ttebasa.
Boruto lo dijo de una manera algo distante, mientras se apresuraba a regresar al bosque.
**NOTAS:
[6] Bueno, primero les diré lo que dice OD sobre esto.
“A partir de ahora, me referiré a él como la 'Pistola de Lorentz', porque el kanji es absurdamente largo de escribir si se lee normalmente o si lo guardo como un nombre de jutsu. Significa literalmente 'Lanzamiento de Inducción Electromagnética', que es igualmente molesto escribir... jaja ~ También para los amantes de la física, pueden refrescarse en este tema, [La Fuerza de Lorentz].”
Después de esta florida anotación por parte de OD, les pondré la mía. Jajajajajajajaja la quiero mucho. Bueno, en inglés OD lo tradujo como “Lorentz Gun”, yo adapté pistola a “arma”, pero si creen que debo dejar pistola, háganmelo saber. Ahora, respecto al fundamento científico aquí les va: la inducción electromagnética ha sido estudiada por físicos como Faraday y Lenz; Lorentz fue un físico que postuló la ley de Lorentz. Lo que han leído en este capítulo, implica estas leyes, la inducción electromagnética estudiada por Faraday y la tercera ley de Newton.
El conductor es el cobre, chicos.
[7] Boom Sonico: Lean sobre él, Esto es muy interesante.
[8] El cobre es un metal que tiene una excelente conductividad. Al contacto con el oxígeno, los metales reaccionan formando óxidos. ¿Por qué mencionan al vinagre? Bueno, el vinagre es ácido acético. Los ácidos tienen la capacidad de romper los enlaces formados, disolviendo el óxido en él.

PARTE 5 (págs. 66-71)
Antes de darse cuenta, el cielo se había teñido de rojo. Sin embargo, Boruto todavía no podía igualar las caras de los dados ni una sola vez.
-¡La próxima vez, me aseguraré de que sea un éxito ‘ttebasa!
Boruto intenta disparar con ambas manos extendidas, sosteniendo los dados. Él moldea un poco de chakra. Ambos dados caen unas cuantas veces juntos, y luego se detienen. ¡Ambos tienen las tres caras hacia arriba!
-¡Lo hice!
Pero justo cuando Boruto iba a empezar a celebrar, los dados de repente giran una vez más. Lee uno.
Boruto grita de frustración, y se tira al suelo con ambas piernas estiradas frente a él. Se derrumba, sintiéndose decepcionado de sí mismo. Está muy molesto consigo mismo.
-Argh… ¡maldición!
En ese preciso momento, Mitsuki y Sarada probablemente todavía estaban practicando esa habilidad con el raiton. El electromagnético, como sea que se llame. Boruto se levanta energéticamente y agarra los dados. Los arroja con una mezcla de irritación y contundencia.
-Perdiste la paciencia, ¿eh?
Desde lo alto, oye una voz. Sorprendido, Boruto mira hacia arriba. ¡Es el mismo Sasuke!
Boruto intenta parecer duro con su tono de voz, pero luego, de repente, mira hacia otro lado. Boruto vislumbra el vasto cielo de la tarde sobre él y ve a un cuervo volando, como si estuviera planeando. Sasuke se sienta en un tocón de árbol y en lugar de mirar a Boruto, se queda observando fijamente al cielo.
-Boruto, ¿odias la ciencia?"
-¿Qué te hace pensar que…?
-Por una que otra razón.
El cielo se ha teñido completamente de naranja, como si se estuviera en llamas. Hay una brisa fresca que sopla que hace sentir un poco de frío. Aun así, es una tarde tranquila. La hierba se sacude con el viento. Sus sombras ondean ligeramente.
-Bueno, no es como odio en particular, pero ...
Boruto da la impresión de sentirse un poco culpable, aun así, poco a poco comienza a hablar.
-¿Cómo debo decirlo? Cosas como el óxido negro de larga duración, o cosas como el arma de Lorentz ... Se trata de la confianza en la ciencia. No parece ser una cuestión Ninja en absoluto. Lo que quiero decir, es que es un poco lamentable ".
-Así que así es como te sientes.
-Sí, quiero decir... por supuesto... no me gusta la ciencia 'ttebasa
Es por eso por lo que Boruto se mostró bastante desalentado cuando vio a Sasuke usar una técnica que tenía principios científicos como base.
La luz del atardecer se asoma a través de las nubes y envuelve sus sombras. Una suave brisa pasa mientras las nubes continúan flotando lentamente. Sasuke continúa hablando mientras observa cómo algunas aves regresan a su nido.
-Si entiendes la ciencia, serás aún más efectivo y capaz de usar ninjutsu. La ciencia y el ninjutsu no son contrarios entre sí: crecen y se derivan de las mismas cosas.
-Lo sé 'ttebasa.
Boruto baja la mirada hacie el suelo y frunce el ceño. Algunos pensamientos pasan por su mente, amargos recuerdos de los exámenes de Chuunin, cuando usó en secreto las herramientas científicas prohibidas para los ninjas. Por supuesto, su padre lo descubrió y fue descalificado como castigo. Pero además de esas razones, su corazón y su mente la rechaza por completo. Solo al escuchar acerca de la ciencia, esos recuerdos se refrescan en su mente.
-Boruto, eres un excelente ninja.
Sasuke dice suavemente.
-Has sido bendecido con una excelente educación; Además, tienes suficiente talento y fuerza de voluntad para vivir de la misma manera. Si el ninja que murió protegiendo la aldea te viera, creo que infaliblemente estaría orgullosos de ti.
-Ese no es el punto, ¿sabes?
Boruto, más alterado y miserable, replica a Sasuke:
-Nací en una era que ha estado completa y convenientemente llena de ciencia, así que no me subestimes. ¡Las próximas generaciones de ninjas también lo serán!, ¿Sabes?
-Eso no es lo que quise decir.
Dijo Sasuke con dureza.
-Paz y avances, estas son dos cosas con las que los shinobi que nacieron atrapados en tiempos turbulentos solo podían soñar. Durante mucho tiempo se las arreglaron diligente hasta que terminaron agotados.
Sasuke saca un kunai de su bolsillo del pecho. Es un kunai que ha sido protegido con óxido, tiene un color negro intenso que refleja la luz.
-Al recubrir el kunai con óxido, se le protege de la corrosión. Lancé un kunai desde el centro de dos corrientes eléctricas y un poder especial hizo que los kunai se aceleraran. Para adquirir ese conocimiento en sí, muchos de nuestros antecesores han observado varias cosas y las han analizado repetidamente. Y así, en cuanto a las herramientas científicas de ninja, así es como se acumula el conocimiento. Por supuesto, no fue apropiado utilizarlo para los exámenes de Chuunin, pero si lo usas inteligentemente en un combate real, probablemente se convertirá en un arma importante. No es un poder ordinario, sino uno que puede usarse para proteger a la aldea.
Las nubes siguieron su curso, y Sasuke y Boruto fueron envueltos por el atardecer una vez más. Boruto se quedó mirando fijamente el perfil de Sasuke. Por lo general, el cabello y la pupila de Sasuke eran de color negro, pero ahora, bajo el sol del atardecer, estaban teñidos de un color naranja.
-Gracias a las manos de muchas personas a través de mucho tiempo, hemos podido acumular una colección de conocimientos. En primera fila para esto, Boruto, está tu generación.
De repente, Sasuke miró en dirección de Boruto. Sus ojos se encontraron brevemente y Boruto rápidamente aparta sus ojos. Al ver su reacción, Sasuke suaviza su expresión facial.
-Ya que odias la ciencia, probablemente te cansaste de mi historia.
-Tengo que admitir, Sasuke-Occhan, que estoy sorprendido. ¡Hablas tan bien!
-No tan bien como lo hace tu padre.
Boruto lanzó una mirada a la parte superior de los arbustos, donde había tirado los dados hace un tiempo. Debido a que los cubos de azúcar se habían roto, ya había una fila de hormigas a su alrededor.
Quería estar a la altura de las expectativas de Sasuke. Ese sentimiento era dolorosamente fuerte. Esa fue la razón por la que estaba tan irritado consigo mismo: por no querer acostumbrarse a que le gustara la ciencia, sin importar qué.
-El sol se pondrá pronto. Volvamos al pueblo.
Sasuke se levantó y comenzó a caminar hacia el acantilado donde practicaban Sarada y Mitsuki. Boruto caminó silenciosamente detrás de él. El cielo ya había empezado a oscurecerse.

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2018.06.28 22:48 master_x_2k Enredo VI

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Enredo VI

“Ríndanse”, nos ordenó Armsmaster.
“No”, replicó Grue.
“Solo van a avergonzarse si prolongan esto.”
“Te superamos en número de cinco a tres, de ocho a tres si cuentas los perros”, respondió Grue. “Puedo ver a tu amigo Velocity al acecho allí.”
“¿Qué esperas lograr? Lo admito, fue inteligente controlar el campo de batalla, dictar cada enfrentamiento, así ocurría en tus términos, y usar nuestras propias armas contra nosotros... pero esas armas ya no funcionan. Ninguna de sus armas funciona,” Armsmaster volvió la cabeza para mirar hacia donde Miss Militia tenía a Regent a punta de pistola. “Lo que significa que puedes dejar de intentar usar tu poder sobre mí, Regent. Tengo una pequeña luz parpadeante en la esquina de mi interfaz visual diciéndome que estás intentando algo. He creado un escudo psíquico y empático para protegerme de ti y de Tattletale.”
Eché un vistazo a Tattletale. ¿Estaba psíquicamente protegido contra ella? ¿Cómo funcionaba eso?
Entonces recordé. Cuando nos enfrentamos a Glory Girl y Panacea, ¿no había dicho Tattletale que leía las mentes? Y ahora Armsmaster tenía mala información y pensaba que era inmune.
“No necesito leerte”, le dijo, “eres el único con escudos, por lo que tus compañeros de equipo y el personal de ERP no tienen ningún escudo psíquico, y puedo leerlos para obtener cualquier cosa que necesite. No eres el mejor inventor, pero como la mayoría de los artesanos, tienes una habilidad especial. La tuya simplemente es condensar e integrar tecnología. Solo funciona en tu presencia inmediata, pero aun así, puedes tener mucha más tecnología en un espacio del que debería poder caber... como tu Alabarda.”
Armsmaster frunció el ceño. “Estás mintiendo.”
Maldición. Ojalá pudiera haberle dicho que tenía un detector de mentiras incorporado en su casco. Pero no pude sin explicar que lo conocía.
Tattletale se lo tomó con calma, sonriendo, “Claro, mentía acerca de la parte de leer mentes. No sobre tu arma y poder. Veamos... para tratar con mi colega Grue, has convertido esa cosa en un elegante diapasón, un tenedor de afinar. ¿Percibiendo vibraciones en el aire, convirtiéndolas en imágenes con ese elegante casco tuyo?
Grue hizo crujir sus nudillos. Él había recibido el mensaje. La oscuridad no iba a hacer mucho. Armsmaster, por su parte, apretó su arma con más fuerza. Una amenaza tácita para Tattletale.
“Y el extremo trasero de ese palo tuyo está usando el cobre entre las baldosas del piso para ayudar a transmitir una carga eléctrica al área a tu alrededor para un lujoso atrapa moscas. ¿Lo preparaste antes de venir aquí esta noche sabiendo cómo estaba construido el piso?
Él no respondió.
“Supongo que no. Feliz coincidencia de que la configuración que preparaste funciona tan bien como aquí, entonces.”
De nuevo, sin respuesta. Ella sonrió un poco más. Ella continuó, “Puedes decir si estoy mintiendo, ¿eh? Eso es genial.”
El arma de Armsmaster se volvió para apuntar en su dirección general. Ella no retrocedió.
“Entonces sabrás que estoy diciendo la verdad cuando digo que tu equipo te odia a muerte. Saben que te importa más subir de puesto como el séptimo miembro más destacado del Protectorado que lo que te importan ellos o la ciudad.”
En el lapso de un segundo, la hoja de la alabarda se rompió en tres pedazos, se reconfiguró y disparó en estilo garfio a Tattletale. Los dientes se cerraron juntos, formando una bola suelta mientras volaba, golpeándola sólidamente en el estómago. Ella se desplomó en el suelo, con los brazos alrededor de su cintura.
La cabeza del arma se tambaleó y volvió a su lugar sobre el poste.
“Bastardo,” habló Grue.
“Aparentemente, según tu compañera de equipo,” respondió Armsmaster, aparentemente indiferente.
Reuní mis bichos, acercándolos cerca y arriba del Armsmaster en caso de que los necesitara para actuar rápidamente.
Armsmaster giró su cabeza en mi dirección, “¿Skitter? Tú, especialmente, no quieres irritarme más esta noche.”
La parte inferior de su Alabarda golpeó el suelo, y los bichos murieron. Eché un vistazo al suelo mientras lo hacía. Efectivamente, las baldosas anchas tenían pequeñas líneas de metal - ¿bronce? - dividiéndolas.
Hubo una oleada de acción donde estaban Regent y Miss Militia. Ella pareció soltar la ametralladora, y Regent aprovechó la oportunidad para alejarse. Él no dio un paso antes de que recuperara el equilibrio y cayera en una patada baja que barrió sus piernas debajo de él. La ametralladora se disolvió cuando estaba a medio camino del suelo, convirtiéndose en un brillo de energía verde oscura que retrocedió hasta su mano. Se volvió a materializar en un reluciente machete de acero. Regent detuvo sus forcejeos en el momento en que apoyó la punta del arma afilada contra el costado de su garganta.
Armsmaster lo observó todo sin mover un músculo. Incluso si no le importaban demasiado sus compañeros de equipo, al parecer confiaba en que Miss Militia se encargaría sola.
“Grue. Has demostrado que puedes desaparecer los efectos de tu poder,” dijo Armsmaster, “Hazlo ahora.”
“De alguna manera,” respondió Grue, “No veo una razón importante por la que deba escuchar.”
“Um, tengo una espada presionando contra mi cuello, hombre”, señaló Regent.
“...No veo una razón importante”, repitió Grue.
Regent soltó una pequeña risa, “Andate a la mierda.”
Armsmaster miró desapasionadamente el intercambio, luego habló, muy serio, “Míralo de esta manera. Si hay testigos, a Miss Militia le costará mucho convencer a la gente de que ella apuñaló a su amigo en la garganta en defensa propia.”
Echó un vistazo en dirección a su segunda al mando, y Miss Militia asintió con la cabeza en respuesta.
¿Lo haría? Probablemente no, sospeché. ¿Podíamos arriesgarnos? Esa era decisión de Grue.
Grue miró hacia donde estaba Regent. Después de un segundo, hizo que la oscuridad se desvaneciera. La gente en la multitud estaba mayormente acurrucada en el suelo, tratando de defenderse de las picaduras del enjambre. Los perros acechaban en los bordes de la habitación, y Perra estaba a montada sobre Angelica. Velocity, con su traje rojo con las rayas de carreras por ambos lados y dos rayas que se unen en una 'v' en su pecho, no estaba tan lejos de ella. Sospeché que habían estado luchando.
Encontré a Emma en la multitud. Su padre estaba acurrucado sobre sus dos hijas, como si pudiera protegerlas de cualquier peligro, y la madre de Emma la estaba abrazando por los hombros.
De alguna manera, eso realmente me molestó.
Armsmaster miró en mi dirección, “Y los bichos.”
A regañadientes, los alejé de la multitud. Coloqué los bichos voladores en las partes intactas del techo. Levanté la vista hacia los bichos y suspiré. Luego miré a Emma otra vez.
Realmente no era como quería que esto terminara. Yo arrestada, mi plan un fracaso, ¿Emma saliendo libre con una familia, amigos y sin mayores consecuencias por toda la mierda que había hecho?
“Señor”, hablé, tratando de parecer segura. ¿Reconocería Emma mi voz? “Déjeme revisar a Tattletale.”
“Puedes hacerlo una vez que te hayas rendido”, dijo. Cambió su postura para que su Alabarda apuntara en mi dirección general. Hice una mueca. No quería recibir el mismo tratamiento que Tattletale había recibido. ¿O no lo haría con la gente mirando?
Mis ojos se movieron en dirección a la multitud, a Tattletale, quien no parecía estar a punto de hablar. Todos los ojos estaban sobre la escena. ¿Por qué se había tomado el esfuerzo de conseguir una audiencia? ¿Podría usar eso? ¿Por qué estaba tan molesto cuando lo encontré en el ferry? ¿Qué había hecho Tattletale para enfatizarnos sobre Armsmaster?
Reputación.
“Necesito asegurarme de que no hizo ningún daño serio”, hablé, solo un indicio de acusación en mi voz.
“Ella está bien.”
“Quiero verificar eso por mí misma”, le dije, de pie. ¿Qué tan lejos puedo empujar esto? “Por favor, ella se estaba rindiendo y la golpeaste con tanta fuerza.”
“Estás mintiendo.”
“¡Un carajo!” Regent se unió, “Tattletale se acerca a ti, lista para ser esposada, ¡y tú la golpeaste tan fuerte que voló al otro lado de la habitación, maldito lunático!”
No me atreví a mirar a la multitud. Armsmaster era la persona a la que necesitábamos sacarle una reacción.
“Suficiente. Esto es una falsedad”, dijo Miss Militia, su voz levantada tal vez un poco para llegar al resto de la habitación.
“¿¡Por qué crees que somos tan reacios a rendirnos, si ese es el trato que vamos a recibir!?” Regent gritó: “¡No es como si no estuviéramos totalmente jodidos!” Miss Militia movió el machete para recordarle que estaba allí.
Armsmaster volvió la cabeza hacia mí. Esta fue mi gran apuesta. ¿Cómo respondería? Si él me revelara como traidora dentro de los Undersiders, ¿La gente lo creería? ¿Mi equipo lo creería? ¿O solo dañaría su credibilidad? Él no sabía que Tattletale podría decir que era verdad.
“Miss Militia tiene una espada en la garganta de mi compañero de equipo”, Grue rompió el silencio, “creo que es bastante claro que no se están conteniendo.”
Armsmaster se volvió hacia su compañero de equipo, “Quizás un arma menos letal sería más apropiada.”
Las cejas de Miss Militia se entrelazaron preocupadas, “¿Señor?”
“Ahora.” No dejó lugar para discusiones. Luego, para asegurarse de que todavía tenían el control de la situación, recurrió a su rehén más cercano.
Yo.
Estaba boca arriba y no podía retroceder lo suficientemente rápido como para escapar, especialmente cuando tuve que soltar los brazos de las correas que sostenían el tanque de espuma de contención en mi espalda. Apuntó con la cabeza de su arma hacia mí mientras caminaba en mi dirección, la amenaza de disparar sirviendo para mantenerme bajo control. Miré a Grue, pero él estaba congelado, dos de sus compañeros de equipo a merced de los mayores héroes de la ciudad. Tattletale estaba luchando por ponerse de pie, pero no pudo lograr mucho.
Encima de Regent, la espada brilló y se convirtió en esa energía negra y verde. En ese momento, Regent golpeó, colocando sus rodillas contra su pecho, luego pateando hacia arriba y hacia un lado para dale con dos talones a la parte superior de la barriga de Miss Militia. Un segundo después, él empujó ambas manos en dirección de su clavícula.
La energía negro verdosa de su poder continuó formándose alrededor de ella sin solidificarse cuando el contenido de su estómago comenzó a salir violentamente de su boca, salpicando en el pañuelo de la bandera que cubría la mitad inferior de su rostro y desbordándose en el piso. Regent tuvo que rodar hacia un lado para evitar ser bañado en vómito.
Aproveché la distracción y traje todos los bichos de la habitación desde el techo, enviando una gran mayoría de ellos hacia Armsmaster. Se limpió la cara para quitarlos, luego levantó su arma. Agarré el mástil con ambas manos antes de que pudiera golpear el suelo, y me tiré a través del piso para ubicar mi cuerpo entre el poste y el suelo.
La descarga eléctrica no se sintió como pensé que lo haría. Cuando la punta de la Alabarda hizo contacto con mi cuerpo, fue como si alguien hubiera arrojado un puñado de serpientes vivas sobre mi pecho y estuvieran retorciéndose en su lugar allí, un único zarcillo corriendo por la piel de mi brazo derecho y sobre mis dedos . No dolió mucho en absoluto.
Y los bichos alrededor de Armsmaster no murieron. Muy pocos de los que están sobre mí perecieron incluso.
Sabía que la seda de araña era aislante hasta cierto punto. Estaba realmente contenta de que fuera lo suficientemente aislante. De verdad, realmente contenta de que mi interferencia fuera suficiente para evitar que la energía atravesara el área y eliminara a los bichos del aire.
“Hm”, cerniéndose sobre mí, Armsmaster hizo un ruido de desaprobación, “No fue inteligente.”
“¡Perra! ¡Perros!” Grité, “¡Grue! ¡Sombréame!”
De todos los tiempos para caer en la gramática de los hombres de las cavernas. Aún así, él nos ahogó a mí y a Armsmaster en la oscuridad.
Cuando Armsmaster logró arrancar la Alabarda de mis manos, tuve suficientes bichos sobre él para saber que estaba bajando la parte inferior de su alabarda contra el suelo, lejos de mí. Mis bichos no murieron, y continuaron asentándose en la piel expuesta de su cara inferior, gateando debajo de su visor. La carga o lo que fuera que estaba usando para dirigirla no conducía a través de la oscuridad.
Antes de que pudiera golpearme, me dirigí en la otra dirección. Permanecer cerca de Armsmaster no era una buena idea, ya que mi poder era el que funcionaba a distancia, y él era el combatiente a corta distancia. Sentí que se alejaba de mí, arrancando los bichos de su boca y su nariz, saliendo del lado opuesto de la nube de la oscuridad para golpear el suelo, matar el enjambre que le había puesto y luego volver su atención los perros que corrían hacia él.
No estaba a dos pasos fuera de la oscuridad cuando tuve a Velocity en mi cara.
Battery y Velocity eran ambos un tipo de velocistas, dándoles la capacidad de moverse a un ritmo ridículo. Aunque eran tipos muy diferentes de velocistas. Como yo lo entendía, de todas las cosas que había leído en línea y en las revistas y entrevistas, Battery podía cargarse y moverse a velocidades mejoradas durante períodos muy cortos de tiempo, algo así como el poder de Perra inflaba a sus perros, pero concentrado en unos breves momentos. Era un cambio fisiológico, que alteraba su biología y luego la devolvía a la normalidad antes de que fuera demasiado para su cuerpo. El propio acto de moverse a la velocidad que estos chicos podían manejar era un esfuerzo increíble en el cuerpo. Solo había uno o dos parahumanos en el planeta que podían manejar ese tipo de movimiento sin trucos ni limitaciones, y Battery y Velocity no estaban entre ellos.
Velocity, en contraste con Battery, se parecía más a Shadow Stalker. Cambiaba de estado, y aunque no tenía idea de qué significaba esto exactamente, si era que él pasaba parcialmente a otra dimensión o alteraba la forma en que el tiempo o la física funcionaban en relación con él mismo, sabía que eso lo hacía capaz de moverse muy rápido, sin necesidad de descansar como lo hacía Battery. Lo suficientemente rápido como para que mis avispas no pudieran aterrizar sobre él, y las que lo hicieron fueron despachadas antes de que pudieran comenzar a picar.
El inconveniente, sin embargo, era que mientras se movía así no golpeaba tan fuerte, probablemente por las mismas razones por las que no estaba destrozando sus huesos cuando sus pies impactaban contra el suelo diez veces por segundo, haciéndose trizas por fricción o por falta de oxígeno debido a la inhabilidad de respirar. Su velocidad viene con una capacidad reducida para afectar el mundo que lo rodea y verse afectado por él. No podía golpear tan fuerte, no podía sostener o mover cosas tan fácilmente. Una pérdida efectiva de fuerza proporcional a la velocidad con la que era capaz de moverse.
Así que, tan rápido como se movía, ser golpeada por él no era mucho peor que ser golpeada por un niño de ocho años.
El problema era que me estaba golpeando mucho. Sus percepciones también aumentaban, lo que significaba que tenía el lujo de lo que deben haber sido segundos en sus propios sentidos para ver mis reacciones, calcular el mejor lugar para pegar ese siguiente golpe o patada para desequilibrarme o infligir dolor. Era menos como estar en una pelea a puñetazos y más como ser atrapado en un vendaval que tenía toda la intención de atormentarme.
Velocity me obligaba a retroceder, tropezar y en general solo estaba trabajando para llevarme en una dirección: hacia una ventana abierta. O me obligaría a pasar y me dejaría colgando de la cornisa, impotente para evitar el arresto, o tendría que darme por vencida y dejarme caer al suelo, y en ese punto todo habría terminado. Una vez que esté abajo, él o bien continuaría la embestida hasta que otra capa pudiera acabar conmigo, o él apagaría su poder el tiempo suficiente para golpearme en la cabeza un par de veces con una silla o algo así.
Al otro lado de la habitación, Grue estaba trabajando con dos de los perros y Perra para mantener Armsmaster acorralado, mientras que uno de los perros y Regent mantenían a Miss Militia fuera de combate.
No podría ganar esto por mi cuenta.
“¡Grue!” Grité. Me golpeo en la boca tres veces antes de poder levantar un brazo para alejar a Velocity y volver a hablar: “¡Necesito cobertura!”
Él me dedicó una mirada y una explosión de su oscuridad. En un instante, estaba ciega y sorda, con solo mis bichos para guiarme.
Pero Velocity se ralentizó, y tenía mis sospechas de que no era solo el hecho de que tenía que usar sus manos para encontrarme antes de golpear. Grue había dicho que los poderes de Shadow Stalker eran de alguna manera menos efectivos en su oscuridad. ¿Podría eso aplicarse a Velocity también? ¿O era solo la resistencia extra del poder de Grue contra el aire normal, combinado con la baja resistencia de Velocity?
Mis bichos ahora se estaban posando con éxito en él, curiosamente me daban una mejor idea de sus movimientos que mis ojos, y les estaba ordenando que no picaran ni mordieran, por lo que no sería fácil encontrarlos. Comenzaron a agruparse en él, y de alguna manera sentí que eso lo estaba frenando aún más.
El ataque había sido suavizado, y no era ni la mitad de efectivo para mantenerme fuera de balance ahora. No podía ver mi postura de manera efectiva para conocer los lugares óptimos para atacar, así que pude poner mis pies firmemente en el suelo. Golpeé dos veces con mis puños, pero mis golpes no tuvieron impacto. Algo que tenía que ver con su poder, sospechaba, así como su habilidad para moverse lo suficientemente rápido como para soportar cualquier golpe que sintiera.
Así que agarré un arma a la que no podía reaccionar, mi spray de pimienta, y le di un chorro en la cara. Entonces instruí a los bichos que había juntado sobre él que mordieran y picaran.
El efecto fue inmediato y dramático. Nunca has visto a alguien sacudirse como loco hasta que lo ves en un velocista. Cayó al suelo, se levantó, cayó sobre una silla, y luego subió un segundo después, arremetiendo contra una mesa, palmeándola ciegamente con la esperanza de encontrar algo con lo que lavar sus ojos. Lo sentí frenar dramáticamente, aumentando su propia fuerza lo suficiente como para permitirse comprobar las tazas y jarras.
Tenía bichos en la mesa que estaba buscando, y el único líquido que había era vino. Anticipando que continuaría buscando algo de alivio, me acerqué a la mesa más cercana.
Efectivamente, se lanzó a la misma mesa y comenzó a buscar. Di un largo paso hacia mi izquierda, me estiré a mi espalda y agarré con ambas manos el mango de espuma de mi bastón extensible. Como un palo de golf, lo moví hacia arriba y entre sus piernas.
Mi razón era que necesitaba obstaculizar su movilidad, pero no quería causar ninguna lesión permanente, lo cual era una posibilidad si lo golpeaba en la rodilla o la columna vertebral. Además, el Protectorado tenía diseñadores de vestuario de primera categoría, ¿y qué superhéroe masculino con un traje caro saldría sin protección en la ingle? ¿Cierto?
A menos que, la idea cruzó por mi mente cuando Velocity se desplomó, había descartado la protección para una mayor movilidad y para reducir la fricción.
Encontraría alguna manera de compensarlo, después de todo esto hubiera terminado.
Tiró débilmente de mi muñeca mientras yo juntaba su brazo izquierdo y su pierna derecha, y los apretaba con un doble juego de esposas de plástico. Luego esposé su brazo derecho a la mesa frente a él. Velocity estaba fuera de acción, a efectos prácticos.
Aunque cada impulso me decía que debía salir de la oscuridad y echar un vistazo a lo que estaba pasando, me quedé quieta, agachada y sintiendo con mis bichos. Con sus piernas y cuerpos sirviendo como miles y miles de pequeños dedos que podría usar para sentir mi entorno, tuve una idea de la situación.
Desde que le hizo lo que fuera que le hizo a Miss Militia, Regent había empezado a vigilarla encima de ella. Él tenía una mano extendida en su dirección mientras ella luchaba en el suelo, agitada ahora, con sus extremidades temblando. Tattletale estaba con él, con una mano aún apretada contra su estómago, pero ella estaba de pie, mirando a la multitud por cualquiera que pudiera intervenir para rescatar a Miss Militia.
Lo cual solo dejó a Armsmaster. Excepto que ‘solo’ no era la palabra correcta. Perra, sus tres perros y Grue habían rodeado a Armsmaster, e incluso con eso, tuve la impresión de que él tenía el control de la situación.
Había vuelto a formar la cabeza de su Alabarda en una bola suelta y tenía la cadena que usaba para el gancho extendida parcialmente para que pudiera servir como un mayal. Había un impasse mientras mis compañeros de equipo permanecieran donde estaban, manteniéndose espaciados, fuera del alcance del arma. Armsmaster, por su parte, estaba de pie en una postura de pelea suelta, sosteniendo la larga vara de su Alabarda mientras balanceaba la cabeza del mayal en una figura de ocho relajada.
Brutus gruñó a su presa, moviéndose medio paso demasiado cerca, y Armstrong aprovechó la oportunidad. La cadena se extendió con un leve zumbido y el mayal se movió con sorprendente rapidez para colisionar con el hombro de Brutus. Por la reacción de Brutus, pensé que acababa de ser golpeado por una bola de demolición. O Armsmaster era mucho más fuerte de lo que parecía, o había algo en su arma que le estaba dando un empujón extra. Dado que él era un artesano, podría haber sido cualquier cosa.
Armsmaster no se detuvo al derrotar a Brutus. Cuando terminó de darle a la pelota el impulso necesario, Armsmaster revirtió su agarre y se lanzó hacia Grue, balanceando la parte inferior de su arma como un bate de béisbol. Grue evitó el golpe dando un paso atrás y agachándose, pero no pudo recuperarse lo suficientemente rápido para evitar el siguiente movimiento. Armsmaster siguió avanzando, sin detenerse cuando tomó el extremo del palo con sus dos manos y golpeó con fuerza la sección media de la barra contra el pecho de Grue. Grue golpeó el suelo con fuerza suficiente que casi rebota, y fue empujado con fuerza hacia el suelo por segunda vez cuando Armsmaster bajó el extremo del poste contra su estómago.
Sin pensarlo, salí de la oscuridad y luego me detuve. ¿Qué ayuda podría ofrecer interfiriendo?
Perra silbó para que un perro atacara, pero Armsmaster ya estaba reaccionando, tirando de su codo contra la cadena para controlar el movimiento de la cabeza del mayal. Dejó caer la barra y agarró la cadena para tirar de la bola hacia sí mismo, la atrapó con la mano libre y giró en un círculo cerrado para preservar el impulso del vuelo de la cabeza del mayal, y lo estrelló con fuerza contra la oreja de Angelica. Perra tuvo que dar saltos hacia atrás mientras Angelica se desplomaba en el suelo donde había estado parada.
Sin mirar hacia abajo, Armsmaster colocó una bota blindada debajo del palo mientras rebotaba contra el suelo, luego la pateó hacia arriba hasta el nivel del pecho. Tomó su arma con una mano y recogió la cadena. La cabeza del mayal volvió a su forma de cuchilla cuando se volvió a conectar con la parte superior del palo.
Dos perros y Grue abajo, y lo había hecho parecer fácil.
Me di cuenta lo que ponía a Armsmaster un paso por encima de otros artesanos, por encima de otras personas con la capacidad de inventar y realizar ciencia loca, y no era la loca cantidad de entrenamiento al que probablemente se había sometido. Los Artesanos tendían a tener una habilidad especial, una cualidad especial específica para su trabajo. De acuerdo con Tattletale, la habilidad de Armsmaster le permite combinar la tecnología y aun así hacer que funcione. Otros artesanos estaban limitados en cuanto a lo que podían cargar y tener acceso en cualquier momento dado, ¿pero Armsmaster? Tenía una solución para cada problema en el que había podido pensar, sin tener que preocuparse por la logística del espacio, el peso de su hardware y la capacidad en su cinturón de herramientas, o lo que sea. Y con todo eso, su equipo principal, su armadura y Alabarda, todavía eran devastadores y completamente confiables por derecho propio.
Mientras Armsmaster le daba la espalda, vi a Tattletale dar un paso a un lado, disimuladamente.
Judas se lanzó, y en el mismo momento en que Armsmaster reaccionó, Tattletale hizo un movimiento hacia la multitud, sacando su arma.
Miré hacia Armsmaster, y mi visión de él estaba bloqueada cuando Judas se desplomó en el suelo entre nosotros. A través de mis bichos, sentí que extendía su arma hacia Tattletale, sentí el retroceso cuando la cabeza se disparó. El gancho agarró el brazo con la pistola con fuerza suficiente como para arruinar su puntería, y los dientes del gancho se cerraron alrededor de su brazo.
Recogió la cadena al mismo tiempo que la empujo hacia él, y al hacerlo, arrojó a Tattletale por el suelo. Los dientes soltaron justo a tiempo para enviarla a toda velocidad a una de las endebles mesas de cóctel. Armsmaster tiró del mástil de su arma para controlar el vuelo del gancho mientras se recogía, golpeando la pistola de Tattletale y haciéndola pedazos.
“Sin rehenes”, dijo, “sin armas.”
Grue comenzó a pararse, cayó y luego logró mantenerse en pie con éxito en su segundo intento. Los tres perros que Armsmaster había derribado estaban tardando más en ponerse en pie. Angelica negó violentamente con la cabeza, dos veces, hizo una pausa, y luego lo hizo de nuevo.
Armsmaster miró a Perra, luego golpeó el mástil de su arma contra la palma de su guante blindado.
“Rachel Lindt, alias: Hellhound.”
“Armsmaster, alias: cara de verga”, Perra replicó.
“Si esto sigue adelante, no puedo prometer que esos animales tuyos no sufrirán daños permanentes.”
Pude ver que sus ojos se movían detrás de los agujeros de su máscara mientras echaba una mirada de lado a su izquierda para mirar a Brutus, luego a su derecha, a Angelica. Luego se encontró con su mirada, “Si los lastimas de forma permanente, te encontraremos y te haremos algo diez veces peor. Créeme, viejo, conocen su olor, podemos rastrearlo.”
Una vez más, el poste golpeó contra su guante con un sonido de metal contra metal.
Su tono fue moderado cuando le preguntó: “¿Para qué arriesgarse? Ya has perdido. Tuvimos suficientes grabaciones de tus perros que pude armar una simulación de sus patrones de lucha. Sé cómo atacan, cómo reaccionan. Sé cómo piensas en una pelea, las órdenes que das y cuándo. Todo eso está conectado a mi traje, en mi interfaz visual. Sé lo que tú y tus bestias van a hacer antes de que te hayas decidido. Ninguno de ustedes va a salir caminando.”
“No somos solo nosotros y los perros”, dijo Perra.
“¿Tus amigos? Puede que no tenga una simulación preparada para él, pero soy mejor que tu líder, Grue. Más fuerte, mejor blindado, mejor equipado, mejor entrenado. Si su amigo Regent desvía su atención de Miss Militia por más de veinte segundos, ella disparará contra uno o todos ustedes, no es que él pueda hacerme nada si lo intentara. ¿Tattletale? Inconsciente. ¿Skitter? No es una amenaza.”
¿Que estaba haciendo? ¿Por qué estaba tan concentrado en hacer que Perra admitiera que se había terminado?
Reputación, una vez más. Necesitaba salvar esta situación, y la forma más segura de hacerlo, para recuperar sus pérdidas y salir bien parado, sería hacer que el más malo, el más duro y el más notorio de nosotros nos pongamos de rodillas y concedamos la derrota.
Sin embargo, realmente no conocía a Perra.
Ella se sacó su máscara de perro de plástico barata y la tiró a un lado. En realidad, era solo una formalidad, ya que su rostro e identidad eran de conocimiento público. Su sonrisa, al extenderse por su rostro, no era la más atractiva. Demasiados dientes visibles.
“Lung la subestimó también”, le dijo, mirándome.
Armsmaster se volvió para mirar, también.
¿En serio? Quiero decir ¿en serio, perra? ¿Me pasas la pelota a mí? No tenía un plan. No había mucho que pudiera hacer aquí.
“¿Velocity?”, Me preguntó Armsmaster, casual.
Me encogí de hombros, imitando su tono informal, cuando era lo último que me nacía, “Fuera de combate.”
“Hm. Creo-”
Mientras hablaba, miré a Grue y sacudí la cabeza en dirección a Armsmaster. Armsmaster no era un despistado, y tomó mi señal como razón para caer en una postura de lucha. Sin embargo, no había nada contra lo que realmente pudiera defenderse, mientras Grue nos envolvía a los dos en la oscuridad por segunda vez.
La peor posibilidad, que Armsmaster dijera a los Undersiders lo que estaba planeando, estaba controlada por el momento. Dudaba que Armsmaster siguiera hablando mientras estaba bajo los efectos del poder de Grue.
Lo cual me dejó el problema de encargarme del tipo. Pude sentir los bichos que tenía sobre él moviéndose, mientras atravesaba la oscuridad, hacia mí. Por lo menos, si pudiera alejarlo de los demás, podría comprarles tiempo.
Corrí hacia la puerta de vidrio que conducía a uno de los patios exteriores. Miré por encima de mi hombro, y efectivamente, vi a Armsmaster emergiendo de la nube de aceitosa sombra. Giró sobre sus talones para balancear su mayal contra Judas, derribando al perro cuando salió justo detrás de él, luego giró para mirarme de nuevo. Cuando salí, la cadena se recogió, llevando la cabeza del mayal de vuelta a la parte superior del arma. Él se detuvo.
¿Por qué? Solo había una razón por la que se quedaría atrás y vacilando así, en lugar de acortar la distancia para tenerme a su alcance.
Adiviné. Sabiendo que el ataque vendría más rápido de lo que esperaba, por lo que le había pasado a Tattletale en las dos ocasiones, me tiré al piso del patio.
La bola salió volando del extremo de su arma, pero mi intento de esquivar no sirvió de nada. Azotó la cadena para cambiar la trayectoria de la esfera, y al mismo tiempo la abrió en su forma de gancho enorme. La cosa me golpeó en el costado, con las garras pasando sobre mis hombros y debajo de mis axilas. Gruñí con el impacto, y cuando traté de ponerme de pie, casi me deslicé sobre el excedente de cadena que se enroscaba a mi alrededor en la estela del gancho. Sentí la garra apretarse alrededor de mi pecho.
En el otro extremo del patio, Armsmaster plantó sus pies y levantó su arma para comenzar a empujarme hacia adentro.
No no no no no.
No iba a caer así.
No con la puta Emma Barnes y su malnacido papá abogado entre la multitud.
Empecé a juntar mis bichos desde adentro, pero me detuve. No sirve de nada traerlos aquí, cuando Armsmaster podría asesinar a la mitad del enjambre con ese destructor de bichos que había puesto en su alabarda. Puse a mis bichos en posición en el interior.
Todavía temblorosa por el golpe, agradecida por la armadura que había incorporado a mi traje, me las arreglé para agarrar el exceso de cadena debajo de mí y enrollarla alrededor de la barandilla del patio detrás de mí. Si Armsmaster quería atraparme, tendría que venir por mí, maldita sea. No iba a hacerle esto fácil.
La cadena se tensó, y Armsmaster tiró dos veces antes de decidir que sería menos problemático acercarse que aumentar el daño a la propiedad. Él me cerró la distancia a pie, deteniéndose solo para liberar su cadena de la barandilla del patio. Recogió su cadena acercarme el metro restante hacia él.
“Skitter. Pensé que te rendirías más rápido.”
Nadie más estaba al alcance del oído. “Sin importar de qué lado esté, no quiero ir a la cárcel exactamente. Mira, mi oferta está en pie. Casi tengo el último detalle que necesito de estos muchachos.”
“Algo que dijiste que tendrías hace semanas”, respondió.
“No hay otra manera de que vayas a salvar esto, Armsmaster,” me paré tan derecho como pude con el gancho de agarre a mi alrededor. La maldita cosa era pesada. Tattletale había hecho su mejor esfuerzo, incluso había quedado inconsciente, para decirnos qué tan importante era el status para Armsmaster. Necesitaba usar eso. “La única forma en que no te verás incompetente es si puedes decir que solo escapé porque me dejaste. Que todo esto pasó esta noche porque lo permitiste. Porque dejarme salir con esto significaba que podía obtener información sobre quién está empleando a los Undersiders, de dónde provienen los fondos, el equipo y la información. Luego haces limpieza y son dos equipos de supervillanos arrestados en el lapso de una semana. Dime que eso no suena bien.”
Armsmaster lo consideró por un momento.
“No”, me respondió.
“¿No?”
“No esperes nada más que un arresto rápido para ti y tus acompañantes por tus payasadas esta noche”, negó con la cabeza, “Un pájaro en mano, después de todo...”
Me dio un pequeño apretón, como para dejar en claro quién era el pájaro.
Tomé una respiración profunda, “Tenías razón, Armsmaster.”
“Por supuesto”, habló, ausente, empujándome contra la barandilla con una mano. Su gancho de agarre me liberó, reconfigurándose en lo que sospechaba que era la misma configuración que había fijado a Lung en el suelo con barras de acero inoxidable, en mi primer día en traje. Tenía la forma de un rectángulo y había dos bandas de metal en forma de "U" con electricidad formando arcos a su alrededor, las puntas de cada "U" brillaban lo suficientemente calientes como para derretirse contra cualquier superficie.
“Esto terminó desde el momento en que entramos a la habitación”, terminé.
Cerca de setecientos avispones explotaron debajo de mis paneles de armadura, todos se aferraron a él, mordiéndolo y picandolo implacablemente, fluyendo debajo de su visor, dentro de su casco, su nariz, su boca y sus orejas. Algunos incluso se arrastraron por debajo de su cuello, a sus hombros y su pecho.
Me arrojé al final de su Alabarda, abrazando mi cuerpo a su alrededor. Con una mano nos levantó a mí y a la Alabarda, y nos golpeó contra el suelo. De nuevo, sentí esos zarcillos de electricidad corriendo sobre mí, además del dolor de tener mi estómago atrapado entre el poste y el suelo. Estaba muy agradecida, la segunda vez esta noche, por los paneles de armadura que había implementado en mi diseño de vestuario.
Repitió el proceso, levantándome a un metro del suelo, luego golpeando con la barra y yo de nuevo. Después de la segunda vez, tuve que luchar para colocarme debajo del poste de nuevo en previsión de un tercer golpe, sabiendo que aguantaría el ataque de avispones por más tiempo de lo que yo resistiría este abuso.
El rescate no pudo haber llegado un segundo después.
Perra, una Tattletale inconsciente y Brutus fueron los primeros en llegar al borde del patio. Brutus chocó contra Armsmaster al pasar, golpeándolo fuera de equilibrio y dándome la oportunidad que necesitaba para levantarme y sacar la alabarda de sus manos. La sostuve en mis manos, y él estaba demasiado distraído por las avispas que se apiñaban sobre él para darse cuenta.
Lancé la alabarda por el borde del patio y corrí hacia la puerta que conducía al interior. Cogí la mano de Grue mientras él y Judas saltaban, para poder levantarme detrás de él.
Cuando saltamos desde el borde del patio, miré detrás de nosotros y vimos a Angelica y Regent siguiéndonos. Grue estaba desvaneciendo su oscuridad, para hacer que el desastre que habíamos creado fuera aún más claro para aquellos de nuestra audiencia que aún no habían logrado huir. Nuestro objetivo era humillar, después de todo.
Por la misma razón, tal vez como un poco rencoroso “andate a la mierda” a Armstrom, que había hecho todo esto mucho más difícil de lo que tenía que ser, dejé a mis bichos donde estaban, organizados en la pared a la derecha del patio y el piso frente a él. La mitad estaba reunida en forma de dos grandes flechas que apuntaban a la puerta del patio, una en el piso y otra en la pared, mientras que la otra mitad estaba ordenada en letras en negrita que deletreaban “VAMONOS.”
Envolví mis brazos alrededor de Grue, sosteniéndolo con fuerza tanto anticipándome a nuestro aterrizaje en un tejado cercano como un abrazo de despedida.
Había muchas posibilidades de que este fuera mi último trabajo como parte de los Undersiders.

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2018.05.28 10:20 turistaunmillon Sexo y empatía. Las bases éticas del follar.

Por Beatriz Gimeno
Domingo, 27/05/2018 03:09 PM
Introducir la empatía en cualquier relación quiere decir preocuparse por el otro o la otra, por su bienestar, y nada de esto está reñido con ningún tipo de sexo (excepto el machista)
📷A raíz de lo ocurrido con la sentencia de La Manada, en los días (ya semanas) siguientes, hemos hablado y escrito de muchas cosas relacionadas con el feminismo y no estrictamente con la sentencia en sí, que también. Digamos que la sentencia, como antes el 8M, está sirviendo para levantar muchas alfombras y levantarlas incluso de sitios donde hacía años que nadie se ocupaba de barrer. Esta sentencia ha provocado indignación porque antes estuvo el movimiento #MeToo y porque una gran parte de la revuelta feminista de los últimos tiempos tiene que ver con la violencia sexual, es una revuelta contra las violaciones y el acoso, contra la sexualidad machista, en definitiva. Así que por fin se nos presenta la oportunidad al feminismo de hablar más de sexo. Porque el sexo es el elefante blanco que está en una habitación y nadie parece ver. Y no se trata sólo de denunciar, castigar o perseguir, no se trata de aumentar las penas, sino de reflexionar acerca de qué es esa "cosa escandalosa" (parafraseando a Donna Haraway y refiriéndola aquí a la sexualidad patriarcal) y qué relación tiene con la desigualdad social, con las relaciones de género, con el poder, con la política. Es hora de volver a pensar la sexualidad como una construcción política que incide en las relaciones sociales de manera fundamental.
¿Entendemos lo mismo por "sexo"?
Al fin y al cabo parece que hay una discordancia muy evidente cuando un juez ve jolgorio donde otros jueces vieron dolor extremo; cuando los violadores y todos sus palmeros están convencidos de que hubo sexo y cuando las mujeres sabemos que allí hubo una violación. Es evidente que la discordancia sobre lo que entendemos por sexo alcanza incluso al interior del feminismo. De hecho, algunos de los asuntos más polémicos dentro de éste, como la prostitución o la pornografía, tienen que ver con el sexo, con lo que entendemos por sexo y también con lo que entendemos, en definitiva, por sexo ético. En realidad, nadie dentro del feminismo niega que el sexo es un lugar en el que se dilucidan relaciones de poder socialmente construidas. Esta consideración no es nueva, el feminismo de la Segunda Ola, al fin y al cabo, nació como una teoría radical de la sexualidad pero hacía mucho que la sexualidad patriarcal no se ponía en el punto de mira de la mayoría del feminismo como ahora ha ocurrido. Y surgen preguntas necesarias: ¿Cómo influye la construcción sexual masculina y patriarcal en la realidad, en las relaciones entre hombres y mujeres? ¿Qué relación guarda dicha sexualidad con la construcción de la subjetividad masculina? ¿Podemos deconstruir la sexualidad masculina hegemónica? ¿Es necesario follar de otra manera para ser más iguales? ¿Hay una manera justa de follar? ¿Hay una manera ética o la ética no tiene nada que ver con follar?
NADIE DENTRO DEL FEMINISMO NIEGA QUE EL SEXO ES UN LUGAR EN EL QUE SE DILUCIDAN RELACIONES DE PODER SOCIALMENTE CONSTRUIDA
Cualquier cosa que tenga que ver con la sexualidad requeriría de un libro extenso, pero de manera concisa pienso que no podemos renunciar a tener criterios éticos con respecto a cualquier acto en el que intervenga la voluntad porque somos seres morales; y quizá en el sexo menos que en muchos otros porque la sexualidad es un pilar de nuestra subjetividad, y también porque implica una relación con otro/a(s) persona(s). Sabemos también (y eso no lo niega casi nadie) que la sexualidad patriarcal está muy relacionada con el dominio (la conquista) y no tanto con la reciprocidad o la igualdad. Digamos que la mayoría de la gente asume que hay una ética de mínimos que aplica en el sexo: el consentimiento. Pero en estos momentos han surgido voces feministas que piden que se vaya más allá y han problematizado la propia noción de consentimiento aplicado al sexo. Sin duda que el consentimiento significó un avance en su día teniendo en cuenta que hasta hace poco este era irrelevante y aún lo es en gran parte del mundo. Puede que a la hora de plasmarlo en los códigos debamos referirnos a él como concepto jurídico, pero sí pienso que, al menos desde el feminismo, podemos problematizarlo. Por una parte porque es evidentemente un factor de desigualdad que nos sitúa a hombres y mujeres en lugares diferentes, con subjetividades diferentes, deseos diferentes, modos de follar también distintos y supuestas diferentes necesidades. Somos las mujeres las únicas que consentimos, mientras que ellos desean y actúan; nos follan. Nosotras, así, nos situamos como objeto deseado y pasivo, mientras que ellos son el sujeto activo que, con suerte, pide el consentimiento para el acceso a nuestro cuerpo. El consentimiento, además, puede comprarse con dinero o con otro tipo de bienes, materiales o inmateriales; puede darse incluso a cambio de amor. Puede conseguirse de múltiples maneras pero siempre desde posiciones de poder diferentes: son ellos los que buscan conseguirlo, comprarlo, forzarlo y nosotras las que lo poseemos como un bien con el que negociar. Y alrededor de esta concepción del consentimiento se levanta una construcción inmensa de desigualdad material y simbólica: ellos desean, necesitan, follar; nosotras consentimos (o no) que nos follen.
SE DEBE EDUCAR A LOS HOMBRES DE MANERA QUE NINGUNO SE MUESTRE INDIFERENTE FRENTE AL MALESTAR SEXUAL DE UNA PAREJA, PARA QUE EL BIENESTAR SEXUAL DE LA OTRA(S) SEA TAN IMPORTANTE COMO EL SUYO PROPIO
Entonces, para que follar sea ético ¿basta con el consentimiento (y qué clase de consentimiento) o tenemos que ir más allá si queremos que la sexualidad y lo que lleva aparejado, promueva, refleje, posibilite, eduque en la igualdad entre hombres y mujeres y procure una distribución igualitaria de placeres y bienes simbólicos? ¿Qué tiene que ver todo eso con la empatía? ¿Es necesario follar con empatía para que sea un follar ético e igualitario o eso entorpece la idea que tenemos del sexo? Cuando una tuitera (@magdalenaProust) mezcló sexo y empatía se armó un lío tremendo. Follar con empatía es quitarle toda la gracia al sexo dijeron muchos y muchas. La pregunta entonces es ¿qué es follar con empatía? ¿Es necesario? ¿Es feminista? Creo que sí, que es necesario y que es necesariamente feminista. Y lo es porque la sexualidad masculina hegemónica, al menos en el plano del deseo, se construye, no sobre la cosificación de los cuerpos (que puede ser un elemento del deseo), sino sobre la deshumanización. Y a la hora de interpretar esta construcción sexual, a la sempiterna deshumanización patriarcal le tenemos que unir la ideología neoliberal que impone una interpretación de la relación sexual como algo absolutamente individual y sin consecuencias más allá de dicha relación; que ha borrado de nuestras cabezas la posibilidad de analizar estructuras materiales e ideológicas que construyen la realidad, también la sexual. Introducir la empatía en el follar (o en cualquier otra relación) quiere decir preocuparse por el otro o la otra, por su bienestar, quiere decir tener la capacidad para ponerse en su lugar, y nada de esto está reñido con ningún tipo de sexo (excepto el sexo machista): el sexo casual, el sexo con muchas o muchos, el sexo con desconocidas/os, el sexo fuerte, el sexo incluso voluntariamente cosificador… el sexo como sea, siempre que se sepa que ahí, al otro lado, hay un ser humano, una mujer, con su propio deseo y con el mismo derecho a que dicho deseo sea atendido y respetado. Creo que siempre es mejor no tratar a las personas como un medio que hacerlo, que las relaciones sexuales tienen siempre que incluir preocupación activa por la(s) otra(s) persona(s), por su bienestar, por su placer; que se debe educar a los hombres de manera que ninguno se muestre indiferente frente al malestar sexual de una pareja, para que aprendan a identificar este, para que el bienestar sexual de la otra(s) sea tan importante como el suyo propio. Las mujeres deben también aprender a expresar su deseo, sus malestares, sus preferencias al follar y los hombres tienen que aprender a escucharlas, respetarlas, percibirlas, tenerlas en cuenta… Por tanto, sí, empatía.
Gayle Rubin, con la que coincido en pocas cosas, define muy bien en qué marco deben moverse los encuentros sexuales para que puedan ser considerados éticos. Dice Rubin que los encuentros sexuales tienen que ser juzgados por la manera en la que las partes se tratan una a otra en el nivel de consideración mutua; por la presencia o ausencia de coerción y por la cantidad y calidad del placer que se dan. Esto es la empatía al follar, nada más y nada menos. No hay ética sin feminismo y el feminismo es también una ética. Así que creo que toca, sí, comenzar a exigir a los hombres comportamientos éticos también en el terreno de la sexualidad, lo que en definitiva no es más que asumir y contemplar la plena humanidad de aquella(s) con quien(es) se folla. Parece fácil, pero hay toda una construcción masculina del deseo, de la sexualidad, del follar, que impone lo contrario. Y eso es justo contra lo que se ha levantado el feminismo.
https://m.aporrea.org/actualidad/a263932.html
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2018.03.30 17:25 jopeu2 La Verdadera Vida de Jesus

La verdadera vida de Jesús
En algunos puntos de la historia de Jesús contada por la iglesia cristiana, se puede ver claramente la falta de veracidad de los hechos, como la idea de que Jesús nació de María, una virgen que no ha tenido relación carnal. Este es uno de los dogmas más rígidas de la Iglesia, pero no siempre fue un consenso entre los cristianos. Algunos textos apócrifos de los siglos II y III sugieren que Jesús es el fruto de una relación entre María y un soldado romano. La niña María tiene 12 años, cuando concibió a Jesús. En la tradición judía, una mujer que quedó embarazada en estas condiciones, sería condenado a muerte por lapidación. El viejo carpintero José, probablemente queriendo salvar a la chica, se casó con ella y escondió su embarazo hasta que nazca el bebé. Mi punto de vista de Jesús es muy diferente de lo que hablaban las religiones, y me estaba dando cuenta de que muchas personas deciden no ver la verdad, porque creen que lo que han aprendido o heredado es la verdad. No son capaces de ver el hombre de verdad quién era al que llaman de Jesús; y que probablemente ni se llamase así. Podemos decir que Jesús era un hombre del campo, profundamente espiritual y físicamente muy fuerte, ya que con sólo trece años, no tenía ni barba, sacó a los mercaderes del templo solo, un hombre tiene que infundir miedo al hacerlo así, y por lo tanto los rabinos que eran los sacerdotes y jueces, tratado de ejecutarlo como era la costumbre de la época. Para salvar a Jesús, a sus familiares y amigos lo pusieron en una caravana, que sin duda iría al centro comercial de la época, que era el Egipto. Mas Jesús se sintió atraído por el centro espiritual de la humanidad, la India. Con la ayuda de investigadores de la historio-grafía moderna admiten viajes de Jesús a Oriente. Acerca de esto, desde finales del siglo XIX se publicaron muchos libros sobre el tema y la iglesia trato de destruir y modificar para mantener la ignorancia del pueblo y así seguir usándolos. Levi H. Dowling, capellán en el Ejército versado en la medicina y la literatura sobre el tema en su libro, " El Evangelio Acuario de Jesús el Cristo ", publicado en 1908. Notovich y Dowling tienen exactamente la misma ruta para el camino de Jesús hacia el Este. Sólo este último describe los eventos en más detalle. Edgar Cayce (1877-1945), la única diferencia entre la pena señalar Cayce y los escritores citados es la duración del viaje. Pero la información no se detiene allí. En 1877, en Londres, se publicó la obra del periodista español, Andreas Faber- Kaiser, director de la revista española Mundo Desconocido, con el título " Jesús murió en Cachemira " (Jesús murió en Cachemira) y es una de las últimas contribuciones en sujeto. En numerosos documentos puestos a disposición Hassnain Faber- Kaiser jesus aparece con los nombres Yuzu Asaf o Issa, que son traducciones del nombre de Jesús en los idiomas locales. "La vida desconocida de Jesucristo", la periodista rusa Nikolaos Notovich, intrigado al mundo científico en 1894. Notovich fue un explorador ruso que, en el siglo pasado, llevó a un grupo de investigadores en los territorios del norte de la India, incluyendo Cachemira y Ladak, una región también conocida como Pequeño Tíbet. Una vez en Hemis, en Ladak, Notovich Lama se reunió con un estudioso de la vida de Issa (Jesús). La periodista rusa señaló que la información ha sido traducida por un Lama de documentos escritos en Pali. De los datos obtenidos Notovich describe los viajes de Jesús (llamado Issa) al este. Con trece años de edad, Issa, de Jerusalén, se une a los comerciantes y llega a la India para aprender las enseñanzas de los grandes Budas y realzar la palabra divina. Durante seis años enseñó las doctrinas sagradas en diversos lugares del país. Escapar de un intento de asesinato planeado por los sacerdotes brahmanes, que se rebelaron contra él, huye a Nepal y el Himalaya (Tibet) , donde permaneció seis años en los sermones religiosos. A su regreso hizo una estancia en Persia, donde los sacerdotes no lo aceptaron. A los 29 Issa vuelve a Judeía. La historia nos dice que unos 17 años más tarde, cuando Jesús tenía alrededor de 30 años, regresó a Galilea para llevar con su familia y amigos. Jesús comenzó a hablar a la multitud y atraer la atención de sus sermones, en una de ellas, "The Good Shepherd ", podemos ver: Todos los errores de traducción convenientes de la iglesia, se mantuvieron pero entre paréntesis mas al lado puse lo que sería la traducción correcta.
"De cierto, de cierto os soy la puerta (de la oveja) a Dios. (Todos los que vinieron antes que yo) los rabinos, ladrones son y salteadores; pero (las ovejas) no dan los oían . Yo soy la puerta, si alguno entra por mí, estará a (guardado) es Dios, entrar y salir, y la voluntad (pastos), la libertad de ir y venir. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir: yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Yo soy el (Buen Pastor) Verdadero Maestro. Dar la vida por (las ovejas) mis devotos. El mercenario, que no es (pastor) maestro (quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye. Entonces el lobo las arrebata y las dispersa y el que es asalariado huye, porque es asalariado, y no le importa con (la oveja) devotos. Yo soy el (Buen Pastor) verdadero amo y sé que mi (ovejas) mis devotos, y las mías me conocen. Como el Padre, yo doy mi vida por las ovejas. Tengo otras (ovejas) devotos, no en este sitio (si en la Cachemira), que promete una tierra fértil, también tengo que traer también, y oirán mi voz, y habrá un rebaño ( ) personas y un pastor. Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida por (hoja de vida) conducen a la luz. Nadie me la quita, por el contrario, yo doy de forma espontánea. Tengo autoridad para entregar y también para recuperar-la. Este mandamiento recibí de mi Padre "
Aquí Jesús habla a los pastores en el mismo idioma, que expresa "Todos los que vinieron antes de mí, " pero esto es un error de traducción. Él vino y nadie sabía quien era, cómo iban a saber quién es anterior a Jesús, Jesus fue claro: "Rabinos" ... De ello se sigue haciendo una llamada que él es el guía y la promesa de una tierra en la que tiene un montón . Pero no después de la muerte, pero sin en esta misma existencia. Se refería a Cachemira, y quiso llevarlos al desierto de esta tierra fértil en la India. Y podemos ver claramente, incluso en el error de traducción: "Todavía tengo otras ovejas que no son de este redil, referencia a otros discípulos que están en otro lugar. Jesús hizo discípulos en la India y llegó a buscar aquellos que querían seguirlo. Vino a " salvar" a liberar a su pueblo de la esclavitud y las mentiras predicadas por los rabinos, quienes consideraron que no es digno de Dios, de la sabiduría y de la trascendencia que había obtenido, y enseñar, guiarlos. Creo que no sólo en esta sino en todas las parábolas de Jesús, como la Biblia, los errores de traducción y los agregados son inmensas. Mirando con una mente clara y sin condiciones, no podemos dejar de notar que el poder de Poncio Pilato, fue muy aficionado a Jesús, que pensó que era una persona admirable.
Está claro que quien MANDABA en esta región era Poncio Pilato, y sabemos como serían las actitudes y reacciones de las autoridades actuales con respecto a ciertas acciones.
Así fue que cuando empezó a difundir la noticia acerca de Jesús, y lo que él expresó dio preocupación a los rabinos, ellos comenzaron a quejarse ante el poder de Poncio Pilato. Poncio Pilatos estaba dispuesto a investigar las denuncias, ordenando a sus soldados para llevar a Jesús a su presencia, que se hizo con prontitud. Poncio se encontró con Jesús y desde luego no encontró nada malo en el. Dado que las actitudes posteriores de Poncio Pilato mostró claramente que Jesús le encantó. Pero en esta frase "Dale al César lo que es del César ya Dios lo que es de Dios", no sé si realmente hubo invención de la curia, es lo, más probable que sea más un invento de la Iglesia Católica. Frente a esta conversación con Jesús, Pilato, incluso por curiosidad, habría ordenado a que observasen Jesús y lo mantuviesen informado. Por lo tanto Poncio Pilato estaba admirando y realmente le gustaba cada vez más. Mirando a su carácter, la abnegación, el amor, la fuerza y otros valores de esta figura única y guerrera quién era Jesús, Pilato fue conquistado en su corazón. Así como Jesús no estaba interesado en el oro ni riquezas, ni atacaba a Pilatos a Roma, Poncio no tenía nada en contra de él. Los que estaban contra Jesús, llenos de odio y quería su muerte, eran los rabinos lógicamente.
La crucifixión de Jesús
¿Por qué los rabinos no mataron directamente a Jesús? Seguramente conspirado para hacerlo! Pero tendrían entre otras cosas que responder a Poncio Pilato, quien ahora demostrará admiración por Jesús, lo que causó mas temor en los rabinos. Así fue que los rabinos constantemente trataron de forzar a Pilato a matar a Jesús. Para obligar eso, ya que Poncio se escondía en que no sabia quien era, insinuaron iniciar un motín, y eso era una cosa que Pilatos no quería, porque él tendría que dar explicaciones al César. César no lo entendería, un levantamiento de esta magnitud que se evitarían fácilmente al matar al extranjero. Hasta que por alguna razón no se puede escapar de la situación y detuvo a Jesús con la ayuda de Judas, quien según el evangelio de Judas solamente cumplió las ordenes de su maestre.
Poncio Pilato, ideó una forma de salvar a Jesús, y estaba plenamente convencido de que daría cierto, pero se equivoca, porque el no conocía los métodos de los rabinos para con su pueblo. Su solución fue eliminar de los rabinos la sentencia de muerte, y lo puso en las manos de las personas que escuchaban a Jesús. Estaba seguro de que todas aquellas personas que escucharon y apoyaron a Jesús lo salvarían, porque nunca elegirían a un ladrón criminal de la peor índole, elegido a dedo por Poncio Pilatos en contra de un ser como Jesús. Pero él no sabía los trucos de los rabinos, los rabinos amenazan con matar a cualquiera que levante la mano, que era la forma en aquel tiempo de votación, para salvar a Jesús. Y si es así ¿quién se animaría a levantar el brazo? Aquellos que gustan de Jesús ese día ni siquiera se acercaron, y el resultado ya es conocido. Estaba tan seguro Poncio, mas cual no fue el tamaño de su sorpresa! Su ira surgió al ser testigo de lo que para él era un absurdo inconcebible. Su enojo, ira incontrolable, trascendió el tiempo y demostró al mundo la verdad, que nos legó el gesto, se lavó las manos en público, culpando a las personas allí presentes por su cobardía, tal acontecimiento absurdo e indigno. El pensaba como salvar Jesús, mas no tubo opción y permitió crucificar a Jesús, pero no se conformó en la cabeza buscaba una salida para salvar Jesús. Y logró, Dios salva a los justos! Así es que Poncio Pilato está ahora mismo con Dios.
Poncio Pilato demostró públicamente su disgusto e indignación, pero buscaba en la cabeza un millar de pensamientos para encontrar una solución. Mismo porque él era dependiente de Roma, ¿como explicar una revuelta al Cesar? ¿Conoces alguna persona poderosa hoy en día que no quiere hacer su voluntad a todo custo? Especialmente si está disgustado y rebelado? Así Poncio vio como Jesús fue crucificado con algunos soldados romanos que sólo observaban para mantener el orden. De repente, la historia nos habla de un acto sin sentido, en violación de todas las posibles realidades, parece que un soldado romano sin razón, devoto de Zeus, donde las palabras de Jesús pueden parecer curiosas, pero nunca lo pondrían agresivo, empujón una lanza en el corazón de Jesús. ¿Por qué haría eso? Él no era una parte interesada, por lo que no podía tener la ira o el odio ¿cuál sería la razón para cometer esta acción? Lo que para muchos, erróneamente, fue un acto irracional de la crueldad, que para mí era simplemente el acto de un soldado obedeciendo órdenes superiores. Cuando la crucifixión se concreto, la mayoría de la gente se dispersó, incluyendo los rabinos que se fueran dejando allí con la orden de esperar allí hasta que confirmen la muerte de Jesús Poncio Pilato sabiendo eso lle ordena al soldado que lanzase Jesús cerca del corazón de leve, sin matar. Así fue que hiso parecer que Jesus estaba muerto. Una vez hecho esto, ordenó a los otros soldados que alejasen a los que estaban todavía allí, diciendo que el hombre estaba muerto. Todos vieron la punta de lanza en el corazón de Jesús, y que ya cumplen con el mandato de los rabinos de no salir de alli haste ver el muerto. Inmediatamente que Poncio Pilato dispersó a los pocos Judíos que estaban todavía allí, le ordena a los soldados bajar a Jesús de la cruz. Y Pilatos advertio a Jesús, diciéndole que lo salvara, pero que el debe desaparecer de allí."¡Jesús! Te voy a salvar, pero usted tiene que irse de aquí." Jesús, entonces, buscó a sus adeptos y se preparó para viajar a Cachemira. Los que se han ido con Jesús a Cachemira, eran su madre María, y las tribus perdidas de Israel. Sabemos que María acompañó a Jesús, ¿por qué es la tumba de María en Turquía. De acuerdo a la temporada y caravanas, Jesús iba por allí para llegar a la cachemira. Como también sabemos que nada desaparece en el aire, simplemente trasladan, las tribus perdidas de Israel, no se pierden. Jesús vivió en Cachemira, se casó, tuvo hijos, y aún hoy está su tumba. La tumba del hombre que era conocido como Jesucristo en la cruz salvó de la muerte por el gobernador romano Poncio Pilato. Así que Jesús sobrevivió a la crucifixión. Como las poblaciones de creencias que viven en la región Nagin Lake, cerca de Srinagar, capital de Cachemira, fue allí donde pasó sus últimos días. Casado y con hijos murió de viejo, dejando una descendencia que viven allí hasta hoy ... Como se dijo anteriormente, en 1877, se publicó la obra de Andreas Faber- Kaiser, titulado " Jesús murió en Cachemira. " El informante principal Faber- Kaiser fue profesor Hassnain, director del Departamento de Archivos, Bibliotecas y Monumentos del Gobierno de Cachemira, Director Honorario del Centro de Investigación de Estudios Budistas de Cachemira y secretario del Centro de Investigación Internacional para Estudios Indian Sharada Peetha. En primer lugar, algunas escuelas de pensamiento dicen que el Maestro estaba vivo cuando lo bajaron de la cruz, y fue sanado de las heridas. Una de las versiones derivadas de esta corriente de pensamiento se le dice en el Norte de la India, que dice que vivió hasta la vejez en Cachemira, llegando a casarse y tener hijos montañas. La ciudad de Srinagar, India en esta región, tiene uno de los descubrimientos arqueológicos más preciosos y controvertidos en el mundo. Al otro lado del cementerio musulmán en el centro de la ciudad es un edificio de planta rectangular aislado, que lleva una placa con la inscripción: Rauzabal (tumba de un profeta). En el interior, una placa de madera tallada, con la inscripción " Yuzu Asaf Tomb" indica que la cámara que contiene una lápida sencilla, reconocida como monumento sagrado. El texto proporciona algunos detalles sobre el misterioso ocupante de la tumba : "En el reinado de Raja Gopadatta (...) llegó un hombre llamado Yuzu Asaf Era un príncipe real y renunció a todos los derechos del mundo, convirtiéndose en la legislatura de estado días y noches orando a Dios y los largos períodos de meditación solitaria (... ). predicara la existencia de un solo Dios, hasta que la muerte lo alcanzó y murió". La tumba que alberga al santo Yuzu Asaf, Jesús mismo - que se extiende dentro de un modesto santuario en Srinagar. Oculto por un enrejado de decorados, está dispuesto en dirección este-oeste, lo que refuerza la hipótesis de que pertenece a un maestro o profeta de la tradición judía. Este santo, según la tradición local, no es otro que el propio Jesucristo. Y más. La afirmación de que Jesús murió en Cachemira edad se sustenta no sólo por los guardianes hereditarios de la tumba en Srinagar, pero por los seguidores (cientos de miles) de secta Ahmaddiya musulmán. Estos creyentes y varios académicos que simpatizan con su causa se reunieron colecciones de datos interesantes y fragmentos de información histórica de Irán, Afganistán, Pakistán y la India. Con este material, creen que pueden escribir el capítulo final de la vida de Cristo, completamente desconocido por los historiadores occidentales. Según la tradición persa, Yuzu Asaf fue persuadido por el monarca indio teniendo una mujer local, como siervo, y ella, además de la comodidad doméstica, dio a sus hijos. Sahibzada Basharat Saleem, poeta, político, editor de un periódico y un tutor legal de la tumba, afirma haber investigado su árbol genealógico y descubierto que descienden de Jesús, o más bien, Yuzu Asaf. Después de sus últimos actos descritos en el Nuevo Testamento, Jesús salió de Palestina de tomar el camino hacia el norte, a través de Damasco, de ir a la India, donde vagó predicar el monoteísmo y la piedad. En el este, tomó el nombre de Yuzu Asaf, que en persa significa líder de las heridas curadas. Y en su tumba está escrito :
"Aquí yace el Maestro de heridas curadas."
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2017.08.25 12:33 felixramon El síndrome de Estocolmo que sufre buena parte de la humanidad

Gabriela Amaya T rabajar para que otros se enriquezcan sin apenas contraprestaciones, incluso en situación de esclavitud, y hacerlo convencidos de que esto es lo normal y que ello nos hace dignos, es un indicador claro de sufrir Síndrome de Estocolmo
El Síndrome de Estocolmo es una enfermedad que sufren quienes se identifican con quienes les violentan, haciendo suya la causa de aquéllos que les causan el daño y prefiriendo no separarse de ellos cuando podrían hacerlo, al tiempo que se alejan de quienes pueden ayudarles.
El término Síndrome de Estocolmo fue acuñado en 1973 en Estocolmo (Suecia), cuando una de los rehenes durante un atraco a un banco, prefería quedarse al lado de su captor en lugar de ir con la policía. Hoy tal término se utiliza para casos de secuestros, maltrato de género, dentro de las empresas y en unos cuantos casos más.
Dicen los especialistas en el tema que se trata de un fenómeno patológico temporal. En el caso que hoy estudiaremos, desgraciadamente, se trata de un fenómeno que se mantiene a los largo de siglos y cuya raíz y síntomas se trasladan de generación en generación. Ahora bien, hoy estamos ante la posibilidad de curarnos de él, de liberarnos de la maldición bíblica, dadas las circunstancias socioeconómicas del momento histórico que nos ha tocado vivir.
Hablamos de un tipo de Síndrome de Estocolmo que viene sufriendo la Humanidad desde hace largos siglos y que, como en la mayor parte de las enfermedades mentales, no es reconocida por el enfermo. Nos referimos a la valoración que hacemos del empleo como el elemento o medio que nos permite vivir o sobrevivir, que nos da dignidad, que nos libera y que puede hacernos felices, con todas las consecuencias que ello conlleva.
Al hablar de empleo, nos referimos al trabajo remunerado. Y utilizaremos el término ‘empleo’ intencionadamente para diferenciarlo de trabajo, que abarca casi toda actividad del ser humano.
Y ¿Por qué hablamos de Síndrome de Estocolmo cuando hablamos del trabajo remunerado? Ésta es la cuestión que trataremos de explicar en este corto escrito.
Hemos hecho nuestro el discurso de quienes nos esclavizan
Imaginemos por un momento que podemos elevarnos en el espacio y observar nuestro planeta y sus costumbres. ¿Cómo explicamos que unas pocas personas acumulen riqueza y más riqueza y la gran mayoría trabaje voluntariamente para que esos pocos sigan acumulándola gracias a su esfuerzo? ¿Cómo es posible que la gran mayoría de la población asuma que esa riqueza, que es de todos –ya que corresponde a recursos naturales o a la acumulación histórica de miles de generaciones-, se haya convertido en propiedad de esos pocos?
Me dirán que millones de personas van contentas a su trabajo, que otros no tanto pero se ven obligados a hacerlo… Lo cierto es que es pregunta habitual, cuando dos individuos se conocen, “¿Tú qué eres?”, y el otro contesta “soy albañil, periodista, frutero, parado, jubilado…”. Asumimos que nuestra “esencia” viene dada por nuestra profesión. A tal punto ha llegado el valor del empleo.
Esto es un problema cuando menos. No solamente porque en esta sociedad desarrollar una profesión u otra te da poder en función del prestigio y los dineros a los que esté asociada, sino porque es aceptado por una gran mayoría que lo que dignifica al ser humano es el empleo, como apuntáramos más arriba. Claro, este discurso orquestado por quienes detentan el poder -después de habérselo usurpado al todo social- fue y sigue siendo necesario para que el sistema actual se mantenga.
Cómo hemos hecho nuestro el discurso de los poderosos
Para mantenerlo en el tiempo, ha sido necesario algo más que imponerlo por la fuerza, como quizás ocurrió en los primeros momentos de esta forma de relación entre los seres humanos.
Han sido necesarios elementos de mayor calado. Comentaremos algunos que operan hoy:
1.- Un mito que enraíce en las creencias más profundas de los individuos y las sociedades, mito que suele ser religioso. En este caso concreto, nos encontramos con que en el mito de base que está en nuestra cultura occidental, y que se ha ido imponiendo al resto del planeta a la fuerza en muchos casos, queda claro cuando la Biblia dice “ganarás el pan con el sudor de tu frente”.
Les guste o no a los defensores de ciertas ideologías, este mito está en la base de nuestra cultura y en él se apoyan tanto liberales como marxistas, hombres y mujeres que se autodenominan de derechas o izquierdas, creyentes o agnósticos… Todos estamos afectados por el mito y la forma mental que lo acompaña.
2.- Pero también se necesitan políticos al servicio de los intereses de los grandes poderes económicos.
3.- Y medios de comunicación que ayudan a construir, defender y realimentar el discurso que mantiene este estado de cosas.
No habrá más pleno empleo
Pero esto se está convirtiendo en insostenible. Ya no hay empleo para todos y no volverá a haberlo. Millones de puestos de trabajo van desapareciendo sustituidos por máquinas, algo que -como sabemos- genera cada día más riqueza y que nos parece profundamente positivo y alentador, por otro lado.
Pero volviendo al tema, ¿Qué hacen millones y millones de seres humanos cuya valía depende de su empleo, si carecen de él o éste no les da condiciones de vida? Pues ocurre lo que constatamos todos los días: que el malestar se va generalizando, que las tensiones personales y sociales aumentan, que el futuro se cierra para millones de personas y que los afectados desarrollan enfermedades físicas y mentales, llegando al suicidio en no pocos casos, además de un largo etcétera de consecuencias negativas.
Es paradójico –por cierto- que, cuando la riqueza que hay en el planeta permitiría que toda la población viviera en condiciones dignas, aparece una “crisis” y ello justifica que más y más personas se queden sin empleo o que el que tenían sea peor valorado y pagado, al tiempo que una minoría se enriquece exponencialmente.
Respuestas al momento actual
Ante este escenario en el que no se ve futuro a medio y largo plazo por mucho que digan y se quiera creer lo contrario, se están dando distintas respuestas.
Algunos gobiernos europeos, por ejemplo, han apostado por legislar más descaradamente para para las grandes corporaciones bajándoles impuestos, al tiempo que se los suben al resto de la población, eliminando de paso derechos fundamentales referidos a la libertad de expresión o reunión, al tiempo que recortan derechos básicos como la educación, la salud, las pensiones… privatizando estos servicios o recortando los presupuestos destinados a ellos.
Por otro lado, la izquierda tradicional sigue defendiendo como única solución el pleno empleo. Algo que no va a darse más, pero probablemente no ven otra salida porque sufren también de este tipo de Síndrome de Estocolmo o, si se dan cuenta, prefieren no expresarlo porque su modo de operar caería.
Ahora bien, desde hace unas décadas (aunque viene de más lejos) y especialmente en los últimos años un buen número de personas y colectivos defienden -entre otras medidas- una renta básica universal e incondicional para cada persona.
Tomaremos esta propuesta como un ejemplo para salir de la situación insostenible en la que nos encontramos, porque hoy está en el candelero y porque sería una medida que podría dar respuesta a la situación de pobreza sistémica, al tiempo que supondría un primer paso en la dirección de redistribuir la riqueza que, como decíamos al comienzo, es de todos.
Pero, ¡oh sorpresa! La mayoría de la población no está de acuerdo con la implantación de esta medida, seguramente porque únicamente cuenta con información manipulada, pero el hecho es la disconformidad actual con su aplicación. Es importante aclarar que buena parte de esta población es al mismo tiempo víctima del desarrollo tecnológico, de la cacareada crisis, del robo a manos llenas de sus recursos, etc. “¡Estaría bueno que se le entregue dinero a alguien por no hacer nada; que alimentemos vagos! –argumentan-, ¿de dónde va a salir el dinero?” –Se preguntan-, repitiendo el discurso de los poderosos, de los que acumulan riqueza sin emplearse en otra cosa que no sea esto, de quienes los explotan y violentan.
Insistimos en que estamos poniendo este ejemplo porque nos permite observar claramente cómo una mayoría importante de la población ha hecho suyo el discurso de su “maltratador o explotador” y ve a otras víctimas como ellos como sus enemigos (por ejemplo, a los inmigrantes). No entraremos en todo el proceso de cómo hemos llegado aquí, de cómo se fue privatizando la propiedad que era de todos o de nadie. Queríamos únicamente hablar de esta enfermedad que afecta todavía a la mayoría de la población y de la importancia del mito, que sigue alimentándose de la mano de políticos, legisladores, opinólogos… que trabajan para mantener este sistema vertical y violento, junto a medios de comunicación, que cumplen cada día mejor con el papel de medios de propaganda a favor de los poderosos.
Hoy más que nunca, se hace vital reclamar la visión humanista acerca del ser humano, una visión que explica que un ser humano es digno por haber nacido tal, sin más, y que no puede ponerse valor alguno por encima de su vida y su libertad.
Conclusiones: estamos ante posibilidad real de que el ser humano se libere
“Todavía no comprenden que la máquina es la redentora de la humanidad, el Dios que liberará al hombre de las sordidae artes y el trabajo asalariado, el Dios que les dará el ocio y la libertad”, escribía Paul Lafargue en 1883.
Porque no habrá más pleno empleo, por un lado, y porque estamos ante la posibilidad histórica de liberarnos del trabajo como elemento de control y esclavitud, por otro, es fundamental que cuestionemos nuestras creencias acerca del tema, la mirada que tenemos hacia nosotros mismos y hacia los otros, y el temor a la pobreza, exigiendo que la riqueza que es de todos se redistribuya, lo que permitiría que la humanidad entera viva en condiciones de vida digna.
Dejemos de hacer nuestro el discurso de los poderosos, de que no hay riqueza y de que es normal que ellos nos roben y nos esclavicen.
Curémonos de esta enfermedad que hemos alimentado durante siglos sin darnos cuenta. Hoy existe la posibilidad real de liberarnos.
Para ello, podemos empezar por reclamar una renta básica universal e incondicional, entre muchas otras medidas.
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2017.08.15 07:49 Subversivos .........Y mato porque me toca.

El relato del crimen que transportó a este país hacia las regiones mentales más frías de los asesinos anglosajones en serie comienza cuatro años antes del 30 de abril de 1994, noche en la que un estudiante de tercero de Químicas, de 22 años, y otro de tercero de B.U.P., de 17, eliminan a un hombre con 20 puñaladas porque lo exigía el guion del juego que ellos mismos inventaron.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS ... Y mato porque me toca Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
Cuatro años antes de aquella madrugada, en un campo de fútbol del barrio madrileño de Chamartín, Félix Martínez, un niño de oc­tavo de E.G.B., se embelesa con los gritos desde la grada de un chaval cinco años mayor, ojos azules detrás de gafas gruesas, metro noventa sobre el nivel del suelo, moreno y desgarbado en el andar. Félix se le acerca creyendo que declama nombres de personajes del juego del rol, el invento que surgió a finales de los sesenta en Estados Uni­dos y conquistó en forma de negocio las papelerías españolas en la década de los noventa. Varias fichas, un tablero, una historia inven­tada y unos roles, interpretaciones o arquetipos que se adjudica a ca­da participante. Inteligencia, fantasía y tiempo libre para probarlas. Ordena y manda la figura del rol master.
A Félix no le gustaba ningún deporte, ni siquiera le apasionaba el cine, ni las chicas –su primera relación amorosa la tendría dos años después–, ni las motos, ni la ropa, ni los estudios. Tan sólo leer, a ser posible historias paranormales, escribir poemas y jugar al rol.
Félix se iba a llevar una sorpresa. Allí tenía un posible compañe­ro de Rol gritando aparentemente nombres de personajes. ¿A qué es­peraba para conocerlo? El chico de E.G.B. aborda por fin al miope de ojos azules y le pregunta si también sabe jugar al rol. Dos trage­dias se dieron la mano.
MÁS INFORMACIÓN ... Y mato porque me toca Todo lo publicado en El País sobre el caso 2008: Javier Rosado, el asesino del rol obtiene el tercer grádo 1999: Félix Martínez se rehabilita en un piso de estudiantes La de Félix, fácil de resumir: nunca tuvo hermanos, su padre ge­nético murió drogadicto y enfermo de sida cuando el niño cumplía un año, la madre mexicana, también drogadicta, conoció a su padre adoptivo cuando el chaval cursaba segundo de E.G.B. y se separaría cuatro años más tarde. Félix conocería entonces el cariño incondi­cional del nuevo padre y el desbarajuste colegial de todos los maes­tros por los que iba pasando, ya fueran de Madrid, Ibiza o La Rio­ja, según adjudicaran su estancia al lado de la madre o del padre. «Nunca hubo paz, eso no era una familia», confesaría el chico. La madre muere también de sida dos años antes del crimen y dos años después del encuentro con Javier en el campo de fútbol.
Félix, un carácter inseguro, nunca líder ni siquiera de sí mismo, lector empedernido, conoce en aquel campo a otro lector más empe­dernido, un fulano con una seguridad en sí mismo extraordinaria, alguien con frases del tipo «las mejores drogas están en la cabeza de uno», solitario, bien educado, taciturno y didáctico: Javier Rosado Calvo, vecino de Félix en una calle de Chamartín donde los pisos de cien metros cuadrados cuestan hasta 30 millones de pesetas de los años noventa. El del padre adoptivo de Félix, empleado en una empresa de máquinas tra­gaperras, era tan sólo alquilado.
Javier gritaba en las gradas varios nombres pero, para sorpresa del chiquillo, aquel tipo encorvado no sabía jugar al Rol. El chasco duró sólo un segundo, porque las palabras del otro llevaban un significado aún más atractivo y profundo que el del simple juego: eran nombres, pasajes, del gran novelista de literatura fantástica H. P. Lovecraft, el genio de principios de siglo cuyos relatos de tumbas, castillos temblorosos, sueños, monstruos y nieblas llegan cargados de frases tipo: «Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal; que todas las cosas aparecen tal como son tan sólo en virtud de los frágiles senti­dos físicos [...]». H. P. Lovecraft, la pasión confesa de Javier.
«Desde que conocí a Javier y me metió en su mundo», reconoció Félix en sus exploraciones psiquiátricas y psicológicas a raíz del cri­men, «todo cambió para mí, encontré otro tipo de pensamientos le­jos de los vulgares de cada día, cambió mi interior, me entregué a es­te tipo de filosofía que era apasionante, aún me sigue pareciendo apasionante, Javier se convirtió para mí en un ser extraordinario muy superior al hermano mayor que nunca tuve, me dejé arrastrar por él [...]. Al cabo de un tiempo llegué a hablar como él y a hacer gestos como él. Él hablaba mucho mejor que yo, mis ideas me las re­batía con facilidad [...]. Todo el mundo era estúpido para él, pero yo creo que yo para él no era estúpido».
Y Javier, la otra cara de la tragedia, encontró en Félix el público de banderita y trompeta que necesitaba su egolatría, el hermano pe­queño que tampoco tuvo, porque su único hermano, un año mayor, más fuerte, vencedor en las disputas físicas, apenas se trataba con Javier. Félix sería el discípulo predilecto de una filosofía alimentada con cuatro obras de Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe o Stephen King mal mezcladas y otras tantas decenas seudoliterarias, peor di­geridas.
Durante una convalecencia por lesión en una pierna, Félix le lle­va un juego del rol y Javier aprende a jugar. Al poco tiempo el en­fermo crea Razas, un juego basado en el rol. La humanidad se di­vide en 39 razas o arquetipos que él ha inventariado basándose en personajes y nombres novelescos prestados por Lovecraft. Las razas, diría Javier, son ideas humanas llevadas al extremo. La raza 37 corresponde a los psicólogos, la 25 a las mujeres, la 22 al hombre, la 1 al bien y la 7 al mal. Cuando los psiquiatras le preguntan si jugaba al Rol, hay veces en que Javier llega a enojarse y dice que su juego era mucho más importante que el rol; era Su Obra, una «filosofía total» a la que había dedicado más de mil páginas y de la que espe­raba escribir un libro.
Hasta la noche del crimen, Javier pasa por un tipo normal, sin traumas perceptibles ni siquiera por su familia. Su padre, ingeniero industrial, solía jugar al ajedrez con él, su madre, enfermera, le sa­naba las heridas, y su hermano, compañero repetidor en tercero de Químicas, aseguraba que a Javier le bastaba con asistir a clase para aprobar.
Javier no era un joven de inteligencia superdotada, en eso coinci­den profesores y psiquiatras, pero disponía de la justa para creerse con mucha, para ganar un concurso de ajedrez en la cárcel y no disimular el orgullo o para impresionar a cuatro chavales del barrio menores que él. En los dos primeros cursos de Químicas consiguió seis aprobados, dos notables y un sobresaliente. Un expediente bueno, sin más.
Personalidad, conocimientos y edad suficiente, en cualquier caso, para erigirse en Master, líder de la banda del rol, que entre bromas y veras planeó matar la madrugada del 30 de abril a la primera víctima de lo que iba a ser una serie de crímenes. Los otros dos chava­les, Javier Hugo E. S. y Jacobo P., de 17 y 18 años respectivamente, fueron encausados por conspiración para el asesinato. A Jacobo le preguntó la policía por las normas de Razas y contestó que no había normas concretas como en el fútbol: «Se trata de sobrevivir en un mundo imaginario». Unas veces había que impedir la llegada a puerto de un barco, otras, era preciso destruir una ciudad y en al­gunas ocasiones se trataba de asesinar a alguna mujer que traicionó a su raza. Todo sobre la mesa.
Jacobo declaró que cuando Javier y Félix le llevaron al descampado donde habían eliminado a un hombre y se lo confesaron, él lo tomó como una fantasmada. Javier y Félix se vanagloriaban de aquello y lo equipararon al crimen de las setenta puñaladas, perpe­trado cerca de su barrio.
Empieza el juego
Un mes antes de la noche del 30 de abril, El País publicaba el hallazgo del cadáver de un hombre con unas setenta puñaladas y los ojos sacados. La noticia no causó otro efecto en los presuntos asesi­nos que el de animarles. A partir de ahora el tablero iba a adquirir la forma de toda la ciudad, con sus cuestas, sus descampados tene­brosos, sus personajes hundiéndose en la noche; las fichas serían pu­ñales y para moverlas vendría mejor usar guantes de látex que Ja­vier tomaría de sus clases de prácticas en la facultad; las reglas, sin límite.
Félix contó a los psiquiatras: "Yo creo que todo empezó a pla­nearlo [Javier] con decisión a raíz de un libro concreto de Lovecraft: Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, y en especial el capí­tulo "A través de la llave de plata", pasaje en el que un hombre se cansó del mundo y empezó a dedicarse a sus sueños hasta que al fi­nal estos sueños invadieron su propia realidad».
Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. La realidad invadida puede ser la de un hombre casado como Carlos Moreno, con tres hijos y amigo de una viuda también con tres hijos, con la que había pasado la noche. Carlos visitaba desde hacía cinco años la casa de su amiga Modesta L., de 51 años, desde las diez hasta la una de la madrugada. Nunca pensó en separarse, ni Mo­desta se lo pidió, ni su mujer ni sus hijos, conscientes de la relación, lo obligaron. Los viernes Carlos salía más tarde de aquella casa y aquel viernes de abril salió a las tres. Si cobraba su nómina de 60.000 pesetas, montaba en taxi hasta la otra punta de la ciudad. Y si no, el búho, que es como se conoce en Madrid a la línea de autobuses nocturnos. La noche del crimen Carlos llevaba las 60.000 pe­setas en el bolsillo, pero optó por el autobús. Y en la parada encon­tró a los admiradores de Lovecraft dispuestos a soñar sus pesadillas.
El crimen perfecto exigía, según Henry, el psicópata de la pelícu­la Retrato de un asesino, un desconocimiento total de la víctima, ningún móvil, nada. Ya lo habían avanzado la novelista Patricia Highsmith y el director Alfred Hitchcock en Extraños en un tren: si un desconocido mata a mi esposa y yo a su madre, nadie ha de sos­pechar nada; en principio.
Así que ahí llegan los dos, Javier y Félix, en busca de una vícti­ma a la que nunca han visto. El escenario no podía ser más propi­cio. Un descampado de risco y pastizal, una casa desvencijada en medio de un llano, de esas que parecen existir sólo en días de vien­to, una luna de miedo y una parada de autobús, como un oasis sin nadie.
Para acercarse a los hechos valga el diario de Javier Rosado, un texto sin precedentes en la historia criminal de España:
«Salimos a la 1.30. Habíamos estado afilando cuchillos, preparán­donos los guantes y cambiándonos. Elegimos el lugar con precisión.»
«Yo memoricé el nombre de varias calles por si teníamos que sa­lir corriendo y en la huida teníamos que separarnos. Quedamos en que yo me abalanzaría por detrás mientras él [por Félix] le debilita­ba con el cuchillo de grandes dimensiones. Se suponía que yo era quien debía cortarle el cuello. Yo sería quien matara a la primera víctima. Era preferible atrapar a una mujer, joven y bonita (aunque esto último no era imprescindible pero sí saludable), a un viejo o a un niño. Llegamos al parque en que se debía cometer el crimen, no había absolutamente nadie. Sólo pasaron tres chicos, me pareció de­masiado peligroso empezar por ellos [...]. En la parada de autobús vimos a un hombre sentado. Era una víctima casi perfecta. Tenía ca­ra de idiota, apariencia feliz y unas orejas tapadas por un walkman.»
«Pero era un tío. Nos sentamos junto a él. Aquí la historia se tornó ca­si irreal. El tío comenzó a hablar con nosotros alegremente. Nos con­tó su vida. Nosotros le respondimos con paridas de andar por casa. Mi compañero me miró interrogativamente, pero yo me negué a ma­tarle.»
Félix no supo explicar después por qué Javier le perdonó la vida. Y el otro nunca lo contó.
«Llegó un búho y el tío se fue en él [...].»
«Una viejecita que salió a sacar la basura se nos escapó por un minuto, y dos parejitas de novios (¡maldita manía de acompañar a las mujeres a sus casas!).»
«Serían las cuatro y cuarto, a esa hora se abría la veda de los hombres [...]. Vi a un tío andar hacia la parada de autobuses. Era gordito y mayor, con cara de tonto. Se sentó en la parada.»
« [...] La víctima llevaba zapatos cutres y unos calcetines ridícu­los. Era gordito, rechoncho, con una cara de alucinado que apetecía golpeada, y una papeleta imaginaria que decía: "Quiero morir". Si hubiese sido a la 1.30 no le habría pasado nada, pero ¡así es la vida!»
«Nos plantamos ante él, sacamos los cuchillos. Él se asustó mirando el impresionante cuchillo de mi compañero. Mi compañero le mira­ba y de vez en cuando le sonreía (je, je, je).»
Félix alegó dos meses después ante la policía que se encontraba algo bebido y que le daba miedo desobedecer a su amigo.
«Le dijimos que le íbamos a registrar. ¿Le importa poner las ma­nos en la espalda?, le dije yo. Él dudó, pero mi compañero le cogió las manos y se las puso atrás. Yo comencé a enfadarme porque no le podía ver bien el cuello.»
«Me agaché para cachearle en una pésima actuación de chorizo vulgar. Entonces le dije que levantara la cabeza, lo hizo y le clavé el cuchillo en el cuello. Emitió un sonido estrangulado. Nos llamó hi­jos de puta. Yo vi que sólo le había abierto una brecha. Mi compañero ya había empezado a debilitarle el abdomen a puñaladas, pero ninguna era realmente importante. Yo tampoco acertaba a darle una buena puñalada en el cuello. Empezó a decir "no, no" una y otra vez. Me apartó de un empujón y empezó a correr. Yo corrí tras él y pude agarrarle. Le cogí por detrás e intenté seguir degollándole. Oí el desgarro de uno de mis guantes. Seguimos forcejeando y rodamos. "Tíralo al terraplén, hacia el parque, detrás de la parada de auto­bús. Allí podríamos matarle a gusto", dijo mi compañero. Al oír es­to, la presa se debatió con mucha más fuerza. Yo caí por el terraplén, quedé medio atontado por el golpe, pero mi compañero ya había ba­jado al terraplén y le seguía dando puñaladas. Le cogí por detrás pa­ra inmovilizarle y así mi compañero podía darle más puñaladas. Así lo hice. La presa redobló sus esfuerzos. Chilló un poquito más: "Jo­putas, no, no, no me matéis".»
«Ya comenzaba a molestarme el hecho de que ni moría ni se de­bilitaba, lo que me cabreaba bastante [...]. Mi compañero ya se ha­bía cansado de apuñalarle al azar [...].»
«Se me ocurrió una idea espantosa que jamás volveré a hacer y que saqué de la película Hellraiser. Cuando los cenobitas de la pelí­cula deseaban que alguien no gritara le metían los dedos en la boca. Gloriosa idea para ellos, pero qué pena, porque me mordió el pulgar. Cuando me mordió (tengo la cicatriz) le metí el dedo en el ojo [...].»
«Seguía vivo, sangraba por todos los sitios. Aquello no me impor­tó lo más mínimo. Es espantoso lo que tarda en morir un idiota [...].»
Carlos Moreno Fernández fue un idiota que trabajó desde los ocho años como aprendiz de relojero, un obrero que con el oficio más que aprendido se quedó en paro desde hacía nueve años y padeció de nervios hasta que su esposa lo colocó en la empresa de limpieza El Impecable Ibérico, probablemente un nombre estúpido también; Carlos Moreno Fernández fue un idiota que no consintió jamás la entrada de un fontanero, un albañil o un electricista en casa porque él solo se bastaba para arreglarlo todo, un hombre idiota que a fuer­za de trabajo había conseguido dinero para educar a sus tres hijos, que sabía cocinar y le encantaba cuidar flores, un hombre que huía de los televisivos «Quién sabe dónde», «Su media naranja» y «Códi­go Uno», porque le parecían «programas para marujas». Un hom­bre. Con sus aspiraciones a corto y largo plazo, sus pequeños y gran­des recuerdos, reducidos a un charco y un bulto entre las piedras.
«Vi una porquería blanquecina saliendo del abdomen y me dije: “Cómo me paso” [...].»
«A la luz de la luna contemplamos a nuestra primera víctima. Sonreímos y nos dimos la mano [...]»
«No salió información en los noticiarios, pero sí en la prensa, El País, concretamente. Decía que le habían dado seis puñaladas entre el cuello y el estómago (je, je, je). Decía también que era el segundo cadáver que se encontraba en la zona y que [el otro] tenía 70 puña­ladas (¡qué bestia es la gente!) [...]»
«¡Pobre hombre!, no merecía lo que le pasó. Fue una desgracia, ya que buscábamos adolescentes y no pobres obreros trabajadores. En fin, la vida es muy ruin. Calculo que hay un 30% de posibilida­des de que la policía me atrape. Si no es así, la próxima vez le toca­rá a una chica y lo haremos mucho mejor.»
Como no había nada que lamentar, sino todo lo contrario, la ha­zaña corrió de boca en boca entre la banda del rol. Así hasta que se enteró un amigo de ellos que se lo contó en confesión a un cura, des­pués al padre, y el padre lo puso en conocimiento de la policía.
Batallones de periodistas y psiquiatras comenzaron sus investiga­ciones. Nunca hasta este entonces se había dado en España un caso semejante.
Pascual Duarte, el genuino personaje de Camilo José Cela, co­menzó sus fecharías porque pensó que la perra le miraba mal. De un tiro la mató.
El ejecutivo rico, vacío y psicópata que protagoniza la novela del estadounidense Bret Easton Ellis narra con algunos años de antela­ción a Javier y con parecida frialdad su asesinato del mendigo: «Luego le corto el globo ocular... y él empieza a gritar cuando le cor­to la nariz en dos, lo que hace que la sangre me salpique un poco». El ejecutivo producto de la ficción contaba con el móvil filosófico de que los perdedores no cuentan en esta vida. El existencialista de El extranjero que inmortalizó Albert Camus en 1942 mató porque le atormentaba el calor, el resplandor insoportable del mar. A Javier y a Félix sólo les movió el juego.
Siete meses después del crimen, Félix Martínez, el compañero del autor del diario, declaró al psiquiatra José Cabreira, del Instituto Na­cional de Toxicología: «Después de leer todos los artículos de prensa que han hablado de nosotros, todo me parece basura periodística exagerada para distraer a la opinión pública de otras cosas más im­portantes. En particular se ha exagerado con el diario de Javier, en el que yo sé que lo que escribió estaba muy exagerado y fantaseado, es­cribió lo que él cree que pasó y en él es donde me inculpa. Además lo escribió muy deprisa, en dos o tres días, enseñándoselo luego a ami­gos comunes».
Javier también culpa a la prensa de su situación. Ninguno de los dos amigos ha hablado con rencor del otro. «Le llegué a idealizar», confesó Félix, «ése fue mi error y otro error, dejarme llevar demasiado». Para después añadir sin reparos: «Me dejé engañar, era cons­ciente de que me dejaba llevar, pero siempre aprendía algo».
Un monstruo
Félix sigue teniendo la impresión de que su amigo era un su­perdotado: «Javier es casi un inútil, alérgico, miope, con diarreas... Tiene de todo, incluso un estómago que es un caso único... Sin embargo en la parte mental es un monstruo... ».
Con un monstruo así era imposible que la policía los descubriese.
La banda confiaba en el Master, aunque no sabían que habían deja­do intactas las 60.000 pesetas en la chaqueta del idiota, con lo cual, la policía empezó a descartar el móvil del robo.
Nada más asesinarlo, Javier dedicó una ficha a Carlos con el nombre de Benito, el mismo que un profesor de Químicas. Lo dibu­jó con su bigote, con la bolsa donde guardaba su mono de trabajo, y puntuó sus cualidades: Fuerza 8, Poder 6, Carisma 4, Inteligencia 6, Tamaño 15, Voluntad 16.
Había que proseguir rellenando fichas, más cadáveres sobre la tumba del tablero, homicidios en serie, con la perseverancia de Jack el Destripador o sus secuaces anglosajones. Cuando fueron detenidos se disponían a salir de nuevo de cacería con los guantes de látex. Pe­ro a sus espaldas olvidaron una cosecha de pruebas. Restos de guan­tes en la cara del idiota, el reloj de Félix perdido en la pelea, el diario, el famoso diario en casa. Cuando la policía detuvo a Javier aún lleva­ba el dedo vendado que aseguró en el diario haberse herido al meter­lo en la boca del idiota. Se encaminaba a la casa de Félix, a veinte me­tros de la suya, con un paquete de guantes en la mano. Félix se derrotó enseguida, lo que en lenguaje policial significa ni más ni me­nos que reconoció todo. Entre sollozos declaró que el plan consistía en matar esa noche tórrida del 5 de junio a una chica y para eso los guantes. Pero Javier no se arredró ni por los agentes de la brigada de la Policía Judicial de Madrid, ni por las pruebas que le colocaban de­lante de su considerable nariz, ni por la lectura en vivo del diario.
–¡Dios mío, no puedo creer que yo haya hecho eso! Tengo la du­da de que sea verdad o ficticio.
–Si a las cuatro de la mañana –le preguntaba el policía– no esta­bas dando 20 puñaladas a un hombre, ¿qué hacías?
–Creo que estaba jugando al ordenador, no recuerdo bien. Después de los agentes llegó el batallón de psiquiatras a la cárcel.
Cada uno con sus entrevistas, con parecidas preguntas y distintas conclusiones. Si estaban locos, ningún crimen podría imputárseles; y si no, la condena sería por homicidio. Psicóticos o psicópatas, ése era el dilema.
Los psicóticos no son responsables de sus actos, los psicópatas, sí.
Los primeros se libran de cualquier condena, los segundos no. En el psicótico no existe conciencia del yo, en el otro, sí.
Los padres de Javier Rosado contrataron los servicios del profe­sor de Psiquiatría Forense de la Universidad Complutense de Ma­drid José Antonio García Andrade. El doctor se quedó extrañado de que su cliente declarase un cariño enorme por su padre, al tiempo que desconocía su edad y profesión. De la madre decía que trabaja­ba de ATS porque de vez en cuando le sanaba alguna herida.
Le confesó a García Andrade que de entre las razas, la que más le ha influido, la que más se asemeja a su persona es Cal, a quien de­finió como «un niño frágil, a veces una mujer rubia, que emana tal sufrimiento que es difícil acercarse a ella, aunque es peor cuando sonríe o tiene la cara machacada». Y aseguró: «Sin Cal yo no sería lo que soy. Con él aprendí a aprender. Lo conocí en 1988; Cal es do­lor; el bendito sufrimiento; ama los cuchillos, los objetos punzantes o cualquier cosa que pueda producir dolor, aunque lo que más le fas­cina es el dolor del alma».
De Cal aprendió Javier su simple teoría sobre la vida: «Aprender a usar el dolor es disfrutado como el placer. El dolor de los puntos de sutura que me dieron en la rodilla cuando tuve un accidente es mayor que el orgasmo con una mujer. El dolor es mejor que el pla­cer y más barato. La gente confunde al cenobita con el masoquista, pero no son lo mismo; éste disfruta siendo humillado y al someter­se, pero el cenobita disfruta al sufrir, porque con el dolor saca conocimiento. Cal dice que cometió el crimen del que se me acusa. Lo ha­ce para dañarme, para enseñarme, para causarme pena, desespera­ción, pero Cal no mata, sólo tortura».
¿Loco o actor? El 8 de octubre de 1994 le reveló a García Andra­de que el primer golpe a la víctima fue con un cuchillo pequeño de conchas naranjas. Le dio en el mentón y en la cara anterior del cue­llo y señaló el movimiento de su víctima bajando la cabeza hacia el tórax. García Andrade le hizo ver que este dato no venía en los pe­riódicos. Javier sintió miedo por primera vez, al menos, eso es lo que el forense contratado por su familia reseñó. «Estoy al borde de la lo­cura, necesito ayuda», cuenta el psiquiatra que dijo Javier, «es ver­dad, esto no venía en la prensa. Hay veces en que yo no miro, no veo, no siento, no huelo, no me fijo, no es una mente, es una máquina, tienes que hacer una cosa y la haces. Eso ocurrió».
En ese momento de la entrevista solicitó que se le sometiese al Suero de la Verdad, y se sumergió, según Andrade, en una gran an­gustia.
¿Loco o actor? Para el psiquiatra contratado por su familia, Ja­vier está loco, por tanto no se le podría imputar delito alguno. García Andrade sostiene que este chico de «inteligencia de tipo medio, con buena capacidad de abstracción y de síntesis» padece una «es­quizofrenia paranoide, además de personalidad múltiple psicótica y amnesia disociativa». Psicótico pues, sin lugar a la condena, además de esquizofrénico y con problemas de memoria.
Para el doctor, el juego no fue la causa de sus enfermedades, si­no precisamente la máscara. Dos años después del crimen, Javier se­guía jugando a Razas en la cárcel.
Pero el dictamen de García Andrade no era más, ni menos, que un estudio de parte, es decir, algo que había que contrastar necesa­riamente con otros estudios.
La titular del juzgado de instrucción número cinco de Madrid encargó otro informe a las psicólogas adscritas a la clínica médico-forense de Madrid Blanca Vázquez y Susana Esteban.
Cuando Javier les empieza a hablar de su perro Atila dice: «El pe­rro es una magnífica persona, cuando lea la prensa ya sabrá él a lo que me refiero».
Javier se declara ratón de bibliotecas, con más de 3.000 volúme­nes en su casa, y las psicólogas corroboran que el preso cuenta con cierto bagaje de cultura fantástica, pero no sabe quién es Martin Luther King, por no hablar de temas corrientes como ecología o Ter­cer Mundo, de los cuales asegura desconocer todo.
El dilema
¿Loco o actor? El informe de las psicólogas lo califica de psicópata pero... «este diagnóstico implica un trastorno de personalidad que no afecta en absoluto a su capacidad de entender y obrar [...]. El sujeto sabe lo que quiere hacer y quiere hacerlo cuando lo hace». Por tanto, susceptible de condena.
El informe de las psicólogas es bastante más duro que el del psi­quiatra contratado por la familia. Para ellas, Javier Rosado jamás se ha creído ser una de sus razas, sino que las conoce y controla a su voluntad y siempre desde una perspectiva de observador. Y conclu­yen: «Se trata de un sujeto altamente peligroso [...]. Bajo circuns­tancias favorables podría cometer cualquier crimen violento y sádi­co. Odia a la sociedad y a las personas, con las que no se siente implicado más que de forma racional. Busca activamente reconoci­miento social».
Blanca Vázquez y Susana Esteban concluyen su estudio de 21 pá­ginas el 7 de octubre de 1994. Doce días después Juan José Carras­co Gómez y Ramón Núñez Parras, especialista en psiquiatría el pri­mero y médicos forenses ambos adscritos a los juzgados de la plaza de Castilla, presentan a petición de la juez otro estudio sobre Javier de 51 páginas. Ambos análisis, el de ellas y el de ellos, se habían efectuado de forma paralela a petición de la juez y de eso se queja­rían por escrito Carrasco y Núñez al entender que «los retests practi­cados en fechas cercanas pierden fiabilidad».
Unos y otras se encierran con el preso, visitan a sus familiares, analizan sus escritos y, al emitir sus dictámenes, se contradicen. Ca­rrasco y Núñez sostienen que cualquiera de las múltiples personali­dades de Javier «pueden tomar el control absoluto de la conducta». O sea, exento de penas.
Aunque también hacen reseñar los doctores que tanto su madre como su hermano mayor no habían observado antes del crimen nin­gún comportamiento en Javier sospechoso de tratamiento psiquiátrico. Ni alteraciones de memoria, ni manifestaciones de las distintas personalidades, ni soliloquios. Siempre fue muy estudioso, introver­tido y lector infatigable. Nunca pensaron que precisase de psicólogos, aunque una vez en la cárcel comenzaron a verle con trastornos serios en sus visitas.
En una de sus entrevistas los dos psiquiatras llegan a plantearse si Javier actúa en plan estratega, porque alguna vez les había ad­vertido que durante su estancia en prisión iba a resucitar a Wul, el estratega que estaba adormecido, para defenderse así de funciona­rios, médicos y otros presos.
Tras varias horas de entrevistas con el recluso y su familia, tras consultar las más de 1.000 páginas que Javier escribió sobre su jue­go, además de bibliografía y jurisprudencia sobre personalidad múltiple en Estados Unidos, Carrasco y Núñez concluyen que sus tras­tornos no están buscados conscientemente como coartada porque sería muy difícil de simular un cuadro clínico de tanta riqueza, ex­presividad y contenidos. Resumen: enajenación mental completa. En cuanto a las posibilidades de cura, «no existe ninguna cuya indica­ción sea garantía de una evolución favorable».
Sin embargo, Javier Saavedra, el abogado de la familia de la víc­tima, asesorado por psiquiatras especialistas en casos de múltiple personalidad, sostiene que Javier es un psicópata dueño de todos sus actos. «Si hubiera encontrado junto a la víctima a un guardia civil, un psicótico habría cometido el crimen igualmente, pero Javier Ro­sado, no: él discernía el peligro. El psicótico puede ver perturbados sus sentidos afectivos, pero no es frío como el psicópata.»
Carlos Fernández Junquito, médico psiquiatra del Hospital Ge­neral Penitenciario, vio a Javier como una persona con la afectivi­dad prácticamente abolida. «Cierto día, estando presente en la en­trevista la psicóloga de la Unidad, le dijo: "Puede usted quedarse, es como el teléfono".»
Pero el psiquiatra Fernández Junquito le diagnosticó el 18 de oc­tubre de 1994, en el informe más breve de los tres elaborados, es­quizofrenia paranoide, algo que desecharon otros doctores.
Para el letrado Saavedra, Javier Rosado no sólo está exento de cualquier tipo de esquizofrenia sino que se trata de un psicópata res­ponsable y consciente de todo lo que hizo: «El lenguaje del psicópa­ta es estructurado, racional y lógico, como el de Javier; los psicópatas_ son seres racionales, muy manipuladores, engañan mucho, ambicio­nan el poder y para ello se valen del lenguaje, mientras que el psi­cótico pasa del poder. En el momento en que lo cogieron no es un psicótico, aunque después haya desarrollado una psicosis».
Javier se consideró impotente ante los psiquiatras para saber si él había cometido el crimen. Aseguró que si intentara averiguarlo se podía declarar dentro de su cabeza una guerra civil entre las razas, como la que sufrió con 17 años: «Hubo una rebelión en COU que fue la guerra de los Maras... fue cuando tuve el desengaño amoroso, mi depresión, Mara contra Fasein». Para investigar sobre aquel cri­men dijo que tendría que atravesar pasillos de su cerebro muy peli­grosos, porque hay razas que no dejan pasar a nadie por allí.
El 22 de junio de 1994 Javier salió esposado de la cárcel de Val­demoro para que lo examinara en los calabozos de la plaza de Cas­tilla un forense. En el trayecto del furgón a la cárcel, un redactor de El País le preguntó:
–Javier, ¿te arrepientes de lo que has hecho?
–Yo no he hecho nada –contestó con la cabeza gacha para eludir las fotos–, yo no he hecho nada.
Uno de los guardias civiles que lo custodiaban le levantó la cabe­za agarrándolo por la nuca y le dijo:
– ¿Que no has hecho nada, cabrón?
En la cárcel, algunos presos mucho más fornidos que él le respe­tan y le temen por el halo de inteligencia que le ha otorgado la pren­sa y sus partidas de ajedrez.
Pero su compañero Félix fue a parar a un pabellón de adultos donde los otros presos, en un alarde de originalidad, lo han bautiza­do con el alias de Niño.
Los psiquiatras Carrasco Gómez y Núñez Parra señalan que a pe­sar de todo Félix seguía admirando a Javier y se mostraba interesa­do por lo nuevo que podía estar escribiendo su amigo en prisión sobre Razas. «Ahora seguro que utiliza la raza 17, Wul, y la 18, la serpiente de lengua bífida, que intenta convencer haciendo daño a otros, implicar a otros para salvarse él mismo ... y es posible que Fa­sein pueda cortarse los dedos, Fasein es el que se automutila, que aprende con el sufrimiento, que se va cortando los dedos y va apren­diendo ... »
Félix a veces también duda de su personalidad: «No estoy seguro de haberlo hecho... pero quizás no fuera yo en ese momento... esta­ba muy identificado con Javier... me he metido en un lío... [sollozos], de una broma de matar a alguien nunca pensé que fuera a suceder lo que sucedió».
Mientras esperaban la sentencia del juez, Javier seguía jugando a sus Razas, inventando alguna de ellas basada en la persona de un policía que le interrogó, y Félix se entretenía con poemas como este que escribió antes del crimen:
Quiero romper las cadenas de la muerte
y volar por estepas infinitas
con un caballo de alas marchitas
cantando con el grito de un demente.
Pasarán estaciones pequeñitas
en el ritmo incesante de mi mente
con mi amargo recuerdo tan caliente
soñarán las mujeres más bonitas.
Mas te recuerdo y en mi memoria gritas.
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2017.08.14 08:53 Subversivos Odio a muerte en la España profunda

Sucedió el domingo 26 de agosto de 1990 a última hora de la tar­de en un lugar llamado Puerto Hurraco, un pueblo profundo de Ba­dajoz con 205 habitantes censados y protegido por dos montes ne­gros con forma de ala. Los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo, de 56 y 58 años, se apostaron en un callejón, descargaron sus escopetas de repetición y abatieron a quince personas. Nueve de ellas murie­ron entre esa fecha y el 10 de septiembre y las seis restantes fueron reponiéndose con desigual fortuna: todas han quedado marcadas por la tragedia, pero algunas tendrán que soportar el recuerdo en una silla de ruedas.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS Puerto Hurraco, odio a muerte en la España profunda Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
En un principio, los hermanos habían venido decididos a asestar un golpe de muerte a la familia Cabanillas —las dos hijas de Antonio Cabanillas, de trece y catorce años, fueron las primeras en caer—, sus enemigos frontales desde los años veinte, pe­ro el olor de la pólvora y la sangre que corría pendiente abajo por la calle principal les dejó clavados en el suelo y en el gatillo. Al final, dispararon sobre todo lo que vieron. Emilio huyó al monte después del primer cargador. Antonio se quedó allí todavía un rato, hasta agotar el segundo. Horas después, de madrugada, la Guardia Civil tuvo que sacar a tiros a los dos hermanos de un cercano olivar en el que se habían refugiado —tanto, que dos guardias civiles resultaron gravemente heridos. Luego, se comentó que por qué no habían huido, por qué habían quedado atrapados en el lugar rabioso de su cri­men. Tal vez, la venganza, que les había atado a Puerto Hurraco du­rante toda la vida, les atara también después de llevarla a cabo.
El suceso se vivió en España con la extrañeza y el temor de quien se encuentra frente a páginas del pasado resucitadas con actores de carne y hueso. La década recién inaugurada quería significar el ine­luctable fin de aquella otra España de oscura conciencia, aislada del mundo y sobreviviendo dificultosamente de recursos escasos y entre penas y culpas que se colaban por los callejones históricos del pesi­mismo y de la tristeza. Eso había terminado. Estábamos en Europa y ya habíamos dado los primeros pasos hacia una modernidad con­sensuada por los propios y arropada por los extraños. Muchos vie­ron en Puerto Hurraco una fotografía antigua o el último latigazo de un mundo que se extinguía, pero muchos otros se enfrentaron, con una perplejidad interrogante, a un suceso real y presente que ponía en cuestión la idea actual de España, siempre vista a través del pris­ma urbano, cubierta por la sombra avanzada de la capital y de las capitales. Aquí se cifraba la incógnita: se trataba del pasado o se tra­taba de ignorancia del presente.
Dos días después de la matanza, el suplemento dominical del dia­rio EL PAÍS envió a quien esto escribe y al fotógrafo Miguel Gener a buscar las claves de un suceso que reunía paradojas suficientes co­mo para pensar que la averiguación no había concluido con la me­ra información del desastre.
Detrás de los visillos
La primera impresión de Puerto Hurraco, una estrecha calle principal en cuesta, a última hora de la tarde espesa y caliente de agosto, con una mujer que todavía fregaba en las paredes y en el cemento las manchas de sangre, y puertas cerradas a cal y canto, fue la de estar visitando un pueblo con gente vigilando detrás de los visillos de la ventana. De vez en cuando se escuchaba, casi exagera­damente, casi como si uno se lo estuviera inventando o esperase in­ventárselo, un cerrojo que recorría la calle, que salía del pueblo y que se perdía en una resonancia entre los omóplatos de los dos mon­tes negros que planeaban siniestramente sobre las casas blanquea­das. No había nadie en la calle y las únicas figuras visibles eran las de dos guardias civiles sentados en un cuatro latas ladeado sobre una cuneta a la entrada del pueblo.
MÁS INFORMACIÓN Puerto Hurraco, odio a muerte en la España profunda Todo lo publicado en EL PAÍS sobre el caso 2015: Puerto Hurraco quiere olvidar 2010: El último de los asesinos se ahorca en su celda 1994: 688 años de cárcel para los hermanos Izquierdo De vez en cuando, algún vecino cruzaba velozmente y miraba al­rededor como si tuviera que cerciorarse del lugar en que vivía. Con el paso del tiempo, se terminaba descubriendo a otros periodistas y fotógrafos, que salían apresuradamente de una casa para entrar en otra y que ya habían adoptado los hábitos clandestinos de la pobla­ción. El día que siguió al entierro de las víctimas, entre el fragor de cepillos que intentaban borrar la sangre del domingo, un vecino pi­dió a los reporteros que no se marcharan, «porque así se sentían más protegidos». Pero, al mismo tiempo, no aceptaba hospedajes «por temor a represalias». La guerra de Antonio y Emilio Izquierdo ha­bía derivado en una guerra interna: a ver quién dice y qué a los pe­riodistas.
En los días siguientes a la matanza, uno de los aspectos más sorprendentes —para un recién llegado— era el clima de tensión que se había creado entre los propios vecinos. Daba la impresión de que la alarma no había dejado de sonar todavía y de que esta vez el peligro no iba a venir de afuera —Emilio y Antonio vivían en Monte­rrubio de la Serena—, sino de los intestinos de la aldea. La razón, sencilla, pero que tardaba en descubrirse, tenía que ver con los in­trincados lazos de parentesco de los habitantes de Puerto Hurraco. Los Izquierdo y los Cabanillas se odiaban, y el hecho es que una buena parte de las familias de Puerto Hurraco eran Cabanillas o Iz­quierdo, pero una parte aún mayor había mezclado sus apellidos con el sistema endogámico tan habitual en las zonas rurales y aisladas del interior de la península. De forma que los Cabanillas Izquierdo o los Izquierdo Cabanillas suponían un verdadero grueso de la po­blación.
El cementerio era una prueba contundente de esta tupida red de peligros. Situado a un costado de la carretera general, rodea­do de un campo que parecía en estío permanente, mostraba con to­da claridad y en letras de molde la hegemonía de los dos apellidos y de sus mezclas. Para mayor enrarecimiento, en la catástrofe del do­mingo había muerto una cuñada del marido de Emilia Izquierdo, la tercera hermana en discordia junto a Luciana y Ángela —a las que más tarde se acusaría de haber inducido a sus hermanos al asesinato.
En esos días, cada cual podía imaginar la amenaza en el interior de su propia casa o lindando con la del vecino. Todo dependía del bando en que cada uno decidiera alistarse o se sintiera incluido, ha­bida cuenta de que todos y cada uno tenían innumerables posibili­dades de pertenecer a ambos. Por tanto, una cierta arbitrariedad surgida de lo que no se sabía del otro, del próximo, cuyos verdade­ros sentimientos podían haber estado escondidos o disimulados para brotar ahora repentinamente, se unía a la conmoción y al miedo generalizado. La ecuación resultante era, pues, miedo más arbitra­riedad y su solución, una incógnita. Curiosamente, esos mismos tér­minos habían estado, como se vería después, en el origen de la tra­gedia.
Los días que siguieron al suceso fueron días temidos. Había mie­do al regreso de las hermanas presuntamente instigadoras, Luciana y Ángela, evaporadas desde la semana anterior; miedo a Antonio Cabanillas, el padre de las niñas asesinadas; miedo a la respuesta de las distintas ramas de las distintas f31nilias, dentro y fuera del pue­blo; y, sobre todo, un miedo contagioso a que la cuerda del último drama tirase de otros dramas sobre los que el olvido había trabaja­do como una lápida. Algunos vecinos hablaban ya de hacer las ma­letas y de cerrar los escasos negocios. Se temía el éxodo.
Fuera de esto, existía también una aprensión —causada por esta estructura de parentesco— relacionada con que ciertas historias sa­lieran a la luz. Una especie de pudor repentino de una aldea endo­gámica acostumbrada a guardar sus conflictos. Y también un tem­blor vergonzoso a aparecer como el reflejo miserable de esa España profunda, tan traída y llevada por los libros, por el cine y por la te­levisión, de niños en las tinajas, campesinos obtusos y sanguinarios, y malevolencia rural.
En el fondo, con unas cosas y con otras, se estaba jugando la su­pervivencia del pueblo. Había algo más que una disputa sangrienta entre familias: se había puesto en peligro la supervivencia colectiva.
Cuando los vecinos se decidían a hablar era para defender esa su­pervivencia. Insistían, de un modo que se dirigía en primer lugar a su propio convencimiento, como si la presencia del interlocutor sir­viera sobre todo para escucharse a sí mismos, en que el estallido no afectaba más que a los «amadeos» y a los «patas pelás», ramas par­ticulares de los Cabanillas y de los Izquierdo. Aceptar la idea de una guerra entre los Cabanillas y los Izquierdo, sin matices y sin reduc­ciones, era transigir con la idea de una guerra universalizada y con la previsión de una hecatombe a la vuelta de la esquina. Fuera co­mo fuese, el primer gesto de la supervivencia consistía en espantar los fantasmas de una contienda colectiva, particularizando el con­flicto hasta contenerlo en su territorio más pequeño.
La supervivencia, además, merecía la pena en términos objeti­vos. Los términos estaban relacionados con la reciente prosperidad del pueblo, tradicionalmente dedicado a la aceituna, el grano, los cerdos y las ovejas. Las subvenciones estatales y el empleo comuni­tario habían hecho crecer el nivel de vida en los últimos cinco años. Se veían casas nuevas y reformadas por todas partes, las calles es­taban asfaltadas y en los pequeños negocios se respiraban aires de beneficio. Para entenderlo mejor, había que remontarse a la historia de una aldea que no conoció la electricidad hasta los años se­tenta, el agua corriente hasta los ochenta y el asfaltado de las calles hasta hacía seis años. Por primera vez, aquella conciencia colecti­va, secularmente cerrada al mundo, había empezado a asomarse a él. Los defensores de la tesis de la tragedia aislada luchaban con­tra la memoria en una atmósfera de pólvora antigua. Era la memo­ria de una aldea fundada por familias Izquierdo provenientes del cercano Helechal en el siglo pasado y que, a principios de la centu­ria, se encuentran conviviendo con extraños que regresan de una emigración cubana.
En ese momento comenzó la guerra, la guerra de los Camariches (Izquierdo) contra los Habaneros (Cabanillas). Es decir, la guerra de los fundadores contra una familia de intrusos llegada de Cuba. A la vista del entramado presente de parentescos, la resurrección de ese conflicto significaría la guerra de todos contra todos. Después de tan­tos años, y estando tan cerca ya del mundo contemporáneo, los habi­tantes de Puerto Hurraco temían, tras el nefasto domingo de agosto, levantarse por la mañana pensando que cualquiera podía ser un ene­migo, que la fiera dormida podía despertar y llenar el aire de zarpa­zos. Como si no hubiera pasado el tiempo o como si hubiera dado igual que el tiempo hubiera pasado. En ese aspecto, sus sentimientos eran muy semejantes a los sentimientos con que el resto del país les contemplaba. Mientras el país entero, a su vez, se sentía observado por los nuevos y modernos amigos europeos, los mismos que habían surtido la leyenda negra española de hechos que la confirmaban ejemplarmente, de hechos muy semejantes a los de Puerto Hurraco. Seguramente, Puerto Hurraco hizo que los españoles se volvieran tan hipersensibles a la observación como los propios vecinos, y también desde esa oscura culpabilidad nutrida por la incertidumbre y la ig­norancia.
La historia olvidada
Existía, por tanto, una historia de Puerto Hurraco, una historia escondida y, al parecer, fatalmente olvidada, a la que se había re­gresado brutalmente a causa de ese mismo olvido.
Hacia 1920. Unos niños juegan en el polvo marrón de una calle­juela. Los hombres arrastran sus mulas en el campo y las dos len­guas de piedra negra que desde la montaña lamen Puerto Hurraco lanzan chispazos de luz. Los niños son Ángel Cabanillas, apodado El Rapa, y los hijos de La Torcía y La Daniela, ambas de familia Iz­quierdo. De pronto, se enredan en una gresca. El Rapa, de catorce años, se marcha a su casa. Al cabo de un rato, cuando quiere salir de nuevo a la calle, La Torcía y La Daniela le esperan armadas. La madre de Ángel Cabanillas no le deja salir. El incidente crea una tensión desproporcionada entre las familias. No hay un previo con­flicto de tierras, ni otro conocido. Pero la tensión alcanza los años si­guientes, cuando las familias aparecen en la historia completamen­te enconadas.
Año 1928 o 1929. Luis Cabanillas se interpone en la amistad de su hermana Matilde con Alejandro García Izquierdo. Alejandro pide ayuda a los parientes Izquierdo y traman esperar a Luis a la salida del salón de baile de Marcelo Merino. Son las últimas horas de la fiesta, el ambiente del salón está espeso y un amigo de Luis abre la ventana. Por encima de los tejados distingue el perfil lunar de los montes y, con la misma luz, a Alejandro y a sus primos apostados en una de las callejuelas. Luis hace cuestión de honor en salir mientras tantea la navaja que lleva en el bolsillo del pantalón. Antes de que los Izquierdo reaccionen, asesta una puñalada en el cuello a Alejan­dro García. El acuchillado nunca llegó a recuperarse totalmente. «Se quedó como atontado.» Luis Cabanillas fue condenado a siete me­ses de cárcel ya posterior destierro en Peñarroya.
Año 1935. Se repite el suceso con distintos protagonistas e inversa fortuna. Un baile en una fiesta cercana. Basilio Cabanillas ronda a Amelia Izquierdo, prima de Daniel Izquierdo, por mote El Dentis­ta. Al parecer, Basilio y Amelia se entienden. El Dentista interrum­pe la escena y discute con Basilio. El clima se caldea a lo largo de la noche. Finalmente, El Dentista lanza una amenaza y se marcha. Ba­silio regresa al pueblo caminando, sorteando pedregales y olivos en una noche cerrada. El Dentista surge de entre unos matorrales y le apalea hasta tumbarlo. Basilio consigue llegar a su casa y de allí a un hospital de Badajoz, donde tardará semanas en reponerse. Daniel Izquierdo, El Dentista, fue encarcelado y años después tuvo que pa­gar fianza para conseguir la licencia de escopeta.
Hasta estas fechas, los conflictos responden al esquema de Ca­mariches contra Habaneros. No hay disputas materiales de ninguna especie. Las disputas tienen trasfondo grupal y las heredan los pa­rientes por extensión consanguínea y cronológica. Se trata de los fundadores y de los emigrantes que legan a su descendencia una probable competitividad a escala local y sólo explicable dentro de un entorno cerrado donde el roce produce una marca cuya exposición continua tiende a pasar por herida.
El resto forma parte de una historia más y mejor manejada por los que todavía viven. Pasaron 26 años desde las andanzas de El Dentista hasta la desgracia siguiente. En ese plazo largo, que no se­ría el único de magnitud que mediaría entre catástrofes, los Cabani­llas y los Izquierdo debieron de fundirse en una maraña de lazos de parentela, que hoy son inextricables y amenazadores. Estos lazos parecían configurar una paz decisiva. Pero en Puerto Hurraco la paz ni se decide ni tiene dueños.
Años 50. Amadeo Cabanillas Caballero y Manuel Izquierdo, llama­do Mal Tiempo, echan ovejas en los tristes pastos de Puerto Hurraco. Las fincas lindan. No hay cercado, sólo un golpe largo de tierra amon­tonada que las separa. Las ovejas entienden mal la delimitación y se la saltan sin reflexionar. Otra gresca, de no grandes dimensiones, pe­ro que se conserva en la memoria como un hito de este prolongado ca­mino de desavenencias. El que algo así se conserve en la memoria es lo más inquietante de todo.
Año 1961. Se produce el primer choque entre Antonio Cabanillas -el padre de las niñas asesinadas-, todavía niño, y los futuros cri­minales de sus hijas, Emilio y Antonio Izquierdo. «Al niño le tupie­ron la boca de hierba.» El padre de las niñas asesinadas negó en esos días aciagos de agosto que tuviera jamás un roce con Antonio y Emi­lio. Aunque lo negaba no como si negara el hecho, sino como si ne­gara cualquier especie de memoria. Mientras se dirigía con su trac­tor al campo, dos días después de las desgraciadas pérdidas, de la boca de Antonio Cabanillas se escapaba la palabra «maldad» con una certeza religiosa.
El caso es que, sin moverse de la fecha, Amadeo Cabanillas Ri­vera, hijo del otro Amadeo y hermano de Antonio, discutió con Jeró­nimo y Luciana, hermanos de Antonio y Emilio por el asunto del chaval. Luciana se rompe un brazo al caer empujada por Amadeo: ésta es toda la historia de amor que vivieron y que en 1990 levanta­ba especulaciones acerca de un despecho sentimental que habría ali­mentado la última fase del resentimiento. Jerónimo esperó en la fin­ca de Las Pelícanas a Amadeo y lo mató de una cuchillada. Años de cárcel, psiquiátrico y destierro a Monterrubio, a seis kilómetros. El pueblo donde vivían y desde el que tramaron los hermanos Izquier­do la matanza.
1984, veintitrés años más tarde. La casa de Isabel Izquierdo, ma­dre de los convictos y hermana de Mal Tiempo, se incendia. La ma­dre muere, y las hermanas, que estaban esa noche en la casa, acusan a Antonio Cabanillas de haber prendido el fuego y al pueblo entero de no haberles ayudado. Lo cierto es que olvidaron a su madre entre las llamas y que muy pocos vecinos llegaron a despertarse esa noche.
  1. Jerónimo repite cuchillada en la Cooperativa de Monterru­bio, esta vez sobre Antonio Cabanillas, que tiene que ser ingresado. A partir de este momento, los Patas Pelás se enclaustran en su feu­do de Monterrubio. Los hermanos se dedican a jugar a las cartas y a toma: helados de corte, una especie de pasión. Luciana y Ángela van clamando justicia por las calles, se arrodillan delante del cuar­telillo de la Guardia Civil y obligan a los vecinos a desenchufar los frigoríficos ya parar los relojes de pared, por temor a que camufla­ran bombas. Una existencia entre la locura y el miedo, alimentada por confidentes y enzarzadores. Después de que la locura y el miedo hubieran fermentado lo suficiente y se hubieran descompuesto en su propio caldo de cultivo, llegó el domingo sangriento, tras las fiestas de agosto. «Vengo a por el Puerto, esto vengo esperando hace seis años», dicen que gritaba Emilio Izquierdo desde el callejón entre descarga y descarga de su repetidora.
Ruido de cerrojos
Esta historia pudo componerse a partir de fragmentos, de confi­dencias a media voz, hechas en el pequeño bar donde los parro­quianos se limitaban a jugar a las cartas y a vigilar permanente­mente a los periodistas o, tras llamar a alguna puerta, atravesar un largo pasillo y quedarse en el patio del fondo mientras los dueños de la casa echaban los cerrojos. Jamás se confiaban en grupo. Las úni­cas posibilidades dependían de encontrar a solas al interlocutor o de sacarle de la proximidad de los otros. Las mujeres y los hombres ha­blaban en su casa sólo a condición de que no estuviera el cónyuge. La mutua vigilancia a que todos se sometían daba como resultado un silencio a medias y, muchas veces, ficciones o falsedades.
Los más proclives a soltarse, y no mucho, eran los emigrantes que habían regresado para las fiestas y los que habían tomado la deci­sión de marcharse. Por lo general, se negaban a dar el nombre y sólo apuntaban la rama de Izquierdo o Cabanillas a la que pertenecían y cuya posición estratégica en el conflicto era prácticamente imposi­ble desentrañar para el forastero. La mayoría hablaba como Caba­nillas en esos momentos, pero un ligero contraste con el siguiente in­terlocutor arrojaba la idea contraria. No decían su nombre, aunque se denunciaban entre ellos. «Ése con el que dice que ha hablado es un Amadeo» o «ese es un Pata Pelá».
Al llegar la noche, los guardias civiles recomendaban severamen­te que los periodistas dejaran el pueblo. Entonces sí que sonaban los cerrojos más allá de toda atmósfera literaria. Miguel Gener hizo unas espléndidas fotografías de lo que era la noche en Puerto Hurraco, aguantando en aquella oscuridad tensa en la que las luces de los fa­roles se pegaban al suelo y dejaban recortado por encima el cielo an­cho, espeso y nocturno, de las tierras pacenses. Esas fotografías con­siguieron reproducir las tenebrosas impresiones que podría haber sentido cualquiera que se acercara a Puerto Hurraco horas después de la, carnicería. Algo así como meterse en un poblado fantasma del viejo Oeste, pero sin épica, cruzado por caminos que se fundían en la noche y con una carretera cercana que parecía el tramo final de todas las carreteras del mundo. Dentro de las casas, las luces se apa­gaban enseguida y entonces el cielo oscuro empezaba a pesar y a desplomarse como la tapa de un ataúd.
En Esparragosa o en Zalamea, a pocos kilómetros, la noche se vi­vía de muy distinta manera. La gente salía a tomar el fresco al qui­cio de la puerta, se veían corros de adolescentes en las puentecillas y paseantes que se adentraban en la tiniebla de los senderos. Eran las horas para respirar un poco de aire, después de los cuarenta gra­dos de secano que habían carbonizado el día. En Puerto Hurraco no se respiraba, los habitantes parecían contener el aliento hasta que pasara algo que se sentía próximo y fatal. Esa noche calurosa de en­cierro daba la verdadera temperatura del ánimo de la gente.
El día 30 de agosto las hermanas Izquierdo, Ángela y Luciana, salieron de un escondrijo de Madrid y tomaron el expreso de Bada­joz. A partir de ese momento iniciaron su escabroso periplo entre las pretensiones del fiscal, que las acusó de conspirar junto a sus her­manos -aunque la Audiencia de Badajoz revocó en febrero de 1992 el auto de procesamiento-, y su inexorable destino psiquiátrico en Mérida. Pero durante los cuatro días en que estuvieron desapareci­das, Ángela y Luciana se presentaban como la clave que podía des­cifrar los enigmas. Y también disolver el sentimiento de amenaza in­mediata que todavía pesaba sobre las gentes de Puerto Hurraco. Su desaparición había prolongado la inquietud, porque, sin lugar a du­das, tanto para los de Puerto Hurraco como para quienes estaban al tanto en Monterrubio de la Serena, había una diferencia sustancial entre el dedo que había apretado el gatillo y el cerebro que había en­viado la orden.
La casa de Monterrubio era una casa de pueblo de dos plantas pe­queñas embutida en una hilera y tan cerrada a cal y canto como, según decían, lo había estado en los últimos años, cuando los hermanos y hermanas Izquierdo vivían en ella. El diagnóstico del vecindario era tan concluyente como lo fue después el de la Audiencia. Eran dos mu­jeres mayores, de 49 y 63 años, prematuramente envejecidas, cuya existencia estaba organizada alrededor de los líos vecinales, que salían dando gritos de su casa y recorrían las calles insultando a sus parien­tes de Puerto Hurraco y a cualquiera de Monterrubio que se cruzara con ellas, que peregrinaban regularmente al cuartelillo y que, simple­mente, «no podían estar bien». En contraste, Emilio y Antonio rara vez protagonizaban un altercado. Parecían bastante pacíficos o quizá sólo tranquilos y, según la opinión del coro popular de Monterrubio, absolutamente dominados por sus hermanas.
Ninguno de los cuatro se había casado. La única pista sentimen­tal relacionaba a Luciana con Amadeo Cabanillas, en el famoso episodio que concluyó con fractura de huesos para la mujer y que inau­guró la última fase criminal entre las familias antagonistas. Luciana negó en días posteriores que hubiera existido semejante posibilidad, como no podía ser de otra manera. Los cuatro hermanos, por lo de­más, apenas salían de la casa de Monterrubio, donde las persianas estaban permanentemente bajadas y los pestillos echados. Allí fue­ron re cociendo su animadversión y sus malos sentimientos durante seis años.
Con todo ello viene el dilema. La matanza de Puerto Hurraco pue­de ser contemplada a la luz de una historia secular de rencillas y con­flictos que culminó de esa manera como podía haber culminado de cualquier otra parecida, o bien esa tragedia hay que observarla a tra­vés de esta última escena, mucho más reducida, mucho más actual, mucho mejor iluminada. Si fuera así, lo que se ofrece a la vista es el cuadro de cuatro hermanos encerrados en sí mismos, con antece­dentes psiquiátricos y con manifestaciones de desequilibrio patentes, aislados en un pueblo de Badajoz que ni siquiera es el suyo, armados hasta los dientes y profiriendo amenazas constantes, ante la pasivi­dad de instituciones y vecinos. Después se conocería el dominio pa­tológico que los mayores ejercían sobre los pequeños y también sal­drían a la luz abultados rumores sobre la vida de los Izquierdo. Pero no había ninguna necesidad de ello, porque un simple vistazo a los historiales clínicos, al entorno familiar en el que habían crecido y aprendido, a su vida cotidiana y a sus hechos cotidianos, habría bas­tado para anticipar un pronóstico de lo que podría ocurrir y de lo que fatalmente ocurrió.
Los desheredados
La historia de la España negra y profunda siempre ha servido ha­cia dentro y desde fuera. Desde fuera, el que más y el que menos ya sabe cómo ha funcionado. Pero, paradójicamente, también ha sido eficaz a la inversa, tapando la desidia de la sociedad civil y de las instituciones públicas, y arrojando al pozo sin fondo de la concien­cia de un pueblo que se ha movido entre la supervivencia y el olvi­do todos los desastres que nadie era capaz de asumir.
Desde un punto de vista literario y dramático conmueve descubrir que un pueblo de doscientos habitantes guarde en su memoria cen­tenaria un arsenal de disputas que van desde lo ridículo hasta lo ca­tastrófico, con nombres y apellidos, con detalles minúsculos trasmi­tidos de padres a hijos como las palabras de una liturgia, y que la tragedia corone finalmente esta memoria. Pero desde el punto de vis­ta de los hechos, lo único que se acerca a los motivos verdaderos —más allá de las leyendas que nos dejan tan enaltecidos como vulne­rables— es la constatación de que cuatro personas enfermas, indivi­dual y socialmente enfermas, armadas, aisladas y sin escapatoria an­te el mundo, explotaron un mal día en un clima colectivo de asombro que sustituyó automáticamente a una colectiva indiferencia.
Como en las malas películas, todo trató de resolverse judicial­mente. Los juicios tienen la virtud de aplicar condenas y de trasfe­rir las ideas de bien y mal a la potestad de un tribunal o de un ju­rado que, en realidad, sólo se ocupa de crímenes y castigos. El juicio de los hermanos Izquierdo causó la misma expectación que la trage­dia y dejó las cosas en el lugar donde se quedan las cosas intocables.
El 17 de enero de 1994, Antonio y Emilio Izquierdo se sentaron en el banquillo de los acusados, cuando ya se había decidido la re­clusión de sus hermanas en el hospital psiquiátrico de Mérida con un diagnóstico de «delirios paranoides». José Gómez Romero, el psi­quiatra que las tenía a su cargo, declaraba en esas fechas, tres años y medio después de su ingreso, que «Luciana y Ángela han mejora­do algo, poco a poco, pasean con otras internas y, sobre todo, Ánge­la ha desarrollado un poco de su personalidad, condicionada por la de su hermana hasta el punto de que, al principio, las cogías por separado y te hablaba utilizando las mismas expresiones que Lucia­na» (EL PAÍS, 23 de enero de 1994). En el juicio, los peritos psiquiá­tricos llegaron a la conclusión de que Emilio y Antonio Izquierdo su­frían «alteración de la personalidad de carácter paranoide». Cosa que, al parecer, «no alteraba el plano de la conciencia», si bien «so­bre esta personalidad, que constituye terreno abonado, hay una vi­vencia (la muerte de la madre) que es vivida de forma muy trau­mática por estas personas y se convierte en una idea sobrevalorada (la venganza) que invade el campo psíquico del sujeto. En este sen­tido estimamos que su capacidad volitiva podría estar disminuida» (EL PAÍS, 18 de enero de 1994). Dado que la psiquiatría se mueve por el mundo como si fuera una ciencia, hay cosas que los legos no pue­den entender. Por ejemplo, el que la conciencia no se altere cuando hay una idea sobrevalorada que invade el campo psíquico del suje­to, disminuyendo además su capacidad volitiva. Misterios del ser.
Los magistrados, en los fundamentos de derecho, afirmaron además que Emilio y Antonio no eran enfermos mentales, exponiendo el he­cho de que ambos «eran capaces de manejar un rebaño de ovejas de unas 1.000 cabezas» y que tenían fincas arrendadas, «consiguiendo, a pesar de la crisis por la que atraviesa el campo, poseer una carti­lla de ahorros con unos diez millones» (EL PAÍS, 26 de enero de 1994). Es decir, habría una relación inequívoca entre la salud mental y la gestión económica y agropecuaria. Estaríamos aquí ante una especie de protestantismo psicológico —visto a través de la doctrina de la predestinación mental.
Así pues, los delirios paranoides de los hermanos y de las herma­nas Izquierdo tuvieron distinto final como consecuencia de la dife­rente relación con el gatillo. La justicia actuó sobre los hechos y se limitó a sancionarlos, salomónicamente, con sus dos espadas con­temporáneas: el psiquiátrico y la cárcel. El 25 de enero de 1994, An­tonio y Emilio Izquierdo fueron condenados a 688 años de cárcel perfectamente divididos entre ambos como autores criminalmente responsables de nueve asesinatos consumados y seis frustrados. Los ponentes afirmaron que los dos hermanos prepararon por «vengan­za» un «plan de exterminio del mayor número de habitantes posible de Puerto Hurraco».
Aunque la Justicia dictó sentencia, y con ella la sentencia del ol­vido o del comienzo del olvido, lo cierto es que, más que disipar la temida imagen de España, la reveló en fotografías nuevas. La mitad locos o idiotas, la mitad asesinos carniceros. Y, sin embargo, habían pasado muchas otras cosas sobre las que no se podía dictar senten­cia como la abrumada existencia de esas cuatro personas encerradas en una casa de Monterrubio de la Serena hablando con sus fantas­mas en un idioma delirante, o la supervivencia en un entorno capaz de trasmitir de generación en generación la forma en que unas ove­jas se saltaron unas lindes de tierra amontonada para provocar una refriega. El mundo es complicado y la ley lo simplifica en términos de habitabilidad convencional, cuando la ley se cumple. Pero, con toda certeza, la masacre de Puerto Hurraco debió servir para llevar a la superficie una imagen de la España actual más allá de los tópi­cos y de las ideas conformadas a las que invita la desidia intelectual de la que somos ancestrales herederos. Muchas regiones rurales es­pañolas están todavía iniciando el siglo XX y esta situación no se re­fiere solamente a medios materiales de vida o a capacidad de pro­mover recursos, sino también al lugar que ocupan en el proyecto de este país. El abandono a su locura de los cuatro hermanos Izquier­do podría ser también el abandono a que se ha sometido a una vas­ta extensión de la vida española que no encuentra su sitio en ningún proyecto y que no se ve reflejada en ningún futuro. La España ne­gra no está hecha de ningún material particular. Si está hecha de al­go es de los ojos que no quieren mirarla.
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